Brasil criticó en secreto a Alvaro Uribe
En medio de las trifulcas internacionales de los presidentes Alvaro Uribe y Hugo Chávez, Brasil guardó un conveniente silencio respecto al mandatario venezolano pero criticó al colombiano en conversaciones secretas que funcionarios de ese país mantuvieron con diplomáticos de Estados Unidos.
Memorandos del Departamento de Estado revelados por WikiLeaks en su portal de internet, reflejan que las posiciones de Brasil a puerta cerrada se dieron cuando la administración del presidente George W. Bush buscaba afanosamente que el poderoso país latinoamericano le retirara el respaldo a Chávez, como una forma de detener "la ola rosada'' o el giro a la izquierda en la región.
Pero los cables también son una muestra, según analistas consultados por El Nuevo Herald, de la diplomacia acomodaticia de Brasil que ha jugado a quedar bien con Estados Unidos y sus vecinos sin considerar las agendas ideológicas.
"Hay que leer más allá de los titulares, así se puede entender que Brasil practica un doble juego en el que quiere ser amigo de todo el mundo'', explicó Nikolas Kozloff, autor del libro Revolution! South America and the Rise of the New Left.
Los cables en torno a diplomacia brasileña son sólo una pequeña porción de una avalancha de informes secretos y confidenciales que se filtraron a varios medios internacionales sobre las actividades de las representaciones diplomáticas de Estados Unidos en varias partes del mundo.
El martes se amplió el capítulo de América Latina con explosivas revelaciones del diario El País sobre la participación de espías cubanos en Venezuela y una alarma interna de la embajada en Colombia por la posible falsificación masiva de documentos de identidad de ese país para favorecer a ciudadanos de ascendencia libanesa, sirios, palestinos, jordanos, venezolanos y cubanos.
Un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, citado por el cable diplomático, afirmó que no se descarta que algunos de los cubanos que han falsificado partidas de nacimiento pudieran estar realizando operaciones de inteligencia en ese país.
Los documentos revelados reflejan el gran interés de Estados Unidos en explorar las estrategias del alto gobierno brasileño sobre la seguridad de la región.
En uno de los documentos, que describe un almuerzo en mayo del 2005 entre el embajador estadounidense John J. Danilovich y el ministro de Seguridad Institucional de Brasil, Jorge Armando Félix, el embajador dejó constancia de que percibía a Chávez como un obstáculo para Brasil.
"Chávez está interrumpiendo los esfuerzos de Brasil de jugar un papel de liderazgo político y económico en Suramérica'', afirmó Danilovich, un ex recaudador de fondos de la campaña de Bush.
Félix, un ex militar presentado por el embajador como una de las más altas autoridades en la inteligencia de Brasil, no se atrevió a dar su opinión, según el informe, pero dejó entrever que su concepto personal de Chávez difería de la posición del gobierno de su país.
"Leyendo entrelíneas parece que el militar podría simpatizar con Estados Unidos y estar en desacuerdo con la política de su gobierno'', opinó Kozloff.
La actitud de Brasil hacia Uribe era más definida, al menos en las conversaciones confidenciales.
Cuando la ministra consejera de la embajada de Estados Unidos en Brasil, Lisa Kubiske, se reunió en el 2007 con Nelson Jobim, ministro de Defensa, éste le advirtió de las negativas consecuencias que tendría para la región un tercer período presidencial de Uribe.
Jobim "se refirió a una potencial postulación de Uribe para un tercer término como un terrible precedente para los gobiernos bolivarianos en la región'', escribió Kubiske.
Según el mismo documento, la embajada de Estados Unidos daba por entendido que para Brasil la fuente de los problemas era Colombia.
"Pese a la tendencia del gobierno de Brasil a culpar a Colombia de las tensiones actuales, sus esfuerzos por mantener la paz son sinceros y hay que estimularlos'', concluyó Kubiske.
Tradicionalmente, Brasil ha mantenido una aparente posición de distancia de la agenda de seguridad hemisférica de Washington, pero los encuentros de los funcionarios de ambos países denotan una relación más cercana de lo que se pensaba.
A través del intercambio de opiniones, franco pero armonioso, los dos gobiernos abordaron temas que iban desde la presencia de frentes guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en las fronteras de Venezuela y Ecuador, hasta la preocupación por un tumor nasal del presidente boliviano Evo Morales.
La versión del tumor de Morales la conoció el embajador estadounidense en Brasil, Clifford M. Sobel, a través de Jobim. Según Jobim, Morales sufría de un grave tumor nasal, para lo cual el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva le ofreció un examen y tratamiento en un hospital de Sao Paulo.
Jobim comentó que el tumor "podría explicar por qué Morales parece sin concentración'' en las reuniones con otros presidentes latinoamericanos.
Las molestias de Morales se habían presentado públicamente como una ‘‘sinusitis aguda'' que le provocaba otitis y dolores de cabeza pero, según Jobim, se trataba en realidad de un tumor que podía ser eliminado mediante cirugía.
El diario español El País, que también recibió copia de los miles de cables del Departamento de Estado, afirmó en su edición del martes que 24 horas después de que en Washington se recibiera la noticia del tumor de Morales, desde La Paz se informó que éste tenía previsto viajar a España tras la votación del referendo del 25 de enero. Se sometería a una operación de ‘‘desviación del tabique nasal'', según la versión del gobierno boliviano.
La intervención quirúrgica se llevó a cabo finalmente en La Paz y fue realizada por un equipo de cirujanos cubanos, agregó El País.
El martes, el gobierno boliviano aseguró que Morales no tenía un tumor nasal.
"Se le operó del tabique nasal, pero de ninguna manera el presidente tenía un tumor que podría haberle generado problemas de salud más graves'', afirmó el portavoz de Morales, Iván Canelas, a la emisora Erbol.
La reunión de Kubiske con Jobim en noviembre del 2009 se realizó mientras se desarrollaban varios acontecimientos que desataron tensiones regionales. Entre ellos: el anuncio de la ampliación de bases militares en Colombia, que permitiría la presencia de tropas estadounidenses; el escalamiento de las incursiones de las FARC en las fronteras con Venezuela y Ecuador y la venta de aviones de combate FX--2 estadounidenses a Colombia.
Jobim aprovechó el encuentro para quejarse de que el gobierno de Estados Unidos, al aprobar el presupuesto de la ampliación de las bases militares en Colombia, habló de ‘‘gobiernos inamistosos'' en el área, según un documento consultado por el funcionario en internet. Esa referencia, opinó Jobim, es "una falta de entendimiento de América Latina'' por parte del gobierno de Washington.
A la pregunta de Kubiske de qué opinaba sobre la presencia de las FARC en Venezuela, Jobim respondió que si él llegara a reconocer esa presencia "arruinaría la facultad de Brasil de mediar'' en las disputas entre Uribe y Chávez.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de noviembre de 2010, 11:04 p. m. with the headline "Brasil criticó en secreto a Alvaro Uribe."