María José Navia: instrucciones para ser feliz
En Las Variaciones Dorothy (Suburbano ediciones) como en el nuevo libro Instrucciones para ser feliz (Sudaquia Editores), los relatos de María José Navia (Santiago de Chile, 1982) empiezan con situaciones simples –una búsqueda en Google; una excursión al campo– para lentamente volverse extraños, como una agradable visita inoportuna.
María José vivó siete años en Estados Unidos. Llegó al país para hacer una maestría en Humanidades y Pensamiento Social en la Universidad de New York y luego un doctorado en Literatura y Estudios Culturales en la Universidad de Georgetown. Además es autora de la novela SANT (Incubarte Editores) como ganadora del Premio del Público del Concurso Cosecha Eñe (España) por su relato “Online”.
Uno de los temas recurrentes de Instrucciones para ser feliz es la crisis de pareja, sobre todo entre jóvenes adultos de clase media latinoamericana.
Creo que ese tema es tan recurrente como las dinámicas familiares (padre-hija, madre-hijo) en mis cuentos. Me parece que en cada una de ellas hay un mundo, que cada una tiene sus propias reglas, sus propias luces y oscuridades y, que sin embargo, por mucho que nos esforcemos, nunca lograremos entenderlas del todo. Con las parejas jóvenes, como tú dices, me interesaba sobre todo mostrar el impacto que tienen las tecnologías en ellas (como se puede jugar con las apariencias, por ejemplo, en el cuento “Online”) o cómo son afectadas por cosas como vivir en el extranjero o la pérdida de un hijo.
En algunos cuentos también la presencia de las redes sociales y otros medios de comunicación electrónicos están muy presente. ¿Qué te atrae de esta clase de vínculos?
Me fascinan por su capacidad de crear ficción, son nuestras ficciones más cotidianas. Lo que uno publica en Facebook o Twitter, quiéraslo o no, te va construyendo. Especialmente cuando vives afuera, en el extranjero, y mucha gente se arma una idea de ti con lo que publicas por esos medios. Hay mucho de soledad en las redes pero también atisbos de comunidad, que es lo que muestro en mi cuento #Mudanzas, por ejemplo, donde los destinos de tres personajes se conectan a través de Twitter.
Por el título de la obra, Instrucciones para ser feliz, uno podría confundirlo con esos libros de autoayuda que pueblan las librerías estadounidenses. Si algún lector lo comprase por error, ¿de qué manera lo ayudaría?
Mi idea era jugar con la idea de manual de autoayuda. Viví casi siete años en Estados Unidos y me impresionó la cantidad de libros de autoayuda, manuales “for dummies”, todo tipo de instrucciones que se ven en librerías, y también todos los libros sobre la felicidad que han salido en el último tiempo. En mis cuentos, los personajes creen que van a ser felices si consiguen tal o cual cosa y terminan decepcionados, muestran ese espejismo que son las instrucciones para cualquier cosa, un manual de todo lo que NO funciona. Si alguien comprara mi libro por error, supongo que aprendería la lección muy valiosa de no creerle a los títulos de los libros.
¿Qué sumó a tu literatura el vivir fuera de Chile?
Me abrió un montón de puertas, me permitió estar expuesta a muchas conferencias de escritores y poder mirar Chile, pero más que nada, las dinámicas que se dan en mi país (de pareja, familiares, etc) de otra forma. Pero también, claro, me desconectó mucho: leo mis cuentos y a veces sé que no sueno muy chilena; estar afuera te vuelve extranjera, de cierto modo, y eso puede ser muy liberador y muy terrible a la vez. Uno de mis cuentos favoritos de la vida es “Wakefield” de Nathaniel Hawthorne. En él, un hombre, muy normal hasta entonces, decide abandonar su casa y su mujer e irse a vivir a solo un par de cuadras y así contemplar su vida “desde afuera”. El gesto es pequeño pero, nos dice el narrador, puede descolocar el mundo por completo. No quiero arruinarles el final pero digamos que plantea la duda de si es posible volver, de si todo ese tiempo “afuera” no hace que finalmente uno se quede orbitando y ya no pueda volver a pertenecer a nada.
¿Cómo explicas el boom Bolaño en el mundo literario anglosajón, tan poco perceptivo a las literaturas extranjeras?
He leído todos sus libros y, si bien sus obras enormes son geniales (2666 o Los Detectives Salvajes) mi fascinación está en sus novelas breves: Una novelita lumpen, por ejemplo, o Estrella Distante. Creo que Bolaño es un monstruo y, como tal, llegó a arrasar con todas las grandes ciudades. Abrió las puertas a escritores latinoamericanos de una patada feroz y eso es fantástico. Mucho del fenómeno -aparte del talento bestial de Bolaño- es, claro, la atención que le dio la New York Review of Books, la maravilla de su traductora, y tantas otras cosas que van más allá de los textos y forman parte de la maquinaria editorial. Pero creo que hoy, al menos en Estados Unidos, hay una verdadera voracidad por los escritores en español. Este año, por primera vez en su historia, se dedicó todo un pabellón a la literatura latinoamericana en el National Book Festival en DC y estaba repleto.
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Esta historia fue publicada originalmente el 24 de marzo de 2017, 11:01 a. m. with the headline "María José Navia: instrucciones para ser feliz."