Julio Gallo, escultor de la belleza humana y coleccionista de arte
Una gran cantidad de mujeres del sur de la Florida comparten un secreto: aman al Doctor Julio Francesco Gallo. Y muchos hombres también, aunque de forma más discreta. No es para menos, el destacado cirujano plástico es esbelto, atractivo y sofisticado; amable, cálido y divertido. Lo aman por todo ello, pero principalmente por sus manos.
“Mi padre era escultor y me enseñó a pensar tridimensionalmente”, dice el Dr. Gallo en la sala iluminada ambientalmente de su apartamento en Miami Beach, con el agua de la bahía rozando el fundamento de su terraza y una de las esculturas de Enzo Gallo, su padre, sobresaliendo entre las piezas de arte de parte de su colección privada.
Mi padre era escultor y me enseñó a pensar tridimensionalmente
Dr. Julio Gallo
cirujano plástico y coleccionista de arteLas obras que cuelgan de las paredes de su hogar son principalmente pinturas contemporáneas de reconocidos artistas como Karina Chechik, de quien posee una interesante pieza de medios mixtos sobre tela, titulada La geometría secreta. En otra sección, ocupa lugar destacado un Fernando Cuétara de gran formato, un lienzo especial preparado, blanco con luz interior, que puede cambiar de color dependiendo del deseo de su dueño.
“Mi padre, un italiano que se radicó en Cuba en 1948, pertenece a la quinta generación de artistas de su familia”, explica él. Quienes crecieron o hayan visitado la capital cubana, habrán admirado el trabajo en mármol de Enzo Gallo –quizás sin saber quién era el artista– ya sea frente a una de las tantas esculturas de mármol del Cementerio de Colón o del Capitolio de la Habana realizadas por él.
También, en Miami Beach, un mural de mosaicos de Enzo Gallo ha adornado por décadas la fachada de la sucursal del banco Wells Fargo de Alton Road. La construcción pronto será demolida, pero el mural será desinstalado y preservado.
Graduado de la Escuela de Medicina Pritzker de la Universidad de Chicago, el Dr. Gallo hizo su residencia de cirugía general y especializada en el hospital Jackson Memorial de la Universidad de Miami.
Me encanta la cirugía plástica, porque con mi profesión puedo aplicar todas las enseñanzas de mi padre sobre estética y balance. Además, con los conocimientos y destreza de mi carrera ayudo a mis pacientes a elevar el autoestima, lo que les hace vivir mejor y plenamente
Dr. Julio Gallo
cirujano plástico y coleccionista de arte“Me encanta la cirugía plástica, porque con mi profesión puedo aplicar todas las enseñanzas de mi padre sobre estética y balance”, expresa el cirujano. “Además, con los conocimientos y destreza de mi carrera ayudo a mis pacientes a elevar el autoestima, lo que les hace vivir mejor y plenamente”.
Junto a un grupo de colegas, el Dr. Julio Gallo fundó hace más de un década el The MIAMI Institute for Age Management and Intervention, ubicado en el lujoso hotel Four Seasons de la avenida Brickell –dedicado a procedimientos y tratamientos relacionados con la belleza física y la salud con las técnicas más modernas– hoy día meca de celebridades y personas que priorizan su apariencia.
“En el Instituto tenemos más de 40 mil pacientes. El 40% es latinoamericano, y el resto de todas partes del mundo”, cuenta Gallo. “Creo que nuestro éxito radica en que ofrecemos las técnicas más avanzadas de cirugía estética y tratamientos de antienvejecimiento, entre ellas las no invasivas como el láser, en un ambiente sofisticado, artístico, y con la comodidad de un hotel de lujo para descansar, con ascensor privado hasta la habitación, para quienes se encuentren hospedados en el Four Seasons”.
Y agrega: “Pero nunca usamos técnicas experimentales, porque no creemos correcto experimentar con el rostro de un ser humano”.
Al hablar, el Dr. Gallo transmite la esencia de su mezcla cultural: el garbo y la calidez heredados de una joven cubana de sociedad de La Habana de los 50 del siglo pasado, su madre Carmen, y la gracia, curiosidad y espontaneidad de un artista italiano como su padre Enzo.
“Cuando era pequeño, en vez de juguetes mi padre me regalaba obras artísticas”, recuerda en voz alta, como buscando el momento de su vida en que comenzó a coleccionar arte. “Al llegar a la adolescencia ya tenía una pequeña pero distinguida colección”.
De los pintores cubanos contemporáneos relevantes cuenta con un espléndido paisaje urbano de Gustavo Acosta, además de un díptico. Una atípica pintura de un gallo de Tomás Esson, “quizás una de sus últimas piezas que él realizó en Cuba antes de marcharse del país”, dice el Dr. Gallo. Y luego, con picardía me explica lo que yo no había captado que hacía el gallo de Esson en el cuadro, pero no puedo transmitirlo aquí ahora.
Su padre Enzo fue un gran amigo de Enrique Gay García desde los años 50, y lo llevaba de niño al estudio del escultor a verlo trabajar o a largas conversaciones; en las últimas décadas antes de fallecer Gay, él y su papá se turnaban para llevarle comida a su estudio del noroeste de Miami.
Siempre viví rodeado de arte y de artistas. Recuerdo que de niño me gustaba dibujar y hacer esculturas
Dr. Julio Gallo
cirujano plástico y coleccionista de arte“Siempre viví rodeado de arte y de artistas. Recuerdo que de niño me gustaba dibujar y hacer esculturas. Con la plastilina que mi papá me regalaba, un día hice un Pinocho que era mi orgullo, pero le cayó ácido y se derritió”, cuenta riéndose.
Una fotografía mediana de los hombros de una figura humana masculina, formados de una textura, digamos, de mimbre, llama mi atención y da pie a que el Dr. Gallo me muestre en una de las habitaciones otra pieza a gran escala del artista, para mí desconocido hasta este momento.
“Es Jorge Otero, joven cubano que vive en la isla”, dice el coleccionista mientras me explica la innovadora técnica del fotógrafo. En otra de las paredes de la habitación cuelga una instalación textil de la peruana Ana Belén Cantoni.
“Por supuesto, aquí en casa tengo solo una pequeña representación de mi colección”, explica el Dr. Gallo. “Otra parte se encuentra en las paredes del Instituto, o en el espacio artístico Miami Private Art Collection (http://mpacart.com/) adyacente al mismo y en la oficina de MPAC de South Beach, además de las piezas que tenemos almacenadas”.
Acaba de publicarse el libro Julio Francesco Gallo, Private Art Collection: Exposed, que muestra su colección de arte hasta el momento.
“Con mi espacio artístico junto al Instituto ayudo a mis pacientes a conocer y coleccionar buenas obras de arte de excelentes artistas, e introduzco a quienes comienzan sus colecciones en la importancia cultural, social y como inversión que representa el arte”, argumenta el Dr. Gallo.
Un lugar destacado en su sala lo tiene una típica tela de Purvis Young, una escultura de Enrique Gay García y otra de Yutaka Toyota. De María Martínez Cañas posee una pieza de la serie Trazos: sin título, un pigmento de archivo impreso sobre canvas tensadas del 2007 que es una joya.
Obras de Ronnie Cutrone, Miguel Paredes, Ernesto Capdevila, Emilio Martínez, Maritza Molina, Marcello Zeballos, Carlos Macías, citando solo ejemplos, conviven armoniosamente con un trabajo sobre papel de 1944 de Diego Rivera, en una atmósfera relajada y contemporánea, iluminada por la luz brillante de una espectacular tarde miamense despejada de nubes.
El Dr. Julio Gallo nació en Miami, unos años después de que sus padres abandonaran Cuba en 1960.
“Después de los crudos inviernos que pasé en Chicago durante mi época de estudiante, sabía que definitivamente mi hogar seguía siendo Miami”, comenta el cirujano y coleccionista de arte. “Tengo que vivir junto al mar, viendo el sol, en una ciudad limpia y rodeado de naturaleza”.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de abril de 2016, 11:55 a. m. with the headline "Julio Gallo, escultor de la belleza humana y coleccionista de arte."