Armando Álvarez Bravo: una vida literaria
Poeta, crítico literario y de arte, ensayista, narrador, profesor, editor y miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, como también miembro correspondiente de la Real Academia Española y de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, Armando Álvarez Bravo (La Habana, 1938) ha dedicado su vida a la escritura.
Representante de la generación poética cubana de los 50, fue parte del grupo de artistas e intelectuales en torno a la revista Orígenes, admirable creación de José Lezama Lima, faro de ideas en América Latina. Condenado al exilio en los 60, Álvarez Bravo continuó escribiendo y publicando en la ciudad de Miami más de 40 libros, entre los que se destacan La belleza del físico mundo, Órbita de Lezama Lima, Al curioso lector (Ensayos sobre arte y literatura) y El día más memorable.
Este jueves el narrador presenta Singladuras (Ediciones Universal) en la Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami, un libro que traza la experiencia de una vida literaria.
Las dos primeras partes de Singladuras están compuestas por poemas breves escritos en Cuba a finales de la década del 60 y la tercera escrita en Miami entre el 2007 y el 2014. Hay un espíritu de destino circular en el formato del libro. Un arco que cubre su vida. ¿Qué piensa al respecto?
–Es compleja la pregunta. Creo que la mejor forma a mi alcance de contestarla es precisando que el tiempo que media entre los poemarios Memorias, desmemorias y El dominio, escritos a finales de la década del 60 y que constituyen la primera parte del volumen, patentizan un momento de definición de mi poética. La tercera, escrita en Miami entre el 2007 y el 2014, es como siempre he precisado de mi obra en prosa un complemento de mi poesía. Entre los cuentos que reúne, y en los que es patente el latido autobiográfico, figura el cuento “El chaleco interior”, dedicado e inspirado por mi entrañable amigo y enormísimo escritor Enrique Labrado Ruiz. Una narración que considero es mi mejor relato. Singladuras puede considerarse como expresión de un destino circular que es firma de estilo de mi escritura y mi vida. Siempre he sostenido que escribo un único poema e, insisto en ello, que mi prosa es su complemento. Esta nueva obra lo patentiza.
En la parte de textos breves, como usted bien señala, hay cierto espíritu de las “greguerías” de Ramón Gómez de la Serna. ¿Qué le da este tipo de forma en el texto que no le permite el poema?
–Esa segunda parte del volumen, que titulé “Entrevistos, destellos y certidumbres”, tiene su definición más completa en su título. Las tres voces que lo integran precisan la naturaleza, latido e intención de las breves oraciones que lo integran. Hay un cierto espíritu de las greguerías ramonianas en algunos de estos textos y creo que es producto de mi profunda admiración por Ramón, que es tan único como inimitable. En lo que concierne a lo que me da este tipo de forma en el texto, que no me permite el poema, debo precisar que diferencio perfectamente los géneros a la hora de escribir. Si existe alguna resonancia poética en mi prosa se debe a que para mí la poesía es mi universo y lenguaje esencial, y late naturalmente en el cuerpo de mi escritura.
¿Qué es lo que más extraña de “Orígenes”?
–Extraño muchas cosas: la época; la libertad de expresión; la calidad de lo que se escribía, publicaba y creaba en esa época; la revista que era un regalo para la inteligencia, la cultura y la sensibilidad; los amigos origenistas; las tertulias, las conversaciones y las fabulosas librerías de La Habana Vieja… A mi entrañable amigo, compadre y maestro José Lezama Lima. Todo lo que nos arrebató la represión y la censura del totalitarismo castrista. Esa historia atroz que padecemos y parece no tener fin.
A veces se tiene la sensación que cuando Lezama Lima quedó apartado de la vida cultural por el régimen castrista, pocos escritores cubanos salieron a apoyarlo, algo que profundizó la tristeza del autor de Paradiso. ¿Fue así realmente?
–Deploro decir que pocos escritores cubanos salieron a apoyar a Lezama Lima. Debo afirmar que contó con un selecto grupo de amigos. En los regímenes totalitarios cuando un infeliz ciudadano es condenado a la condición de no persona queda absolutamente marginado. Lo sé por propia experiencia y, debo agregar, que esa condena recae igualmente sobre la familia del condenado. Esto significa que el que se acerque al “apartado” es visto por el régimen como un opositor y, por lo tanto, un enemigo. Así de simple. En mi caso, valga de ejemplo, mi cotidiana relación con Lezama Lima y la publicación, recogida y la adversa crítica nacional e internacional por notorios castristas de mi Orbita de Lezama Lima; la inmediata recogida de mi poemario Relaciones, del que se había suprimido el prólogo de Lezama Lima, y la antológica crítica totalitaria que Raúl Rivero hizo del libro... Y demasiado más. En la Cuba totalitaria todo lo que tenga que ver con la censura, la represión y el terror es la levadura del pan nuestro de cada día.
La última sección de Singladuras agrupa cuatro relatos. Uno de ellos es “Anochecer de Reinaldo Arenas”. Usted frecuentó al escritor en su paso por la ciudad. ¿Por qué cree que Arenas nunca pudo encontrar un lugar en Miami?
–No sólo frecuenté a Reinaldo en Miami, también lo hice, y mucho, en Cuba. La casa de mi madre Ana María le sirvió para esconder sus manuscritos. Encontrar un lugar en Miami no es nada fácil. Lo sé por propia experiencia. Lo hallará si es “un castrista arrepentido”, “un mediocre”, “un oportunista siempre dispuesto a venderse”… Pero si es un intransigente que no se pliega a nada, como era Reinaldo y como soy yo, no hay nada que hacer. Hay que tener todo el aguante del mundo para resistir la embestida que se le viene encima a uno. Reinaldo ya descansó y poco antes de morir me escribió una carta memorable. Ya él descansa y ya era hora.
Con todos estos cambios políticos, ¿cómo ve a Cuba?
–Malgré moi, mal. Y quisiera equivocarme. Mi confianza y esperanza está en la oposición declarada.
Armando Álvarez Bravo presenta Singladuras en Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami (1531 Brescia Avenue, Coral Gables) el jueves 16 de junio a las 6:30 P.M.
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Esta historia fue publicada originalmente el 9 de junio de 2016, 3:28 p. m. with the headline "Armando Álvarez Bravo: una vida literaria."