Deportes

Técnico alemán de fútbol tenía en Cuba una Misión Imposible

Reinhold Fanz.
Reinhold Fanz.

Reinhold Fanz llegó a Cuba con las maletas cargadas de sueños y la creencia de poder triunfar allí donde tantos habían fracasado o, al menos, dar un salto adelante que sacara al fútbol de la isla de esa constante intermitencia que va de parte alguna a ninguna parte.

El alemán aterrizó en La Habana cargado de conocimientos técnicos, de planteamientos tácticos aprendidos en el fútbol de su país, que no por gusto es una potencia en cualquier nivel y circunstancia.

Una vez allí hizo todo lo posible por trasvasar su experiencia, que no era poca, hacia los mejores jugadores cubanos, repletos de energía y capacidad física, pero carentes de los fundamentos que hacen del fútbol un arte y poco acostumbrados a ganar en los grandes escenarios.

Pero si algo se paga caro en Cuba es la ingenuidad y Fanz no supo calcular los enormes obstáculos que enfrentaría en su labor y, en especial, uno para el que no estaba preparado: las deserciones.

No cabe duda de que la deserción de los jugadores Reynier Alcántara y Pedro Faife antes del choque contra Estados Unidos en Washington tuvo que ver en la destitución del germano, ahora reducido a una suerte de asesor que no tiene arte ni parte en los destinos del equipo.

El no lo sintió en ese momento, pero sus palabras al Washington Post para describir la fuga de ambos fueron una declaración de muerte: "Siempre las deserciones son un problema para el equipo cubano. Tenemos seguridad, pero no podemos encadenarlos en sus habitaciones''.

No, esta declaración no debe haber gustado nada en los círculos donde se manejan los hilos del deporte cubano, sobre todo la parte de las cadenas, porque Fanz, aunque no lo quiera, deja entrever que el deseo de escapar es generalizado o cuando menos pasa como una idea por la mente de sus jugadores.

Alguien debió decirle a Fanz que de eso no se habla. Que los trapos sucios, por sucios que sean, se lavan en casa, en la dirección del INDER y por último en la mayor instancia del gobierno.

Y lo mejor de todo es que no le falta razón al técnico alemán. A partir del 2000 se han intensificado las deserciones de los futbolistas cubanos a Estados Unidos, y se estima que en este momento se encuentran unos 14 jugadores a nivel de selección residiendo en este país. Para decirlo de un modo claro: la verdadera selección de fútbol está aquí.

Por muy buenas que hayan sido las intenciones de Fanz, jamás habría podido sobreponerse al goteo de talento, a la falta de fogueo internacional, a la desazón que provoca en esos que permanecen el abandono de quienes hasta ayer -ojalá que para siempre- fueron sus amigos.

Hoy, en La Habana, la atención no gira alrededor denlo que pueda ocurrir en el terreno de juego contra Guatemala, si no los futuros capítulos del drama de un hombre que llegó repleto de ilusiones y está a punto de irse en medio de un gran desengaño.



Envíe sus cartas y comentarios a:

jebro@elnuevoherald.com



Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios