Béisbol

Los pioneros latinos en Juegos de Estrellas

Minnie Minoso, de los Medias Blancas de Chicago, corre las bases en el Comiskey Park , el 1 de junio de 1955.
Minnie Minoso, de los Medias Blancas de Chicago, corre las bases en el Comiskey Park , el 1 de junio de 1955. ASSOCIATED PRESS

Este martes en el Marlins Park de Miami estarán presentes 17 jugadores latinoamericanos en el Juego de Estrellas del 2017; pero tuvieron que pasar muchos años para que hubiese un representante latino en este Clásico.

Hace 66 años, el 10 de julio de 1951 en el Briggs Stadium de Detroit, tres jugadores latinoamericanos asistieron por primera vez al Juego de Estrellas con el equipo de la Liga Americana: Alfonso “Chico’’ Carrasquel, Orestes “Minnie’’ Miñoso y Conrado Marrero.

Ellos fueron los pioneros latinos. Año tras año desde 1951 el número de jugadores fue creciendo, diez de nuestros peloteros latinos han ganado el premio de Jugador Más Valioso.

Aquel 10 de julio, Carrasquel, torpedero venezolano de los Medias Blancas de Chicago, abrió hasta la sexta entrada. El cubano Miñoso (Medias Blancas) sustituyó en ese episodio al jardinero izquierdo Ted Williams (Medias Rojas de Boston), mientras que el lanzador antillano Conrado Marrero (Senadores de Washington) no tuvo actuación en la lomita.

Carrasquel pegó un imparable en dos turnos en partido ganado por la Liga Nacional. Estuvo presente en cuatro Juegos de Estrellas, siendo el tercer jugador de su país en Grandes Ligas después de su tío, el pitcher de Washington Alejandro Carrasquel (1939), y el inicialista de Cincinnati (1944), Chucho Ramos.

Luego de actuar con Chicago (1950-55), Carrasquel fue enviado a los Indios de Cleveland y su posición la ocupó otro venezolano, Luis Aparicio, que por su brillante carrera fue elegido al Salón de la Fama.

Por su parte, Miñoso falló en dos turnos y estuvo en seis Juegos de Estrellas, bateando seis incogibles en 20 turnos para un average de .300.

El matancero, que llegó algo tarde a Grandes Ligas por el problema racial de su época, fue en su etapa de esplendor uno de los mejores jugadores de ambos circuitos. Antes de ingresar a las Mayores jugó en la Liga Invernal Cubana con los Tigres de Marianao; y en las Ligas Negras con los New York Cubans ayudando a que este equipo ganara en 1947 la Serie Mundial frente a Cleveland Buckeyes.

Conocido como “El Cometa Cubano’’, Miñoso terminó su carrera de Grandes Ligas bateando para .298, conectó 186 jonrones, impulsó 1,023 carreras, se robó 205 bases y tuvo un promedio embasamiento de .389.

Por sus méritos en el terreno, por ser el primer negro latino en jugar en Grandes Ligas, por superar las adversidades raciales de su época para luego convertirse en leyenda, por ayudar a que las puertas se le abrieran a los restantes jugadores, Miñoso merece estar en Cooperstown. Hasta el día de hoy, en comportamiento injusto del Comité de Veteranos su nombre no ha recibido los votos necesarios.

Marrero, un veterano que se inició en Grandes Ligas en 1950 a los 39 años, fue elegido para participar en su segunda campaña cuando ganó 11 y perdió nueve con 3.90 de efectividad. En el profesionalismo cubano también lo hizo a una edad donde muchos jugadores están cerca del retiro (35).

Conocido como “El Guajiro de Laberinto”, Marrero desarrolló su carrera en otra etapa de la historia cuando el béisbol no pagaba mucho dinero y centenares de jugadores estrellas permanecían en los equipos de la Liga Amateur. Por las hazañas que escribió con el Cienfuegos de la Unión Atlética y con Cuba en Series Mundiales, está considerado uno de los mejores lanzadores de todos los tiempos del amateurismo cubano.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de julio de 2017, 8:09 p. m. with the headline "Los pioneros latinos en Juegos de Estrellas."

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