Hagan juego señores que los Marlins de Miami llegaron al invierno a vender
Es una cascada de tareas ingratas. Derek Jeter ha colocado sobre los hombres de Mike Hill la difícil tarea de desmantelar, mientras que Bruce Sherman ha puesto sobre los hombros de Jeter la angustiosa misión de ser la cara negativa de este movimiento para dejar a los Marlins en el puro hueso. Viene según el cargo y el territorio.
Y el territorio ahora son las Reuniones Invernales que comienzan este lunes en Orlando. Jeter no va a estar, delegando en su presidente de operaciones de béisbol el mandato de Sherman, el hombre que más plata puso en la compra del club: cambio de personal y disminución de plantilla.
Miami llega a esta importante cita de diciembre con una parte de la tarea hecha. Ido ya Dee Gordon a Seattle, y casi ido -en dependencia de exámenes físicos- Giancarlo Stanton a Nueva York, queda por ver hasta donde llegará el cuchillo de corte financiero, a qué profundidad se hundirá la hoja que es sostenida por una mano que no tiembla.
Con estos cambios, los peces se han ahorrado $38 millones de un lado y $265 de otro, a la vez que suman cinco prospectos y un pelotero hecho y derecho como Starlin Castro, de quién ya han comenzado a preguntar otras organizaciones. Este también se irá, eventualmente.
Tras Gordon y Stanton, la maquinaria de rumores comienza a fijar su vista en Marcell Ozuna y Dan Straily, quienes entrarán en procesos de arbitraje salarial y pudieran ganar entre $11 o $10 millones que no es mucho dinero para los tiempos que corren en el béisbol, pero sí para los nuevos propietarios.
Se habla, por ejemplo, que los Cardenales no dejarán pasar la oportunidad de hacerse del bate de Ozuna, luego de la negativa de Stanton a irse a San Luis. El dominicano carece de esa preciosa cláusula de no traspaso y deberá marcharse allí donde le señalen. ¿Quién será el cuarto bate?
La pregunta en torno a Miami no es solamente quién más se irá en esta vorágine de ahorros, sino si existe algún tipo de plan a largo plazo para revertir la mala fortuna de esta franquicia tan atribulada. Quizá en dos años nos demos cuenta de que Jeter, Sherman y todos los que decidieron poner dinero en este proyecto eran unos iluminados, pero ahora solo aparecen como negociantes puros y duros.
Francamente, no se ve ningún tipo de idea novedosa, de estrategia brillante. Así que cuando Mike Hill camine por el salón de reuniones de las Grandes Ligas, todos sabrán a qué viene. A vender, a qué otra cosa.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de diciembre de 2017, 0:06 p. m. with the headline "Hagan juego señores que los Marlins de Miami llegaron al invierno a vender."