Clubes de Grandes Ligas acechan como fieras algunas piezas de Miami, ¿Quién se irá?
El molino de los rumores de cambios en Miami gira alrededor de J.T. Realmuto. Lo que suceda con el receptor de aquí al 31 de julio revelerá, en parte, la posición de la franquicia en torno a su futuro, pero más allá de la única estrella del club, existen otras piezas codiciadas por los clubes en contención.
Pase lo que pase, los Marlins serán vendedores. Lo fueron en el invierno cuando canjearon a Giancarlo Stanton, Dee Gordon, Christian Yelich y Marcell Ozuna, y volverán a serlo como parte del vigente proceso de reconstrucción liderado por Derek Jeter y el nuevo grupo de propietarios.
Todo dependerá, al final, de cuán desesperados estén los compradores, porque la mayoría de los peloteros en el roster se encuentran bajo control del conjunto, salvo Brad Ziegler y Cameron Maybin, los cuales serán agentes libres la próxima temporada.
“Tenemos algunos jugadores talentosos aquí’‘, comentó el presidente de operaciones de béisbol de los Marlins, Mike Hill. “Estamos contentos con lo que están haciendo para nosotros, ayudándonos a ganar juegos. Ustedes saben la naturaleza de este mes. Se producen muchas llamadas telefónicas y muchos equipos exploran maneras de mejorar’‘.
Si los peces no tendrían motivo alguno para explorar esos posibles cambios en los casos de Ziegler y Maybin, tendrían que pensarlo dos veces con figuras jóvenes y todavía controlables -por lo menos tres años cada uno- como Kyle Barraclough y Drew Steckenrider, y en menos medida Adam Conley, quienes han sido señalados como piezas de negociación.
De este trío, Barraclough parece ser el más codiciado, especialmente por los Dodgers, los Indios y los Medias Rojas, que enviaron a sus mejores evaluadores de talento para verlo lanzar. Quién sabe si pronto lo veamos como el hombre de la octava entrada en Boston, preparándole el camino a Craig Kimbrel.
Otro que también está siendo evaluado por estos días es Derek Dietrich, quien despierta el interés de los Cachorros y de los propios Cerveceros en la serie recién finalizada en el parque de La Pequeña Habana.
Con 29 años y bajo control del club hasta el 2020, ha sido un bateador decente y en esta contienda exhibe una línea ofensiva de .287/.353/.452 con 16 dobles y 11 cuadrangulares, además de poseer la habilidad de jugar los jardines y varias posiciones del infield.
Pero la pieza de toque aquí es Realmuto. La gran estrella. La única estrella. El pelotero alrededor del cual se puede construir una nueva dinámica. Todavía fresco de su elección al equipo de la Liga Nacional, va camino de establecer marcas personales en promedio (.317), porcentaje de embasado (.368), slugging (.551) y OPS (.919), sin olvidar su tremenda capacidad defensiva.
¿Se queda o se va?
“Tenemos que responder esas preguntas, pero nosotros no hablamos ni hacemos negocios mediante rumores”, agregó Hill sobre Realmuto, quien no será agente libre hasta dentro de dos temporadas. “Creo que él sabe en que punto estamos como organización, nuestra posición’‘.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de julio de 2018, 0:46 p. m..