Béisbol

¿Podrá hacer magia Miami y vender un futuro en la segunda mitad de la temporada?

BRIAN ANDERSON es felicitado por su equipo tras anotar una carrera contra los Filis el 15 de julio en Miami.
BRIAN ANDERSON es felicitado por su equipo tras anotar una carrera contra los Filis el 15 de julio en Miami. snavarro@miamiherald.com

El equipo que no tenía nada por qué jugar de pronto posee una excusa poderosa para iniciar la segunda mitad. Los Marlins y sus fanáticos saben que la postemporada es una quimera, un horizonte inalcanzable -todavía sí matemáticamente- con ese record de 41-57 y tantos otros conjuntos por encima.

Pero los horizontes, generalmente, solo sirven para eso, para caminar y seguir persiguiéndolos. Uno entonces se da cuenta de que avanzó más de lo que esperaba en un principio, y los peces se han percatado que el suyo de aquí a fines de octubre habría de adelantarles la curva de crecimiento.

Miami tiene delante de sí la posibilidad de convertir lo que parecía un paraje lunar en unos meses llenos de esperanza y optimismo. No ya para este 2018 que posee nombre y apellidos de los contendores, sino para el 2019 y algo más allá. La posibilidad de vender una ilusión de un futuro mejor y no tan lejano.

Los peces deben contemplar los próximos 64 encuentros como un tramo donde se puede hacer algo mágico. Ya demostraron que no son un puñado de peloteros que pueden ser echados a un lado, amedrentados. Demostraron que pueden jugar de tú por tú con los grandes, ganarles series -Milwaukee y Filadelfia-, y renacer de agujeros negros.

Tras un inicio de 5-17 donde se advertía un desastre total, Miami mejoró su balance a 36-40, y en los últimos 29 juegos tuvo un recorrido de 21-18, mientras conquistaba ocho de sus últimas 12 series antes del descanso de mediados de temporada. De modo que los compromisos ante Tampa Bay y Atlanta a partir del viernes dirán si este club puede continuar el buen momento y o se trató de un espejismo de verano.

Claro que viene un período de turbulencia. El alto mando estará evaluando con cuáles piezas querrá continuar camino o aquellas que usarían en el mercado para continuar fortaleciendo la granja. Existe un marcado interés por los relevistas. Sería particularmente agradable ver partir a Brad Ziegler.

La evaluación más importante, sin duda, es la que gira en torno a J.T. Realmuto. Estamos hablando de un pelotero para construir a su alrededor, pero ¿querrá él ser parte de la reconstrucción? ¿Surgirá una oferta -como esas de la de Don Corleone- tan tentadora como para no ser rechazada?

Pero en cualquier caso, el corrimiento de los Marlins hacia la juventud es innegable. Brian Anderson, el mejor de los novatos hasta el momento, estaría en condiciones de adquirir esa cualidad que hace a los fanáticos pagar una entrada. Vale la pena ver a este chico sacudir el bate.

Trevor Richards, Pablo López, Tyron Guerrero, Sandy Alcántara pueden crear una dinámica enriquecedora en el pitcheo; mientras que Drew Steckenrider, Kyle Barraclough y Adam Conley han dotado al bullpen de otro rigor. José Ureña ha sido víctima mitad de sí mismo y mitad del poco apoyo ofensivo. No puede irle peor en los próximos meses.

Si se pudiera enderezar el swing de Lewis Brinson…

Y así los Marlins comienzan esta segunda mitad como un viaje promisorio en vez de una travesía moribunda y tediosa. Una segunda mitad hecha a la medida para vender un sueño y confirmar que lo mejor está por venir.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de julio de 2018, 0:56 p. m..

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