Béisbol

Quería irse de Miami en el invierno de los cambios. Ahora vive un verano de oro con los Marlins

STARLIN CASTRO corre hacia el dugout en la tercera entrada de un juego contra los Cardenales el 8 de agosto del 2018.
STARLIN CASTRO corre hacia el dugout en la tercera entrada de un juego contra los Cardenales el 8 de agosto del 2018. dsantiago@miamiherald.com

El jugador que menos quería estar con los Marlins está teniendo una temporada mayúscula. Salvo cualquier pelotero no llamado José Altuve, Starlin Castro aporta pruebas para ser colocado en la cúspide de los segundas bases en Grandes Ligas. En su caso los números no mienten.

Castro lidera a todos los intermedistas en partidos jugados con 114 y es igualmente el primero en hits con 127 sólo por detrás del tremendo Altuve, quien se encuentra en la lista de inhabilitados debido a una lesión en la rodilla.

“De verdad que no tenía idea de esas cifras, es algo de lo cual me entero contigo”, expresó el dominicano. “Te digo que nunca miro los números, solo al final de la temporada les echo un vistazo solo para asegurarme de que estoy haciendo bien las cosas”.

Como si fuera poco, Castro es el segundo con encuentros de al menos dos imparables (37), cuarto en anotadas (64) y cuarto en dobles (23), lo cual habla a las claras de la clase de campaña que está disfrutando.

Pero existe una marca que entraña mayor valor para Castro, que describe mejor lo que ha alcanzado este pelotero en términos de consistencia: con un indiscutible más llegará a 130 por novena temporada consecutiva, con un alto chance de terminar por segunda vez en su carrera con más de 200.

En los últimos 20 años, solo cinco peloteros habían conectado 130 o más hits en sus primeras nueve contiendas: Carlos Lee (14), Robinson Canó (13), Ichiro Suzuki (13), Albert Pujols (12) y Mark Teixeira.

“Para Starlin lo fundamental es su rutina de entrenamiento, donde quiera que él esté siempre hace lo mismo”, apuntó el manager Don Mattingly. “Uno sabe lo que puede encontrar a tal hora en la caja de bateo, a otra hora trabajando en su defensa. Starlin es un ejemplo para nuestros jóvenes”.


Quién sabe lo que habría pasado si Castro hubiera sucumbido a su deseo inicial de ser canjeado cuando lo llevaron de los Yankees a Miami en aquellos tiempos turbulentos del invierno donde todo era confuso y los cambios de personal sucedían a la hora.

Ubicado entre Martín Prado y Miguel Rojas en el clubhouse, al dominicano se le ve feliz y relajado con el equipo y eso también se refleja en su ofensiva. En los últimos 21 juegos batea para .341 con 28 imparables en 82 turnos.

“Lo de las rutinas fijas lo aprendí con Alfonso Soriano, lo otro viene con la madurez”, agregó Castro. “Y en cuanto al equipo, me considero una persona optimista, que siempre me preparo para dar lo mejor de mí donde quiera que esté”.

Menos mal que no se fue.

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