Béisbol

Los Miami Yankees se imponen en su segunda casa, pero el cubano Chapman sale lesionado

El jardinero de los Yankees Giancarlo Stanton batea un hit en el primer inning del partido ante los Marlins, celebrado el 21 de agosto de 2018 en Miami.
El jardinero de los Yankees Giancarlo Stanton batea un hit en el primer inning del partido ante los Marlins, celebrado el 21 de agosto de 2018 en Miami. dsantiago@miamiherald.com

Un estadio como debe ser. Un parque lleno de vibra y expectación, a dónde se va a pasar tres horas de misterio y pasión. Y un juego que cumplió todos los requisitos posibles: cerrado, tenso, con un equipo histórico y otro que no se rindió ante galones y trofeos. Una buena noche para el béisbol.

En las gradas podía palparse el amor a los visitantes. Predominaban las rayas azules, las letras gigantes NY, la cursiva de Yankees. Aquella broma cruel de que los Marlins son una sucursal de Nueva York cobró algo de verdad.

¿Los Miami Yankees?

Eso pareció cuando un elevado de sacrificio de Miguel Andújar en la 12 entrada sirvió para decretar el triunfo 2-1 de los Bombarderos sobre los Marlins delante de 26,275 aficionados, la mayoría de ellos a favor y fervor de los visitantes.

“Fue un gran ambiente, pero nosotros no supimos aprovechar nuestras oportunidades y ellos sí”, afirmó el manager de los peces Don Mattingly. “Nuestros lanzadores lo hicieron lo mejor posible, ¿pero qué más podemos pedirles?’’.

Ningún momento superó al de la primera comparecencia de Giancarlo Stanton a la caja de bateo. La ovación fue atronadora, duradera. El gigante conmovido se separó del plato y saludó a la afición. Acto seguido conectó un imparable recio para recordar cuanto había perdido la ciudad, la organización.

Pero los peces no fueron devorados por el ambiente ni la historia. Sostuvieron la pulseada guiados por un pitcheo soberbio del novato Pablo López, un hombre que del que todavía no se puede sacar una conclusión definitiva.

El martes y durante seis entradas se comportó a la altura de la circunstancias y, salvo un sencillo remolcador de Neil Walker en la cuarta, amarró corto a la poderosa alineación de Nueva York.

A diferencia del venezolano, Masahiro Tanaka es todo un veterano que buscaba su décima victoria de la temporada para llegar a cinco contiendas consecutivas con dobles dígitos en el departamento de las V.

El japonés demostró por qué apenas le conectan para .232 en el 2018, pero no pudo llevarse el éxito porque el desconocido Austin Dean se encargó de estropearle los ceros con un cuadrangular en la quinta.


Luego los relevistas de ambos clubes se encargarían de llevar el juego a extra innings, aunque Miami perdió una oportunidad dorada en la novena cuando llenó las bases con un solo out antes de que Chad Green dominara a dos hombres.

Como si fuera una película de horror, los Marlins volvieron a tener un chance dorado de poner el choque a buen resguardo dos entradas después con las bases llenas sin outs, pero los tres bateadores siguientes fallaron ante los envíos de A.J. Cole.

A pesar de que Aroldis Chapman tuvo que abandonar el montículo después de conceder una base por bolas debido a una molestia en la rodilla izquierda, Tommy Kahnle se encargó de colgar el último cero, y entonces el Marlins Park se convirtió en un manicomio.

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