Béisbol

¿Atrapado sin salida? Pelotero cubano gana título de bateo de su liga, pero no asciende a las Mayores

RUSNEY CASTILLO termina una gran temporada en Triple AAA.
RUSNEY CASTILLO termina una gran temporada en Triple AAA.

Lo de Rusney Castillo es difícil de explicar. Y no se trata de una frase manida, sino de una realidad que requeriría la presencia de un experto en leyes laborales de Grandes Ligas para desgranar por qué sigue condenado a jugar en la granja de Boston.

El cubano acaba de ganar el título de bateo de la Liga Internacional con el Pawtucket de AAA al conectar para .319 y no son pocas las voces que se elevan para elogiar la ética de trabajo del jardinero, atrapado en una compleja situación de pesos y contrabalanceos entre potenciales penalidades que se activarían de ser ascendido.

Castillo se ha convertido a fuerza de sacrificio en un pelotero que merece más que las Menores, alguien durable y confiable, que con un contrato de $11 millones no pareciera un riesgo extremo para la mayoría de los clubes de la gran carpa.

Y sin embargo, Castillo no pisa un terreno de las Mayores desde el 2016. A lo largo de tres míseros períodos en que vistió el uniforme de los Medias Rojas conectó para .262, pero no cabe duda de que 99 juegos en tres años son una muestra demasiado reducida para ofrecer un veredicto sobre un pelotero.

El Castillo del 2017 y el 2018 no tiene nada que ver con aquel joven inexperto que llegó a este país y firmó un contrato de $72.5 millones, en ese momento el mayor para cualquier pelotero de su tierra. A este Castillo no le han dado chance alguno, cero.

¿Por qué? Por la situación financiera que vive Boston. Castillo no se encuentra ni siquiera en el roster de Grandes Ligas para que su salario no cuente hacia el impuesto de lujo que ya este conjunto se pasó hace rato, pero que no desea abultar más.

Con Castillo en las Menores, los Medias Rojas no tienen que pagar impuestos sobre sus $11 millones de esta temporada, los $11 de la venidera y los $13.2 de la del 2020. Esta es una situación que no agrava al equipo, pero que en nada beneficia al jugador.


Y como se espera que Boston sobrepase el impuesto de lujo para el 2019 y el 2020, las posibilidades de que Castillo vea la luz del sol de las Mayores son bastante escasas y, si se mira descarnadamente, nulas. Lo mejor, entonces, para el cubano sería un cambio.

Para los tiempos que corren no es un pelotero caro que ha demostrado su valía en las Menores y que a los 31 años se encuentra justo al medio de su pico deportivo. ¿Aparecerá ese club en el invierno? Es lo mejor que se le puede desear a Castillo para que pueda escapar de esa trampa financiera y las malditas circunstancias que le rodean.

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