Béisbol

Dos equipos de Grandes Ligas muestran interés en pelotero cubano

Jorge Hernández entrena en Boca Raton para intentar llegar a Grandes Ligas.
Jorge Hernández entrena en Boca Raton para intentar llegar a Grandes Ligas.

El intento de Jorge Hernández por llegar a las Mayores dio un paso adelante luego de que dos equipos le vieran trabajar en Boca Raton y surgiera la posibilidad de jugar en la Liga Mexicana del Pacífico.

Los Angelinos de Los Angeles y los Rockies de Colorado vieron lanzar al pitcher cubano en lo que puede considerarse un primer acercamiento que tendrá su segunda parte dentro de 30 días.

“Jorge mostró una gran velocidad, pero lo que más impresionó fueron sus lanzamientos secundarios y los ángulos para soltar la bola’’, expresó una fuente que presenció el showcase. “Todavía queda trabajo por hacer, pero parece que va por buen camino’’.

Un paso importante para Hernández sería el trabajo ante bateo en vivo en el circuito profesional mexicano y se ha hablado de un chance para lanzar con los Naranjeros de Hermosillo.

Compañero de José Abreu, Yasiel Puig y Bárbaro Arruebarrena en Cienfuegos, Hernández escapó de Cuba en el 2013 y creyó que en la República Dominicana las puertas se le abrirían para firmar un jugoso contrato de las Mayores, sin pensar que comenzaría entonces su rosario de problemas.

Poco a poco, Hernández se fue dando cuenta de algo no funcionaba, sobre todo cuando veía que otros compatriotas suyos, con igual o menor talento, con igual o menor tiempo en Dominicana, accedían a pactos con clubes de las Mayores.

Los entrenamientos se hicieron intermitentes, el compromiso de Hernández también. ¿Cómo era posible que un pitcher con una recta en la media de las 90 millas y varios lanzamientos secundarios no atrajera la atención de los clubes?

Afortunadamente, en marzo del 2017 llegó un contrato de Liga Menor con Boston, pero allí tampoco Hernández pudo demostrar su valía y una vez más se vio sin norte y perspectivas para jugar al béisbol y mucho menos llegar a la gran carpa.

Fue entonces que Hernández conoció a Luis Molina, un empresario colombiano radicado en el sur de la Florida que logró algo que todavía muchos no han valorado: hacerle una carrera casi de la nada al boxeador cubano Sullivan Barrera y llevarlo a discutir un título del mundo en el traicionero ambiente del boxeo.


El plan es situar a Hernández en condiciones óptimas y llevarlo a jugar en la pelota invernal para que demuestre lo que es capaz de hacer y así ganarse, al menos, una invitación a un campo de primavera en el 2019.

A sus 27 años, Hernández ya no es un prospecto y sabe que debe trabajar mucho más fuerte que en el pasado para reconquistar el aprecio de los scouts y respaldar la confianza de Molina, quien quisiera repetir con el lanzador de Cienfuegos lo que alcanzó con el guerrero de Guantánamo.

Al menos le está poniendo a sus entrenamientos un extra que nunca antes había conocido, un deseo que ni él mismo imaginaba que existía. Se trata de un ahora o nunca.

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