Béisbol

Escogí a los Yankees por la tradición de El Duque y Contreras, y luego me arrepentí, recuerda este pelotero cubano

Yobal Dueñas antes de comenzar el juego del 24 de noviembre en Tampa.
Yobal Dueñas antes de comenzar el juego del 24 de noviembre en Tampa.

Yobal Dueñas pone y dispone en Tampa. Es un poco de todos: jugador y manager, organizador y maestro de ceremonias. De un lado a otro, imparable, incombustible. Todavía conserva la energía de aquellos tiempos en que era uno de los grandes batedores de Cuba.

No hay pelotero cubano que pase por Tampa –el último Omar Linares- sin que Dueñas le haga un homenaje debido, como un presidente no declarado o un ministro sin cartera. Todo gira a su alrededor, y todos escuchan su voz, porque resulta sincera y hace las cosas sin dobleces.

Se abrió camino al equipo nacional en una época de gigantes, en un equipo de titanes como aquel Pinar del Río de miedo. Hoy se abre paso en la vida ejerciendo como maestro de nuevas generaciones. Yobal Dueñas es el mejor cónsul sin nombramiento que podría tener Cuba en Tampa.

¿Qué significó estar de nuevo al lado de Omar Linares?

“Algo especial, porque cuando era chiquito recuerdo que salía de la EIDE y soñaba con jugar a su lado, al lado de Casanova, Giraldo y después eso se me cumplió. Siempre quise hacerle un homenaje en Tampa al Niño’’.

¿Cómo lo encontraste?

“Es una persona especial, la más humilde que he conocido en mi vida. Guajiro al fin. Cada vez que lo veo a él, como cuando veo a Lazo, Contreras y a cualquiera que jugamos en esa época en la isla, pues me encanta, y cada vez que pueda hacer un juego para reconocerlos, lo haré’’.

¿Por qué te asentaste en Tampa?

“Aquí hemos creado algo bonito entre los cubanos, con viejos amigos de la pelota como Angel López. Doy clases privadas de béisbol. Tengo dos equipos de Travel Team, y siempre ayudando a la comunidad. Me gusta ayudar a las nuevas generaciones’’.


¿Qué resaltas más de tu carrera en Cuba?

“Haber jugado en el mismo equipo con el mejor un-dos de la pelota cubana que para mí son Linares y Casanova. Empecé de noveno bate, con 17 años, y ganamos la Selectiva del 91 como quinto bate, detrás de esos grandes. Haber formado parte de la generación más grande que ha dado la pelota cubana. Había mucha paridad, muchos peloteros de calidad por posición’’.

¿Volveremos a ver algo así?

“Es irrepetible, porque el que puede y tiene la oportunidad sale del país a buscar mejores condiciones económicas, y también los entrenadores se han ido o se han muerto los mejores. Es duro ver que Cuba no pueda estar al nivel que estuvo siempre’’.


¿Por qué no llegaste a Grandes Ligas?

“Llegué con una edad avanzada. Era una época diferente. Salí con la misma edad que Yulieski Gurriel, pero Yulieski, Olivera…cuando no te dan el valor económico, que te dan poco dinero, te marginan. Juega al que más le pagan. Así funciona este país. En Doble y Triple A vi a muchachos que no tenían la calidad de uno, pero recibían más oportunidades. Eso me frustró’’.

Y además, subir con los Yankees es complicado…

“Sí, escogí a los Yankees y después me arrepentí. Houston y Detroit estaban ofreciendo por mí, pero me fui por la tradición de El Duque y Contreras…Es bien complicado jugar en los Yankees’’.


¿Entonces, valió la pena seguir este camino?

“Sí, porque he aprendido mucho y trabajar con niños me encanta. No es lo mismo trabajar con niños en Cuba que aquí, donde te dan más desenvolvimiento. Aquí en Tampa estoy tranquilo.

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