Béisbol

Candelita quema a los Marlins con su guante y su bate. Dos Iglesias de Cuba ayudan a los Rojos

Lo incomprensible es moneda de cambio en las Grandes Ligas. Basta mirar el caso de José Iglesias, quien a sus 29 años llegó a Cincinnati sin fanfarria alguna, como un simple invitado al entrenamiento primaveral, a ver qué sucedía con él.

“Candelita’’, como le conocen todos, recordó el miércoles en la noche el problema de muchos en las Mayores: les cuesta trabajo encontrar trabajo, con permiso del juego de palabras, porque el béisbol se mueve por caminos complicados, a veces inexplicables.

Si Scooter Gennett estuviera saludable, Iglesias estaría en el banco o sencillamente no estuviera aquí, pero su actuación en el triunfo de los Rojos 2-1 habló volúmenes de la clase de pelotero que es el cubano en lo que debe ser el mejor tramo de su carrera.

No solo empató el partido en la octava entrada con un cuadrangular, sino que lo mantuvo cerrado con un par de joyas defensivas en las primeras dos entradas, de las cuales todavía se habla en Cincinnati y Miami.

La primera gema tuvo lugar en el capítulo inicial, cuando con dos hombres en base y un out el torpedero capturó un roletazo que casi se iba de hit y con el guante limpio comenzó una jugada de doble matanza.

Minutos más tarde, en el siguiente episodio y con las bases llenas de Marlins, Iglesias venía a toda máquina para capturar un batazo arrastrado y, nuevamente con el guante, tirar a la primera almohadilla.

“La defensa es muy importante y mantuvo al equipo en juego hasta que llegó la ofensiva’’, comentó Iglesias. “Nunca perdimos de vista la victoria hasta que llegó la oportunidad. Esta fue una gran victoria’’.

De no haber sido por ese par de gemas de fildeo, quién sabe a dónde hubiera ido este encuentro a favor de Miami, que perdió la oportunidad de empatar una serie que finalizará este jueves con el regreso del cubano Yasiel Puig a la alineación local.

Quizá la importancia de esos engarces no quedaron claros por la tremenda faena de Trevor Richards, quien en seis episodios inmaculados solo permitió un imparable, gracias a un cambio que se ha convertido en comidilla de las Grandes Ligas.

Después de soportar un estruendo ofensivo de 14 carreras el martes, el bullpen de Miami echó por la borda la soberbia actuación de Richards, cuando en el octavo Drew Steckenrider admitió cuadrangulares consecutivos de Iglesias y Jesse Winker.

Para el noveno, Cincinnati echaba mano a otro Iglesias de Cuba: Raisel, quien retiró por la vía del ponche a los tres hombres que enfrentó para colocar otra derrota más en el casillero de los Marlins.

Y pensar que José Iglesias llegó sin hacer ruido.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de abril de 2019, 9:47 p. m..

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