Béisbol

Este cubano cumplió 100 años y lo celebró junto a un amor de toda una vida

Pantaleon García, un siglo de amor al béisbol

Hace apenas unos días cumplió un siglo de vida, pero el Doctor Pantaleón García sigue amando el béisbol desde que lo descubrió en su Cuba natal. Fanático de los Marlins, esta era la primera vez que venía al estadio de La Pequeña Habana.
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Hace apenas unos días cumplió un siglo de vida, pero el Doctor Pantaleón García sigue amando el béisbol desde que lo descubrió en su Cuba natal. Fanático de los Marlins, esta era la primera vez que venía al estadio de La Pequeña Habana.

Pantaleón García recibió un regalo digno de un siglo de vida. El cubano, que el 11 de abril cumplió 100 años, no supo a donde lo llevaban hasta que vio el domo blanco del Marlins Park en La Pequeña Habana. Entonces dejó escapar una sonrisa.

Nacido en Remedios en el lejano 1919, García era presidente de la Asociación Dental de La Habana y uno de los fervientes fanáticos de la pelota cubana, hasta que abandonó su tierra por un exilio donde el béisbol fue alivio y nostalgia.

García, quien disfrutó del partido sabatino contra los Filis, vivió durante 25 años en Nueva Jersey antes de mudarse a Miami en 1987 a Miami, donde aprendió a amar a los Marlins sin flaquear en sus altas y bajas. Y ahora con 10 décadas a cuesta, no va a cambiar de equipo.

¿Qué significa para usted celebrar los 100 años en un parque de pelota?

“Es un sueño hecho realidad. Yo sigo a los Marlins desde su fundación. Es primera vez que vengo al estadio. Mi hijo me dio la sorpresa. Yo iba a verlos muchos en el antiguo parque, pero este nuevo es precioso’’.

¿Entonces usted es de los fieles seguidores de los Marlins, de los estoicos?

“Siempre. Este año nos toca sufrir duro, porque llevamos una racha negativa grande. ‘’.

¿Jugaba usted al béisbol en Cuba?

“Yo era la negación del atleta. Yo soy dentista y cuando me gradué a los 25 años pesaba 114 libras. Mi abuela me decía el canillero, porque tenía unas canillas flaquiticas. Era puro hueso’’.


¿Recuerda cuando fue por primera vez a un estadio?

“Cuando me mudé para La Habana. Primero iba a La Tropical a ver los juegos de la liga amateur que era muy buena en aquella época con Natilla Jiménez, el Colorao. Y luego al Estadio del Cerro. Yo era abonado de los Cuban Sugar Kings y de la pelota invernal’’.

¿Qué recuerda de aquella pelota?

“Era una pelota distinta, romántica. Se jugaba con mucho amor’’.

Hasta que Fidel Castro acabó con ella.

“Si te digo algo quizá no lo creas. Cuando él llegó a La Habana de estudiante yo acababa de graudarme. El estaba en un casa de huéspedes y tenía un dolor en el primer molar inferior izquierdo y lo llevaron a mi consulta. Le hice la extracción’’.


Nunca más volvió a verlo.

“No, un amigo que lo conocía me dijo un día que íbamos a verlo y yo le dije que no, que cuando él viera mi nombre, que es muy raro, iba a decir: ‘cabrón tu fuiste el que me sacaste la muela’. Yo era el presidente de los dentistas de Cuba, y ya no veía muy claro el panorama’’.

¿Cómo reconecta con el béisbol profesional?

“En el año 70 salí para España, donde estuve tres años. A los 54 años llegué a Estados Unidos y me radiqué en Nueva Jersey. Iba mucho al desaparecido estadio de los Mets, el Shea. Yo había estado en Nueva York del 47 al 49 con una beca. En esa época había tres equipos’’.

¿Qué significa el béisbol en su vida?

“Eso es parte de mi vida. Lo llevo en la sangre. Aunque nunca pude jugarlo bien, siempre lo disfruto’’.

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