Béisbol

Si solo los Marlins tuvieran un Javy Báez, pero apenas poseen un Lewis Brinson

Don Mattingly no puede aguantar la frustración (INGLÉS)

El anuncio de Cole Hamels en la lomita rival era un presagio de tormenta. O mejor dicho, de una calma extrema, de ese silencio desesperante que nace de los bates de Miami, unos bates que no encuentran la manera de despertar.
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El anuncio de Cole Hamels en la lomita rival era un presagio de tormenta. O mejor dicho, de una calma extrema, de ese silencio desesperante que nace de los bates de Miami, unos bates que no encuentran la manera de despertar.

El anuncio de Cole Hamels en la lomita rival era un presagio de tormenta. O mejor dicho, de una calma extrema, de ese silencio desesperante que nace de los bates de Miami, unos bates que no encuentran la manera de despertar, que se han cansado demasiado antes de tiempo.

Que no es septiembre, hombre, sino apenas la tercera semana de temporada y ya suman cinco las lechadas y cinco los juegos en que han sido contenidos en apenas una carrera. Así no gana un Pablo López, así tampoco sobrevive un Sandy Alcántara.

Chicago respaldó el miércoles en la noche al veterano Hamels para llevarse un triunfo 6-0 y barrer a los peces que siguen sin saber lo que significa ganar una subserie particular y han caído cuatro veces en fila.

“No voy a hablar de una parte del juego, sino que todos, como equipo, no estamos haciendo bien las cosas’’, comentó un Don Mattingly con la frustración reflejada en el rostro. “Esto tiene que cambiar. Vamos a tomar un día libre y trataremos de volver el viernes con otra mentalidad. No estamos bateando. No estamos jugando bien’’.

Si solo Miami tuviera un Javy Báez en su roster. El pelotero boricua ha bateado horrores contra los peces con ocho imparables en los tres juegos, incluidos un doble el lunes, un cuadrangular el martes y otro vuelacercas este miércoles.

Como si poco, Báez anotó seis carreras e impulsó cuatro, sin dejar de hablar de su tremenda defensa en el campocorto de los Cachorros, que han ganado cinco de seis juegos.

No, desgraciadamente Miami no posee un pelotero como Báez que produce y anima, que vive el juego a mil revoluciones por minuto y da gusto pagar la entrada para ver qué conejos sacará de su sombrero de Mago del Béisbol. No lo hay.

Por el contrario, se tiene a un Lewis Brinson.

Al joven jardinero tenían pensado concederle un par de días de descanso para que refrescara su mente, pero los peces no resistieron la tentación y lo trajeron de emergente en la sexta entrada. ¿El resultado? Su ponche número 20 de la temporada.

Isaac Galloway, quien realizó un par de soberbias jugadas defensivas el martes por la noche, patrulló el jardín central mientras Brinson comenzaba su perído de descanso.

“Puede que esté fuera un par de días’’, comentó Mattingly ante del partido. “Realmente, está atravesando problemas. Estamos trabajando ciertas cosas con él, trabajando para que pueda ver la pelota un poco mejor y saber exactamente lo que puede hacer’’.


En apenas 18 encuentros, la línea ofensiva de Brinson (.197/.246/.262) habla a las claras de los problemas que enfrenta y se han incrementado, pues en sus últimos siete juegos batea de 21-1.

Traerlo de emergente ante Hamels, tal vez no haya sido la mejor idea. El zurdo de mil batallas se apuntó su tercera victoria con siete entradas inmaculadas y solo tres hits permitidos a unos peces perdidos y desorientados.

“Nuestra mentalidad tiene que cambiar, porque no me gusta lo que estoy viendo’’, apuntó Miguel Rojas. “Estamos jugando sin alegría, como si estuviéramos perdidos de antemano. Esto no puede seguir así, la actitud debe ser otra’’.

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