Si Arruebarrena juega conmigo, va a tener los dos pies en la guagua, afirma manager cubano
Después de darle la vuelta al mundo, Armando Ferrer regresa al punto de origen. El hombre que viviera los tiempos de oro con los Henequeneros de Sile Junco, dirigirá a Matanzas en la próxima Serie Nacional con la misión de levantar un equipo en horas bajas.
Matanzas vivió sus últimos momentos relevantes con Víctor Mesa al frente, quien le impregnó su estilo personal, aunque siempre le faltó el impulso final para ser campeón. La comparación entre managers es algo que penderá sobre todo aquel que tome el mando.
Coach de primera de aquellos bicampeones del pasado, Ferrer pasó por varios países de Europa –fue piloto del equipo nacional de Rusia- y de América, y es ahora, a los 65 años, que le llega la hora de intentar ser profeta en su tierra, en un momento complicado, sin los Junco, los Sánchez y los Manriques…
Aunque quizá con un Arruebarrena.
Te tomó mucho tiempo para dirigir Matanzas.
“Sí, primero por los compromisos internacionales que tenía por el estado, luego porque vinieron otros directores. Realmente, nunca me tuvieron presente en ese sentido’’.
¿Cuál es el plan para levantar al equipo?
“Mucha cohesión, disciplina, mucho deseo que juegan al béisbol, que formen un verdadero equipo. No se le puede quitar el mérito a Víctor Mesa que exigió disciplina en ese plantel. Tengo que seguir eso’’.
Hablas de Víctor, ¿dejó el listón alto en Matanzas?
“Víctor es muy carismático y tiene su estilo de dirección, pero le llegaba a los atletas y ellos le tenían un tremendo respeto’’.
¿Prefieres ser un manager muy técnico o muy personal como Víctor?
“No es que Víctor Mesa no sea técnico, pero sí explosivo. Así como era en el béisbol, así dirigía. Ser muy explosivo a veces no es saludable. Víctor Mesa en un terreno de pelota y Víctor Mesa en el plano personal, no tienen nada que ver uno con el otro’’.
¿Le temes a la comparación con Víctor?
“Si recuerdas la etapa de Sile Junco, si él no estaba botado en un juego, me botaban a mí al siguiente. Tenemos mucha explosividad, pero uno va ganando experiencia. He estado en el béisbol profesional en México y te vas educando. Ya no protestas por cualquier cosa’’.
¿Tiene esta Matanzas para competir?
“Sí, el renglón más débil es el pitcheo, porque tenemos algunos lesionados que se están recuperando, pero la ofensiva es buena. Tenemos que batear mucho para ganar. La columna vertebral es la ofensiva’’.
¿Cómo recuerdas los años con Sile Junco?
“Era un béisbol, donde todos los equipos eran buenos, Pinar del Río, Industriales, Santiago de Cuba. Nosotros le ganamos una final a Santiago y otra a Camagüey ’’.
Henequeneros tenía un gran equipo: Junco, Valdés, Fernando, Manrique…
“Imagínate que teníamos un hombre como Juan Luis Baró que no jugaba cuando había pitcher zurdo y usábamos a Julio Germán Fernández. Para mí Baró puede ser cuarto bate en cualquier equipo. Industriales muchas veces nos pidió a Baró.
Baró tenía un talento puro increíble.
“Lo tenía todo. Si el tercera base le jugaba atrás le tocaba la bola. Tenía poder, contacto, velocidad. Las herramientas las tenía, pero no todo el mundo explota lo que tiene’’.
¿Dónde ubicas a Jorge Luis Valdés en el pitcheo cubano?
“El mejor zurdo de Cuba. Unos hablan de Changa, se mencionan otros nombres, pero es el mejor zurdo de Cuba’’.
Hoy no está muy bien de salud.
“Tiene su problema y está tratando de recuperarse. Quiero, dentro de mis posibilidades, lo puedo llevar al estadio y recuperarlo. Es muy penosa esa situación. Es una estrella del béisbol’’.
¿Qué te evoca el nombre de Sile Junco?
“Maestría, enseñanza, sabía dar en cada momento lo que tenía que dar. No era muy teórico, pero hablaba lo fundamental. Era carismático. Sabía apretar y aflojar la tuerca. Los peloteros lo querían mucho’’.
¿Qué legado quisieras dejar en Matanzas?
“Cada día que me acuesto sueño con ganar un campeonato. El pueblo matancero se lo merece, sabe del béisbol. Otros managers que han venido de afuera han recibido el apoyo. Debemos tratar por todos los medios de darle un título’’.
¿Qué piensas del fallido pacto Cuba-Grandes Ligas?
“Nosotros lo tomamos en serio. Pero ya usted ve como es el tema de la política. Se rompe el contrato y no le va a ser nada bien al béisbol. . Estábamos en la mayor disposición de brindar los atletas que fueran captados. Ha sido un fracaso’’.
¿Cómo afectará eso a la pelota cubana?
“El que juega por amor a la camiseta no va a bajar la calidad, pero tenemos que pensar que el atleta necesita estar estimulado. Vemos los casos de los que juegan en Japón, Italia. Van y cargar sus baterías y resuelven sus problemas, y regresan al béisbol de nosotros’’.
¿En que estado se encuentra el regreso de Erisbel Arruebarrena?
“En proceso de repatriación. Llegó a nuestra provincia con el ánimo de jugar. Presentó su dirección por Matanzas. Todo no depende de mí, depende de Inmigración, de la Comisión Nacional. Yo quiero tenerlo, es un atleta de calidad. No puedo decir categóricamente que va jugar’’.
¿Qué significa tener un pelotero con experiencia profesional?
“Si va a ser líder positivo, va a ser mucho. Son dos pelotas diferentes. Nosotros tenemos otro concepto de la seriedad en el béisbol. Nosotros nos hospedamos, respetamos mucho el descanso. Cuando se es profesional, el pelotero sale del terreno y el manager le dice, ‘mañana en la raya del left field’, y no le importa si se tomó una botella o se fue con una mujer. Eso no es problema del director’’.
Entonces, ¿Arruebarrena hará todo lo que hace el resto?.
“Hacer vida de equipo. De hecho, hable con él y le dije que si se iba a montar en la guagua era con los dos pies. Con un pie en el contén y otro en la guagua no, porque no puedo dejar que un atleta me vaya acabar con la disciplina del colectivo. Todo aquel que vaya a jugar conmigo, venga de Estados Unidos, de Venezuela, del país que venga, tiene que tener la disciplina de nuestro béisbol’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de abril de 2019, 7:47 a. m..