Béisbol

¿Crítica a Jeter o nostalgia del pasado? Mattingly echa de menos a sus sluggers en los Marlins

¿Crítica a Jeter o nostalgia del pasado dentro de los Marlins?

De manera sospechosa y con un toque de nostalgia, Don Mattingly está hablando por estos días de la carencia de “dos tipos en el centro de la alineación’’ que constituyen el corazón ofensivo de todo club y que ahora se echan en falta en Miami.
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De manera sospechosa y con un toque de nostalgia, Don Mattingly está hablando por estos días de la carencia de “dos tipos en el centro de la alineación’’ que constituyen el corazón ofensivo de todo club y que ahora se echan en falta en Miami.

De manera sospechosa y con un toque de nostalgia, Don Mattingly está hablando por estos días de la carencia de “dos tipos en el centro de la alineación’’ que constituyen el corazón ofensivo de todo club y que ahora se echan en falta en Miami.

El manager no lo dice abiertamente, pero en sus palabras describe a jugadores como Giancarlo Stanton, Christian Yelich y Marcell Ozuna, la clase de peloteros que ahora mismo no están en los Marlins, un equipo que carece de un típico slugger.

“Todos los equipos tienen un par de tipos principales que conectan 25 o 30 jonrones y los rodean de piezas que se embasan’’, expresó Mattingly el miércoles tras la derrota 1-0 ante los Rays. “No creo que tengamos esos verdaderos peloteros del medio de una alineación. Piezas con las que puedes contar un día tras otro’’.

Quizá, sin quererlo, Mattingly está criticando la manera en que se estructuró este equipo. El plan que él mismo apoyó desde la llegada de Derek Jeter no va a ninguna parte y ahora se está dando cuenta de que los problemas del principio se han magnificado tremendamente.

Ubicados en lo profundo y malo en todos los departamentos ofensivos, existe una estadística escuálida y escondida que refleja mejor que todas la pobreza del ataque de los Marlins: es el único equipo de Grandes Ligas que esta temporada no ha recibido una base por bolas intencional.

En buen castellano, ningún bateador de Miami inspira el miedo suficiente como para recibir cuatro bolas malas inducidas por el manager rival, ninguno. No amerita el gesto de levantar la mano y mostrar cuatro dedos al árbitro de la goma.

“Con un par de hombres así, le quitas presión al resto de los jugadores, puedes hacer movimientos’’, agregó Mattingly. “No tenemos esa clase de jugadores para generar la ofensiva que queremos’’.

Los tenían, pero los cambiaron por una veintena de prospectos cuyo futuro no se ve tan claro. Este es un club que extendió su racha de derrotas a siete, fue barrido por quinta ocasión en la temporada y recibió su novena lechada en el primer cuarto de contienda. Los números no mienten.

El equipo de Mattingly y Jeter llega a los 40 juegos del 2019 con marca de 10-30, a un ritmo que proyecta un final de 41-121, una cantidad de derrotas que constituiría un récord –por llamarlo de algún modo- para el béisbol moderno, superando los 120 fracasos de los Mets de 1962.

Para encontrar algo peor habría que buscar en los albores del juego, cuando en 1899 los Spiders de Cleveland finalizaron con balance de 20-134, ¿pero quién cuenta esos tiempos? Lo de ahora es diferente, aterrador.


El 20 por ciento de esas derrotas de los Marlins han llegado por lechadas, mientras la ofensiva se hunde y desaparece entre los últimos y penúltimos lugares en las estadísticas de siempre o de nueva data. La pregunta es, ¿podrán encontrar los peces jugadores del tipo de Ozuna, Stanton o Yelich?

“Tenemos que desarrollarlos, algunos de nuestros chicos pueden ser mejores de lo que son hoy’’, recalcó Mattingly. “No vamos a hacer aparecer peloteros así de manera mágica, pero puedes tener a cinco bateando mejor y generar carreras de manera colectiva’’.

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