Béisbol

Cuba tiene muchos dolores de cabeza en su béisbol, pero EEUU no será uno de ellos en Lima

¿Que dejó el tope Cuba vs. Estados Unidos? Las dudas de siempre

Por alguna razón que ni siquiera los propios directivos de USA Baseball pueden explicar, Estados Unidos no asistió al torneo clasificatorio a los Juegos Panamericanos de Lima 2019.
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Por alguna razón que ni siquiera los propios directivos de USA Baseball pueden explicar, Estados Unidos no asistió al torneo clasificatorio a los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Por alguna razón que ni siquiera los propios directivos de USA Baseball pueden explicar, Estados Unidos no asistió al torneo clasificatorio a los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Si este grupo de universitarios se hubiera presentado, habría sido un dolor de cabeza.

Cuba lo perdió casi todo en el tope celebrado en Carolina del Norte al vencer en uno solo de los cinco encuentros efectuados y sería arriesgado decir que ganó al menos en experiencia, porque hasta eso puede ponerse en duda, dado el bajo nivel presentado por los antillanos.

Pongamos la serie en perspectiva. Esta escuadra amateur estadounidense la integraron peloteros de 19 y 20 años, es decir, de los primeros dos estamentos universitarios. La mayoría son chicos inconformes con el dinero que les ofrecieron en los dos últimos dos Drafts y por eso decidieron continuar camino en los estudios en espera de tiempos y bonos mejores.

De acuerdo con una fuente de la industria del béisbol, al menos 15 de ellos serán elegidos en las primeras rondas de los próximos sorteos universitarios, con cifras millonarias. Aquí hay mucha juventud, pero talento a borbotones. Cuba chocó con parte -ni siquiera lo mejor- de esa tremenda cantera estudiantil de los Estados Unidos.

Sospecho que a una mejor versión cubana también le habría sido difícil imponerse a un conjunto como este, porque desde la edad de secundaria y la preuniversitaria los prospectos de Estados Unidos viven una revolución intensa en términos de sistemas de entrenamiento que reverbera en unas Grandes Ligas, donde se precia la juventud por encima de la experiencia.

Una semana después de que la Federación de Béisbol de Cuba (FCB) diera a conocer la primera relación de peloteros para ser tomados en cuenta por Grandes Ligas, la Administración Trump se dispone a dar pasos para echar por tierra el histórico acuerdo.

Sólo así se explica que absolutamente todos esos brazos, aún en proceso de desarrollo, sean capaces de lanzar de manera sostenida 95 millas por hora y más allá, como ese muchacho Max Meyer. Sólo así se explica un bateador de la talla de Colton Cowser, quien conectó para .438.

El béisbol se ha vuelto un deporte caro, pero los padres que pueden gastan sumas nada despreciables con los mejores coaches disponibles de bateo y defensa para impulsar las carreras de sus hijos. Se juega todo el año. Los scouts peinan el país buscando talento. La competitividad crece por horas

Cuba, sencillamente, no puede con esto. Al menos esta Cuba que vimos en Durham. Con un equipo donde el mejor bateador, Yordanis Samón, posee la venerable edad de 38 años. Nadie más en la escuadra del respetado Rey Vicente Anglada pudo terminar por encima de .300 en esta serie corta y contra un pitcheo tan potente.


Más allá de la poca producción individual y colectiva -11 carreras en el torneo-, no se entiende cómo no acaba de mejorar la disciplina en el plato, algo que no requiere de muchos recursos materiales, sino de procesamiento interno, de aprendizaje en el reconocimiento de envíos con la ayuda de maestros. Vista hace fe, pero 38 ponches en cinco encuentros resultan demasiados.

Por otra parte, el pitcheo cubano regaló 19 bases por bola. Las secuencias de lanzamientos no parecían llevar detrás un pensamiento lógico. Hay dos o tres figuras jóvenes, prometedoras, pero no están al nivel de los universitarios rivales.


Al menos dos personas relacionadas con el béisbol y que estuvieron presentes en el tope indicaron que, de ser scouts y contar con la plata, sólo firmarían de este grupo humano al infielder César Prieto y al serpentinero Yosimar Cousín, y tal vez al también pitcher Yariel Rodríguez. El resto son interrogantes por la edad y el talento.

Es seguro que esta escuadra se refuerce con algunos de los peloteros que militan en Japón -sin Alfredo Despaigne, es de esperar- y pueda dar la pelea en los Panamericanos en dependencia del tipo de escuadras que envíen los otros participantes. Al menos los cubanos pueden secarse el sudor de la frente y respirar hondo. Estos chicos universitarios no estarán en Lima, y eso de por sí ya es una victoria o la ausencia de un fracaso.

En Cuba hablan de que la lista es confidencial, en Estados Unidos todavía existe una especie de Ley Omertá. Nadie sabe a qué atenerse cuando se trata del acuerdo entre la Federación de Béisbol de la isla y las Grandes Ligas.

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