Béisbol

Los Marlins pudieran contar con más de $30 millones de dinero fresco. ¿Qué hacer con esto en el invierno?

MARTIN PRADO (14) y Starlin Castro (13) felicitan a Curtis Granderson (21) tras anotar con un doble de Lewis Brinson (9) en juego contra los Dodgers el 15 de agosto.
MARTIN PRADO (14) y Starlin Castro (13) felicitan a Curtis Granderson (21) tras anotar con un doble de Lewis Brinson (9) en juego contra los Dodgers el 15 de agosto. dsantiago@miamiherald.com

Lewis Brinson se ha convertido en un “monstruo’’ que rivaliza con Yordan Álvarez y Arístides Aquino, Isán Díaz es el nuevo Javier Báez de la pelota, Brian Anderson conquista el título de bateo y Garrett Cooper el de jonrones. El nuevo núcleo joven de los Marlins alcanza los playoffs...

Pero nada de esto es cierto. Fake News de arriba a abajo. Aunque de todo ese falso entramado pudiera tener algo de verdad si Anderson continúa progresando, aunque esa sería otra historia. La de hoy no reconforta por ninguna parte, salvo señales alentadoras en el pitcheo.

Miami y su alto mando lo han confiado todo, o gran parte de todo, a sus peloteros recién llegados, a los que arribaron vía canje de estelares o por el camino del draft y el mercado internacional. Juventud por los cuatro costados, salpicada por algún que otro veterano para ayudar en la transición.

Sin embargo, ese imprescindible paso adelante para salir del sótano divisional y el malsano número de las 100 derrotas debe pasar de cierta manera por elementos venidos de afuera en la agencia libre. Hombres que le den otra dimensión a una ofensiva escuálida, sin potencia. Entre las peores de las Grandes Ligas.

Sería muy bueno si Jazz Chisholm -por él dimos a Zac Gallen-, Jesús Sánchez y Víctor Víctor Mesa se convirtieran en pilares del futuro, que Monte Harrison se erigiera en una mole de poder y JJ Bleday en un jugador completísimo. Eso pretende el club. La realidad, me temo, pasa por ir al mercado y gastar. No perder hasta el último centavo, pero gastar.

Cuando se acerca el final de la temporada, muy seguramente Derek Jeter y sus lugartenientes deben estar armando los planes ya para el 2020, cuando se alcanzaría el tercer año desde que la franquicia pasara de las manos de Jeffrey Loria al nuevo grupo propietario. Ya no es uno ni dos, sino tres.

De los libros de la franquicia deben salir al menos cuatro peloteros cuyos salarios combinados rebasan los $30 millones: Martín Prado: $15 millones; Starlin Castro: $11,857,142; Neil Walker: $2 millones y Curtis Granderson: $1,750,000. ¿Qué se pretende con esta suma disponible?

Hay que gastarlos en el invierno, ya sea de manera directa o con la combinación de uno de esos tantos prospectos en la mejorada granja de Ligas Menores para traer un gran bate o al menos dos que sean efectivos y doten a la alineación de algún tipo de presencia respetable, que irradien proteccción a los más débiles y eleven el prestigio del club.

El Proyecto Wolverine no puede centrarse solamente en el crecimiento interno, ni tampoco repetir el experimento con veteranos que vieron pasar sus mejores tiempos. Debe haber algo diferente que infunda esperanza y sentido de éxito. Lo de la granja estä bien, pero es apenas una parte del pretendido todo.


Desgraciadamente, todavía habrá que soportar un año más de Wei Yin Chen, quien ganará $22 millones en el 2020. El equipo posee una opción de $16 millones para el 2021, que -por Dios, no puede ser de otra forma- se convertirá en letra muerta. Ese dinero también debe utilizarse para reforzar y no como método de ahorro.

Sería espectacular que Miami siguiera el camino de aquellos Reales que ganaron la Serie Mundial con la mayoría de talento hecho en casa o el de estos Bravos de Atlanta convertidos en serios contendores, pero hasta ahora nada indica que ese será el caso. Hay que ir al invierno y gastar. No queda de otra. De lo contrario seguiremos viviendo de fake news.

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