Béisbol

Si Chicago no renueva a José Abreu sería un error. Pero si lo dejan, que Miami ponga atención e interés

Un año tremendo para el poder cubano en Grandes Ligas

Grandes Ligas vive su agosto de cuadrangulares como nunca antes. Baste decir que la marca histórica para un mes se quebró este mayo con 1,135 palos de vuelta entera, dejando atrás los 1,119 de agosto del 2017.
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Grandes Ligas vive su agosto de cuadrangulares como nunca antes. Baste decir que la marca histórica para un mes se quebró este mayo con 1,135 palos de vuelta entera, dejando atrás los 1,119 de agosto del 2017.

José Abreu suele usar una frase que suena a deseo: “si el equipo no me firma, pues me firmo yo mismo aquí’‘. El cubano no quiere irse de Chicago y le está dando argumentos a los Medias Blancas para que no lo dejen partir a la agencia libre, justo el día final de la temporada.

Ya en más de una ocasión el cienfueguero ha estado en el vórtice de los rumores de cambio y todavía el conjunto no ha dado una indicación clara sobre su posición sobre la potencial permanencia del primera base que se encamina a su quinta temporada -en seis años- con más de 25 jonrones y 100 o más impulsadas.

Sin mucho apuro, Abreu ha llegado a 27 cuadrangulares y 92 remolcadas, superando en ese apartado a Jorge Soler y Yuli Gurriel, ambos con 88, para reafirmar que la palabra consistencia está atada a su apellido, que su ética de trabajo es blindada.

¿Por qué querría Chicago salir de alguien así? Claramente, a sus 32 años, Abreu se encuentra en la cúspide de su producción deportiva, en lo más granado de su plenitud, y debe continuar en esa meseta -si no ocurre un percance de salud como en el 2018- durante un buen tiempo.

Desafortunadamente, la relevancia del cubano se ha producido en medio de una larga reconstrucción que pudiera comenzar a dar frutos en el 2020. El futuro de Chicago descansa más sobre los hombros de sus compatriotas Yoan Moncada y Luis Robert Moirán, quien debiera subir en septiembre.


Pero nadie mejor que Abreu para servir de puente entra la era que se desdibuja y el nuevo período de esplendor que se pretende en la parte sur de la Ciudad de los Vientos. Y no estamos hablando aquí de ese maestro que aporta con el ejemplo más que con sus batazos, estilo Curtis Granderson en Miami.

No, estamos hablando de alguien que puede continuar pegando 25 o 30 palos de vuelta entera y traer a 100 hombre para la goma las próximas cuatro temporadas, en las cuales se espera un nuevo amanecer de los patiblancos.

No cabe duda de que Chicago cuenta en Andrew Vaughn con un súper prospecto que será el futuro propietario de la primera base en la organización. Elegido en el Draft del 2019, el chico voló de la Clase de Novato a la Clase A Avanzada, pero se considera que estaría mínimo a dos años de hacer impacto en las Mayores. Y ya se sabe, con los prospectos nunca se sabe.

Abreu, por el contrario, vive en la flor de su carrera y los Medias Blancas se harían un flaco favor si no firman nuevamente a quien ha sido un pelotero consistente y productor, además de un ciudadano ejemplar. Y si no lo quieren, que los Marlins pongan atención e interés en el futuro agente libre, que buena falta que hace en Miami.

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