Béisbol

Los años en las Menores me han identificado como persona, ahí me he hecho hombre

Miguel Antonio va llevando bien puesto el apellido Vargas. El chico sube como la espuma en el sistema de Ligas Menores de los Dodgers, lo cual ya por sí es un logro, porque para avanzar en la organización de Los Angeles hay que tener una mezcla de talento, suerte y oportunidad.

El hijo de Lázaro Vargas, quien fuera estrella de los Industriales y doble campeón olímpico con Cuba, suma dos temporadas de experiencia en la granja de la franquicia californiana exhibe línea ofensiva de 314/.387/.447 con un OPS de 834, mientras cosecha elogios por su ética de trabajo.

Cada vez que lo ve jugar, a Vargas padre se le acelera el corazón, pero por estos días los latidos van con calma porque el coronoavirus ha puesto un pare al ascenso del muchacho, quien -con apenas 20 años- sigue entrenando en Miami hasta que todo se normalice y se reanude la carrera hacia las Mayores.

¿Cómo valoras tus dos años de Menores?

“He adquirido mucha experiencia, sobre todo este último año. No te hablo tanto en base a números sino por las situaciones que viví, porque fue mi primera temporada completa que jugué. Experimenté muchas cosas buenas y malas, y de todo aprendí un poco. Por suerte tuve la ayuda de mi papá y la familia. Eso me ayudó a salir adelante’’.

La gente a veces no entiende lo dura que puede ser la granja.

“Hay demasiada calidad en las Menores. A veces veo como dejan libre a algunos peloteros y veo que otros no llegan, y me digo que cómo eso es posible si son prospectos muy buenos. La pelea por llegar a Grandes Ligas es muy fuerte, la competencia es muy dura’’.

Y crecer dentro de los Dodgers debe ser aún más complicado.

“Son de las mejores organizaciones en la pelota ahora mismo. Le dan mucho apoyo a las Menores. Esa franquicia es de la mejor desarrollando peloteros, salen muchos y con mucha calidad. Tal vez no llegues a jugar con ellos, pero sí puedes hacerlo en otras organizaciones. Vas muy bien preparado’’.

Este año te tocaba Doble A, ¿te sientes frustrado sin temporada?

“Es algo increíble. Todos echamos de menos la pelota. A veces estoy en la casa y quiero salir a algún terreno, pero me doy cuenta de que no hay serie. Con esta pandemia lo mejor es quedarnos en casa y saludables. Pasar tiempo con la familia. A veces uno juega mucho y no puede disfrutar tanto de la familia, como lo estoy haciendo ahora’’.

¿Qué te dicen los coaches de Los Angeles sobre tu porvenir?

“Todavía es muy pronto y no hablamos mucho del futuro, pero sí conversamos mucho de pelota. Nos ponen metas a cumplir. La pelota es como la vida, pero nos tenemos mucho cariño’’.

¿Sientes que has crecido como ser humano, más allá del terreno?

“Creo que estos dos primeros años en Ligas Menores me han identificado como persona. Me han sacado mis signos, lo que me marca. Ahí es donde te haces hombre, a hacer cosas sencillas como organizar la cama, hacerte tu comida, levantarte temprano. Cuando llegué aquí con 17 años era muy inmaduro’’.

Dice tu padre que entrena junto contigo, que se pone nervioso cuando te ve jugar.

“Mi padre siempre ha estado al lado mío en cada paso, al igual que toda mi familia. Solo hago lo que ellos me dicen que haga. Lo que dice mi papá siempre me ayuda, si me dice que haga algo, al final me sale bien, aunque al principio no quiera hacerlo’’.

¿Eres amante de la sabermetría? ¿Te regodeas en los números?

“No, soy más bien de divertirme en el juego. Muchos se fijan en números, pero lo importante es desarrollarte como pelotero, divertirte y que tu familia se sienta orgullosa de ti. Quisiera jugar en dos años en en Grandes Ligas, pero será cuando Dios quiera’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de junio de 2020, 9:50 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA