Béisbol

Otro extra innings en Buffalo, pero esta vez el corazón roto no fue el de los Miami Marlins

Y ahora de regreso a casa. Después de la crisis del contagio masivo, de las críticas veladas o abiertas, del regreso al terreno con más victorias de las imaginadas y de semanas -23 días para ser exactos- en el camino, incluso jugando como locales en casa del otro, los Marlins vuelven a su cuartel general en Miami.

Lo hicieron con una victoria que costó más de la cuenta, pero demostraron ser capaces de aceptar un duro golpe como el del martes en su primer extra innings de la temporada para imponerse el miércoles por la noche en otro juego de 10 entradas 14-11 ante unos Azulejos de Toronto, que mantuvieron el choque interesante hasta el último minuto al borrar una ventaja de ocho rayitas.

“Lo que pasó, pasó y habrá que pasar página’’, había comentado el receptor Francisco Cervelli después de que su equipo fuera dejado al campo luego de 10 entradas en Buffalo, y los peces le hicieron caso al desatar una tórrida ofensiva como no se había visto antes del comienzo de la temporada.

Pero pasar la página también costó mucho sudor y su cuota de nervios antes de que Magneuris Sierra pegara un sencillo de dos carreras en la 10ma entrada para sellar un triunfo que por momentos parecía escaparse de las manos.

Los Marlins construyeron una ventaja de ocho anotaciones hasta la tercera entrada ante el pitcheo de unos Azulejos que parecían condenados a no recuperarse, pero que poco a poco comenzaron la tarea de recortar la distancia para convertir el encuentro en un verdadero match de boxeo.

Miami facturaría tres más en el quinto, pero 11 carreras probaron ser una frontera que no detuvo a Toronto en su misión de acercarse en la pizarra al son de dos carreras -impulsadas por cuadrangulares todas- en la tercera, cuarta, quinta y sexta entradas.

Con el encuentro 11-8, Vladimir Guerrero Jr. conectó en la séptima el primer vuelacercas de los Azulejos sin hombres en circulación, pero eso fue apenas el preludio del empate que vendría en la octava con otros palos de vuelta entera en los bates de Travis Show -su segundo de la noche- y Bo Bichette.

Fue la primera ocasión en la historia de la franquicia canadiense que sacaron pelotas del parque en seis capítulos consecutivos -siete descomunales batazos en total- que resultaron un fardo muy pesado para el pitcheo de los peces que a duras penas pudo sobrevivir la avalancha de cuadrangulares.

Por los peces destacaron Brian Anderson con un jonrón de tres carreras en la primera entrada y Jesús Aguilar con cuatro remolcadas y tres imparables para confirmar que es el hombre más caliente en la ofensiva de Don Mattingly.

De modo que la victoria costó mucho, pero el viaje a casa resultó más agradable.

Ya era hora.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de agosto de 2020, 11:20 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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