Eddy Álvarez vive un momento caliente ante los Mets, pero el de los Marlins se enfría en Nueva York
El momento optimista que presidió la llegada de los Marlins a Nueva York vivió una ruda sacudida entre sábado y domingo. Los peces cedieron su primera serie de la temporada y ya se percibe en el ambiente la cínica pregunta: ¿se acabó la magia?
Miami no pudo aprovechar a un Jacob deGrom que no disfrutó de su mejor arsenal, Pablo López no pudo darle continuidad al trabajo de su primera salida, la defensa se comportó de manera atroz y la derrota 4-2 trajo una reflexión de realidad, porque los Marlins dejaron demasiados hombres en las almohadillas.
“Para ser justos, ambos conjuntos dejaron a muchos hombres en base y este juego habría sido diferente si hubiera llegado los hits oportunidos’’, dijo el manager Don Mattingly. “Estuvimos en el juego hasta el final, pero sin duda nos falto el batazo importante’’.
Por un momento parecía que deGrom saltaría en pedazos en una segunda entrada de 32 envíos, extenuado al máximo y con las bases llenas, pero los visitantes no pudieron encontrar la grieta en el doble ganador del Cy Young de la Liga Nacional.
La grieta vendría en el quinto con un cuadrangular de dos carreras de Jesús Aguilar -un verdadero gigante contra los Mets-, pero ya en ese momento los inquilinos de Queens estaban en comando del encuentro con tres anotaciones en la pizarra.
Si deGrom vivía su vía crucis en el segundo, López experimentaría un lapso complicado en el tercero, pero no saldría ileso al admitir dos rayitas, aunque una de ellas se produjo cortesía de un error de Cory Dickerson sobre un batazo de Jeff McNeil.
López, de facto el líder de la rotación, exhibió pasajes de brillantez, pero al regalar cuatro pasaportes comprometió demasiado su capacidad de maniobra ante los bateadores rivales y si no recibió más carreras a su cuenta se debió a otro fildeo espectacular de Eddy Álvarez en la tercera entrada.
Tanto es el talento del venezolano y de deGrom que, a pesar de vivir una jornada pedestre, se marcharon -el árbitro de home estuvo errático con su zona de strike- con ese eufemismo que suelen llamar apertura de calidad, pero la victoria correspondió al de Nueva York, apuntalado por la labor de cuatro relevistas.
Miami salió al terreno sin esa alegría -cometieron dos errores- de los días previos, aunque Álvarez no solo produjo una gran jugada a la defensa, sino que se apuntó los tres primeros indiscutibles, incluido un doble, y la primera base robada de su carrera, mientras que Aguilar demostró lo acertado de su adquisición en el invierno.
“Pegar el primer hit fue algo que me quita un peso de encima’’, dijo Alvarez. “Ante un lanzador como deGrom uno tiene que ser muy selectivo. Pero le pude conectar bien a la pelota’’.
Pero si Álvarez exhibió progreso, Monte Harrison reveló lo mucho que le queda por aprender para asegurar su puesto en las Mayores, al poncharse en cuatro ocasiones, especialmente en la octava entrada, cuando su equipo tenía la oportunidad de empatar el encuentro.
No se trata, sin embargo, solo de Harrison, porque los peloteros de Miami se poncharon en 37 oportunidades en Nueva York, de modo que este día de descanso el lunes habrá de servirles para despejar cabezas ante de iniciar la próxima serie contra los Azulejos en Buffalo.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de agosto de 2020, 4:25 p. m..