Béisbol

Tuvo que armarse de paciencia como nunca antes, pero este jugador de los Marlins ya está con los arreos puestos

Jorge Alfaro no sabe si podrá ser tan paciente en el futuro como en estos días antes de volver a los Marlins. Sin síntomas evidentes del coronavirus, el colombiano se sentía fuerte y deseaba con todo su corazón estar en el terreno, ayudando a los peces, pero el protocolo se lo impedía.

Primero en Filadelfia, luego en Miami y finalmente en Jupiter, el receptor pasó por todas las fases requeridas para volver a vestir el uniforme de Grandes Ligas: cuarentena, pruebas y rehabilitación. Cuando finalmente le dieron la luz verde del retorno, pensó que había transcurrido una eternidad.

“No puedo describir lo feliz que me siento de volver a estar con mis muchachos en el equipo’’, afirmó Alfaro, “Tuve que armarme de mucha paciencia y encontrar formas de entrenarme en los hoteles para que ese aislamiento no me afectara. Encontraba consuelo viendo los juegos por televisión y comprobar que al club le iba bien dentro de todo lo negativo’’.

Desde la primavera quedaba claro que Alfaro sería el enmascarado principal de la franquicia, el hombre del presente y del futuro, mientras que Francisco Cervelli le ayudaría en su crecimiento y en el aprendizaje de esos mínimos detalles que hacen grande a un pelotero.

Cervelli ha aguantado la posición en la ausencia de Alfaro, quien desde esa distancia también aprendió de ver cómo se conducia el veterano de Venezuela en la conducción de un pitcheo inexperto y en ocasiones desconocido, a causa de la cantidad de relevistas que llegaon a última hora.

“Con Cervelli no tenemos que hablar mucho, de solo verlo uno entiende lo que hace’’, agregó Alfaro. “Veo como conduce el pitcheo, su liderazgo en el terreno, su manera de hacer las cosas en cada momento. Ha hecho un trabajo especial y solo quiero sumarme a ese esfuerzo’’.

Algo que llamó la atención de Alfaro, aunque lo esperaba, ha sido el crecimiento de jóvenes como Pablo López y Elieser Hernández, convertidos en verdadero aces de la rotación en espera de que se sumen otros hombres importantes como Caleb Smith, José Ureña y Sandy Alcántara.

Otro elemento que tampoco se puede pasar por alto ha sido la solidaridad de Alfaro con su país natal y, en específico, Sincelejo, el pueblito donde naciera y conociera el béisbol, al cual ha ayudado con donaciones de dinero en la medida de sus posibilidades.

“No me gusta hablar de lo que hago, pero sentí que era necesario tender ua mano a la gente necesitada en estos momentos’’, recalcó el colombiano. “Hay que ponerse en los zapatos de la gente con menos recursos. Lo que hice, lo hice con todo mi corazón’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de agosto de 2020, 2:49 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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