El efecto Jeter comienza a tomar fuerza dentro de los Miami Marlins
Derek Jeter nunca habrá de olvidar aquel primer encuentro con los fanáticos. Lo que él preparaba como un primer puente entre el nuevo grupo de propietarios y la comunidad se convirtió en un vertedero de penas, un pase de cuentas de tantos malos tiempos pasados y los que se aventuraban.
Jeter había escuchado de los problemas entre unos aficionados hartos de temporadas fútiles y unos dueños que, si bien habían traído una Serie Mundial en el 2003, igualmente construían y destruían núcleos de jugadores sin tener un plan claro, una visión de futuro.
“En ese encuentro les dije que iba a tomar algunas decisiones impopulares, que no iban a gustar, pero que se iban a tomar para mejorar la organización’’, recordó Jeter durante un encuentro con la prensa. “Este era un equipo que no había tenido éxito y al que la gente no apoyaba. Dije que íbamos a construir un equipo que iba a competir año por año. Vamos por ese camino, nos queda mucho por recorrer’’.
Seis años después de su retiro y a tres de aquella reunión con la comunidad, la organización liderada por el legendario campocorto de los Yankees y miembro del Salón de la Fama alcanzó los playoffs en una temporada llena de trampas y obstáculos.
Los peces se aprestan a incursionar en su primer béisbol de octubre, cuando este miércoles choquen contra los Cachorros en Chicago, pero esto era algo que nadie esperaba cuando comenzó la contienda y el equipo estuvo en los titulares de los diarios y noticieros no precisamente por su juego en el terreno.
Desde la oficina central, Jeter estuvo en el centro de todos los esfuerzos por evitar que los Marlins se descarrilaran primero por el contagio masivo del coronavirus y las cuarentenas, y luego por los constantes cambios de personal -174 movimientos-, más el debut de 18 peloteros, 12 de ellos lanzadores.
De pronto, el plan de Jeter se ha visto más claro.
“Siento optimismo, porque lo que predicamos al principio se ha ido cumpliendo’’, agregó el director ejecutivo. “Confiábamos en la profundidad de nuestro sistema, pero nunca pensamos que íbamos a perder 18 peloteros y que estaríamos en necesidad de agregar a tantos tan pronto, muchos de ellos jóvenes, pero eso es una prueba de lo que hemos hecho, de lo que ha hecho nuestro departamento de béisbol’’.
Por un Giancarlo Stanton que partió surgió un Sixto Sánchez, por un Marcell Ozuna que se fue vino un Braxton Garrett, de modo que el equipo ha podido crear una nueva generación que estará disponible por mucho tiempo, sin dejar de agregar piezas.
Pase lo que pase en los próximos días, los Marlins esperan que esto sea un punto de partida para retos superiores y que no se trate de una simple celebración de una aparición fugaz en postemporada para luego sufrir otra década de derrotas y alejamiento de los aficionados.
Igualmente, Jeter considera que lo logrado por estos días envíe un mensaje a los aficionados que todavía dudan de su compromiso a largo plazo con la franquicia y su deseo de construir un ganador sostenible.
“No voy a hacer promesas que no pueda cumplir, pero espero que la gente confíe en que lo que estamos haciendo es por el bien de la organización’’, recalcó Jeter. Si queremos ser sostenibles, debemos construir de la manera correcta’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de septiembre de 2020, 6:42 p. m..