Mike Hill conectó a la hora buena, ¿pero recibirá el premio de la permanencia de los Marlins?
Mike Hill conectó a la hora buena. Justo como esos peloteros que saben la importancia de poner números relevantes en su último año de contrato, el presidente de operaciones de béisbol de los Marlins realizó su mejor trabajo justo en el momento en que la organización decidirá si extenderlo o dejarlo ir.
Esa resolución llegará cuando finalicen los playoffs y a simple vista se podría decir que Hill se ha ganado un nuevo pacto, porque ningún ejecutivo realizó su labor en circunstancias tan complicadas ni tuvo resultados tan positivos en una constante adaptación sobre la marcha.
“Pase lo que pase, estoy orgulloso de lo que hemos logrado’’, expresó Hill en una entrevista con MLB.com. “Estoy orgulloso de trabajar con los hombres y mujeres que trabajo día a día. Si soy lo suficientemente afortunado para recibir otro contrato, continuará dando mi sangre, sudor y lágrimas para traer un título del sur de la Florida’’.
Hill ha sido el puente entre el grupo de propietarios de la era anterior y el actual comandado por Derek Jeter y se pensaba que la única razón de su permanencia era el otorgamiento de un pacto en su última temporada bajo la égida de Jeffrey Loria.
Primero como asistente del entonces gerente general Larry Beinfest desde el 2002 y luego como presidente de operaciones de béisbol, Hill suma 18 contiendas con los Marlins y ha tocado el cielo de las Grandes Ligas con el triunfo del 2003 y el sótano del béisbol con 17 campañas sin llegar a los playoffs.
Junto con Beinfest inicialmente y luego en solitario, Hill fue víctima del escrutinio de fanáticos y expertos por algunos canjes que no resultaron y elecciones en el draft, por una granja que dio a sólidas figuras, pero que muy pocas veces se ubicaba entre las del nivel superior.
Pero de sobra era conocido que muchos de los movimientos de esos tiempos eran supervisados directamente por Loria y aprobados en base a sus impulsos emocionales que no siempre correspondían a la realidad, mientras los gastos y “correciones de mercado’’ se sucedían sin un plan preconcebido y pasando por encima de las indicaciones de sus subalternos.
El inicio del período de Jeter tampoco fue un paseo sobre alfombra roja. Supervisar las partidas de Giancarlo Stanton, JT Realmuto, Marcell Ozuna, entre otros, y maximizar los retornos resultó una tarea ingrata, así como encajar más de 100 derrotas en el 2019.
Pero justo en el momento más oscuro y complicado, Hill demostró su valía. Cuando 18 jugadores cayeron bajo el hacha del contagio al COVID-18 y Miami era vista como la Oveja Negra de las Mayores, el ejecutivo trabajó de manera constante e inteligente para realizar 174 movimientos y subir a 61 peloteros al roster principal.
Si por un lado demostró mano fría y rápida para llevar a cabo esos movimientos, también contó con la profundidad de una granja que él mismo había ayudado a elevar en las dos temporadas previas junto a Jeter y otros miembros de la oficina como Gary Denbo, director de desarrollo de jugadores y scouting.
Así como Jeter extendió al manager Don Mattingly, a pesar de que no vino con el nuevo grupo de compra, Hill se ha ganado la renovación de su pacto en aras de esa preciada continuidad que el mismo director ejecutivo ha pregonado en otras ocasiones.
Su estancia para el futuro pareciera segura, pero nunca se sabe.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de octubre de 2020, 9:27 a. m..