Esta fue la temporada de Randy Arozarena, pero el título es de los Dodgers. El mejor equipo sobre el mejor hombre
La Serie Mundial no pudo ser más mágica para Randy Arozarena, pero el trofeo es de los Dodgers. El mejor equipo pesó más que el mejor pelotero y Los Angeles conquistaron su primer campeonato de Grandes Ligas desde 1988 y dejaron atrás varias temporadas de coqueteo con la gloria pero sin tocarla.
Arozona pegó su décimo cuadrangular de la postemporada, pero la conversación de este Sexto Juego ganado 3-1 por los Dodgers girará en torno a la decisión del manager de Tampa Bay, Kevin Cash, de sacar a su abridor Blake Snell en la sexta entrada, cuando parecía estar en control de la situación.
Durante 5.1 entradas, Snell había estado magnífico, soberbio, al punto de permitir un solo imparable, pero después de un sencillo de Austin Barnes, Cash aplicó la grúa y trajo a un Nick Anderson que en el 2019 estuvo hermético y en esta postemporada ha dejado mucho que desear con una efectividad de 9.00.
Anderson fue saludado por un doble de Mookie Betts y un lanzamiento descontrolado abriría la carrera del empate para los Dodgers que luego tomarían control con un fuerte corrido del hombre en tercera, aprovechando una conexión a la inicial.
Cuesta trabajo entender la decisión de Cash con Snell, quien había utilizado apenas 73 envíos con nueve ponches y cero pasaportes, pero no cabe duda de que ese fue el momento de quiebre del juego y el principio del final para los Rays y la tremenda postemporada de Arozarena.
Con su cuadrangular frente a Tony Gonsolin en la primera entrada Arozarena amplió a 10 su propio récord de palos de vuelta entera en una postemporada, algo que el cubano ya va convirtiendo en rutina a pesar de lo difícil de su gesta.
De paso, aumentó a 29 su marca de imparables en estos playoffs, primero con el bambinazo de cuatro esquinas y luego con un sencillo en el quinto episodio del encuentro.
Como si fuera poco, con su vuelacercas empató con Yasiel Puig, Yuli Gurriel, José Canseco y Tany Pérez como los únicos cubanos con tres jonrones en una Serie Mundial, pero el primero que lo hace en calidad de novato.
Su conexión la sonó ante un slider de 88.6 millas por hora de Gonsolin en la parte de afuera del plato y se perdió a una velocidad de 103.3 millas por hora y una distancia de 378 pies en las gradas del jardín derecho del Globe Life Field de Texas.
Arozarena ya había quebrado la marca de Derek Jeter (23, Yankees, 1996) de incogibles para un novato en postemporada y con sus imparables del martes aumentó a 64 su propio récord de total de bases.
Dentro de los Rays, Arozarena ya es el líder de hits y jonrones de por vida en playoffs y el equipo sabe que puede contar con él para seguir compitiendo en el futuro, pero este presente es de los campeones de la Serie Mundial, los Dodgers de Los Angeles.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de octubre de 2020, 11:39 p. m..