Béisbol

Los latinos están salvando el béisbol de Grandes Ligas

Don Mattingly nunca olvidará aquel año de 1983 en que fue feliz en Puerto Rico. No solo el actual manager de los Marlins terminó conquistando la corona de bateo con el equipo de Caguas, sino que ganó una apreciación increíble por el público latino, como nunca antes lo había sentido.

Mattingly terminaría siendo uno de los pocos capitanes de los Yankees con una sólida carrera de Grandes Ligas, al punto de ser considerado en la boleta para el Salón de la Fama, pero aquellos primeros días como pelotero profesional lo marcaron para siempre.

“Nunca olvidaré la pasión de la gente en Puerto Rico, que entraba al estadio con todos los instrumentos musicales posibles a hacer ruido y gritar por su equipo’’, recordó Mattingly. “Era un tipo de pasión que nunca antes había visto. Jugar bajo aquella algarabía era una experiencia tremenda para un joven como yo en ese entonces. Esa gente amaba el béisbol’’.

Esa gente y todos los latinos que han venido después de ellos siguen amando el juego de tal manera que pueden ser los salvadores del “pasatiempo nacional’’ de los Estados Unidos, que vive momentos de incertidumbre entre quienes desean acelerar y acortar el juego por considerarlo obsoleto, y quienes pretenden mantener el statu quo tradicionalista.

Valdría preguntarse cómo estaría el béisbol en estos tiempos sin el apoyo de los fanáticos latinos que han crecido -de acuerdo con la revista Forbes- en los índices de teleaudiencia un 77 por ciento en el 2020 en comparación con la temporada anterior, mientras otros grupos como los anglos y los afroamericanos descienden notablemente.

Basado en datos de la empresa Statista, el 60 por ciento de los latinos son fanáticos ávidos o regulares de la pelota en comparación con un 58 por ciento de los blancos y el 46 por ciento e los afroamericanos, algo que preocupa mucho a la Oficina del Comisionado de Grandes Ligas.

“Siempre supe que los latinos queremos mucho al béisbol, lo llevamos en la sangre desde el nacimiento’’, apuntó el lanzador venezolano de los Marlins Pablo López. “Creo que con el surgimiento de las redes sociales, eso ha ayudado a diseminar más el béisbol en nuestros países, pero es un amor que nos viene de siempre’’.

Desde que el 9 de mayo de 1871 el cubano Esteban Bellán se convirtiera oficialmente en el primer latinoamericno en jugar pelota de Grandes Ligas, el número de hispanohablantes en las Mayores ha aumentado de manera exponencial al punto que hoy son un tercio de todos los que visten uniforme en el mejor béisbol del mundo.

Desde Orestes Miñoso, considerado la primera estrella latina y el primer afrolatino en romper la barrera racial, pasando por Tany Pérez y Luis Tiant, a Pedro Martínez y Albert Pujols, entre muchos otros, el impacto de los jugadores latinos ha dejado una huella que no solo perdura, sino que sigue aumentando con nuevas generaciones lideradas por Ronald Acuña y Fernando Tatis Jr.

“Los latinos siempre hemos tenido como una sazón extra, un sabor que solo nosotros sabemos poner’’, apuntó Lewin Díaz, primera base dominicano de los Marlins. “Tenemos el orgullo de querer hacer bien las cosas y de trabajar fuerte, porque venimos de lejos. No podemos fallar’’.

Ocho de los 20 jerseys más vendidos en las Mayores son usados por peloteros latinos y 31 de los 100 mejores peloteros clasificados vienen de la región de América Latina y el Caribe, históricamente el área geográfica que más talento ha suministrado a los Estados Unidos.

Algo, sin embargo, está fallando en el béisbol porque las asistencias a los parques han descendido de 78 millones en el 2008 a 68 millones en el 2019, los ratings de televisión de la Serie Mundial se han desplomado de 44.2 millones en 1978 a 9.8 millones en el 2020.

Lo más preocupante es que la edad promedio del fanático que mira juegos por televisión es de 57 años, pero si el número de aficionados latinos sigue en aumento, quizá estas tendencias comiencen a cambiar en positivo o al menos se estabilicen en el futuro inmediato.

Más allá de los números, no cabe duda de que los latinos fuera del juego con sus cantos e instrumentos y en el terreno con su manera divertida y caliente de jugar -¿quién no disfruta con un bate al cielo de Tatis Jr.?- están trayendo una bocanada de aire fresco muy necesaria y que rompe moldes en momentos en que el béisbol se encuentra en una encrucijada.

“Usted sabe que los latinos tienen la adrenalina al ciento por ciento’’, indicó Jesús Sánchez, jardinero dominicano de los peces. “Aquí venimos a divertirnos. Aquí el que no se divierte es como si no jugara y mejor que ni venga. Y eso vale para las gradas. El béisbol se juega con una sonrisa’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de septiembre de 2021, 7:00 a. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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