Los palos del cubano Soler serán importantes. Talento de Stallings en la receptoría no tiene precio
El bate de Jorge Soler debe tener un impacto tremendo en la alineación de Miami, pero ningún movimiento hecho por el equipo durante el invierno sería más importante que la llegada de Jacob Stallings para remediar una situación que en los últimos tiempos ha sido un verdadero dolor de cabeza.
Si Soler -junto con Avisail García- llegan para levantar una ofensiva anémica e incapaz de producir carreras-, Stallings dota a Miami de una figura sólida que pondría fin a las penurias de una receptoría convertida en una puerta giratoria donde nada ni nadie parecía funcionar.
Después de todo, Stallings es un ganador del Guante de Oro con los Piratas y un nombre probado en esa difícil posición que desde la primavera ha impregnado de su estilo al talentoso cuerpo de lanzadores del equipo de Don Mattingly, además de que su efecto habría de extenderse al bullpen.
Para empezar, Stallings viajó desde Pittsburgh en esa incierta parte inicial de la primavera, cuando el capitán del club Miguel Rojas, preparó esos improvisados y hoy tan beneficiosos campamentos de preparación mientras peloteros y propietarios limaban asperezas en busca de un nuevo convenio laboral.
Stallings, claro está no es un poder ofensivo -dejó línea ofensiva de ..246/.335/.369 con un OPS de .704- a destacar, pero su valía viaja en la mascota y en estos nuevos tiempos del bateador designado universal, su presencia en la alineación lleva otro sello, aunque su accionar con el madero es similar o superior a todas esas figuras que los peces probaron sin encontrar una respuesta definitiva.
¿Por qué ganó el Guante de Oro en el 2021, su primera temporada completa en las Mayores con 112 encuentros enmascarado? Digamos que fue el mejor receptor defensivo del béisbol, sin permitir passed balls en todo el año, además de liderar la Liga Nacional en carreras defensivas salvadas.
Para traer a Stallings, los Marlins enviaron a los Piratas a tres jugadores, Zach Thompson, Kyle Nicolas y Connor Scott, pero si esto funciona como el equipo espera, sería considerado uno de los movimientos más inteligentes que se recuerde en la organización.
Otro elemento que no puede ser dejado de lado es que los peces tendrán a Stallings bajo control hasta el 2024, porque una temporada más tarde se convertirá en agente libre, pero eso sería tiempo suficiente para encontrar, en lo posible, un sustituto en casa o en otro lugar.
Sin duda, la presencia de Stallings detrás del plato beneficiará a todos los lanzadores de los Marlins, especialmente a aquellos con un comando inconsistente como Edward Cabrera y Jesús Luzardo, sin dejar de contribuir al crecimiento de otros más establecidos como Sandy Alcántara -¿Cy Young?- o Pablo López.
Por supuesto que los palos de poder del cubano Soler serán bienvenidos, pero la consistencia de Stallings detrás del plato no tendrá precio.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de abril de 2022, 1:39 a. m..