Premios de gloria e infamia para los Marlins
La primera mitad de la temporada dejó más sombras que luces -para no hablar de una penumbra prolongada- en los Marlins, que contemplan el resto del calendario a 11 juegos de los líderes de su división y con la duda de si, al menos, podrán alcanzar la marca de .500.
Desde el cambio de un manager incapaz de tomar riesgos como Mike Redmond, a la puesta en mando de otro inexperto a la usanza de Dan Jennings, pasando por lesiones y ausencias, así como retrocesos inesperados, a los peces les queda muy poco de positivo en este pase de factura y otorgamiento de premios.
Entre lo bueno se ubican las buenas campañas de Giancarlo Stanton, Dee Gordon, Adeiny Hechavarría, entre lo promisorio se hallan el regreso de José Fernández y la recogida de Casey McGehee, pero entro lo malo se encuentra un bullpen que costó muchísimo, retrocesos como los de Marcell Ozuna y Steve Cishek y las lesiones que suelen asolar siempre a cualquier club.
Aquí les dejamos algunos premios para lo bueno y lo malo, siéntase a gusto, añadiendo sus categorías y candidatos.
Jugador Más Valioso: Giancarlo Stanton.
Sin duda, Dee Gordon merece toda la consideración del mundo, pero si uno mira más allá de los ponches el slugger del equipo todavía es líder en jonrones y entre los primeros en impulsadas de las Grandes Ligas. Su brazo ha prevenido varias carreras desde el jardín derecho y su sola presencia despierta respeto en todos los estadios.
Jugador Menos Valioso: Steve Cishek.
Uno está tentado a mencionar aquí al ya ido Jarrod Saltalamachia, Marcell Ozuna y hasta Michael Morse, pero el defenestrado cerrador ha sido responsable, el solito, de algunas de las derrotas más desoladoras. Su descalabro es más que evidente, pues luego de rescatar más de 34 juegos en las dos campañas previas, en esta solo suma tres. Sus días aquí están contados.
Mejor Abridor: Dan Haren.
Mención especial para Tom Koehler y para José Fernández, que todavía no reúne los requisitos temporales, pero el pitcher más sólido ha sido el que no quería venir en el invierno. Con balance de 7-5 y 3.24 de efectividad, Haren ha sido el ancla de una rotación que estuvo casi todo el tiempo sin el cubano y con Henderson Alvarez fuera otro buen tiempo.
Peor Abridor: Matt Latos.
Tal vez no sea justo entre los problemas de rodilla y la última lesión tonta al ser golpeado por un foul de Christian Yelich en una práctica, pero no hay justificación para su foja de 3-6 y su 4.90 de promedio de carreras limpias. En días recientes los scouts han preguntado bastante sobre él. Si se van nadie va a derramar una lágrima por un Latos que posiblemente ya vio pasar sus mejores días.
Mejor relevista: A.J Ramos.
Si Adeiny Hechavarría mereció consideración para el Juego de las Estrellas, a Ramos también habría que ubicarlo en la lista de candidatos para estar en el choque de Cincinnati. Tomó el puesto de taponero de Cishek y lo ha desempeñado con solidez al rescatar 14 juegos con magnífica efectividad de 1.11 y un WHIP soberbio de .071. Ha superado las expectativas.
Peor Relevista: Una vez más, Cishek.
Regreso del Año: José Fernández.
Cierto, dos aperturas no hacen una temporada, pero no queda duda de que el cubano no ha perdido una pulgada de ese talento que asombró a las Mayores antes de su lesión en el codo y nada hace pensar que en la segunda mitad de la contienda aminore su marcha. Su presencia sola en ese clubhouse es ya pura ganancia para los Marlins.
Despedida sin gloria: Jarrod Saltalamacchia.
Afirman que Jeffrey Loria puso su sello personal para asegurarse que el entonces receptor de los Medias Rojas viniera a Miami, pero nunca, ni un solo día este receptor lento y apático dejó una imagen favorable. A fines de la temporada pasada el alto mando se reunión con él y le pidió más entrega, pero ese encuentro no tuvo efecto. Al final, los lanzadores no querían verlo detrás del plato. Al final, nadie lo quería en el equipo.
Mejor Sorpresa: Tom Koehler.
Sin hacer estruendo, el derecho suma la misma cantidad de victorias que Haren (7) -está a solo tres de igualar su mayor cantidad para una temporada- y todas sus estadísticas personales van camino de implantar marcas para su carrera. De acuerdo, no estamos hablando de un superdotado, pero en el país de los ciegos…
Peor Sorpresa: Marcell Ozuna.
Nunca, nadie imaginó la tremenda regresión del pelotero dominicano que en el pasado había dado muestras de progreso e incluso llevó a los peces a coquetear con una oferta millonario que ahora está en el aire. Los peces no encuentran respuesta para el desmembramiento de una mecánica de bateo descontrolada, que ha visto reducir su OPS de un año a otro en 134 puntos. Todavía es joven. Ojalá que en las Menores encuentra la respuesta a sus problemas.
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Esta historia fue publicada originalmente el 15 de julio de 2015, 11:18 a. m. with the headline "Premios de gloria e infamia para los Marlins."