Somos una banda de hermanos. ¿Cómo este pelotero cubano se preparó para el batazo de su vida?
A.J Hinch sabía que en algún momento el equipo debía enfrentar a algunos de los buenos zurdos de Houston en el bullpen.
La posibilidad de verle la cara a un talentoso relevista como Josh Hader en la parte final del encuentro era como un sueño recurrente para el dirigente de Detroit.
Por eso el manager de los Tigres había dado la orden a sus bateadores derechos en el banco que estuvieran preparados física y mentalmente para cuando surgiera la casi segura oportunidad de medirse al potente relevo de los Astros, incluyendo a Hader en algún momento crucial.
Andy Ibáñez, que no estaba en alineación inicial, sí estaba en esos planes de contingencia y tan pronto como desde el segundo inning se dirigía a la caja de bateo tras el dugout de su equipo, para mantener sus movimientos y su vista en condiciones de batearle a un zurdo.
“Andy, desde el principio del partido, sabía que con Yusei Kikuchi en el banquillo, con Hader, obviamente, en el banquillo, Caleb Ferguson y Bryan King probablemente ellos iban a atacar a nuestros bateadores zurdos’’, explicó Hinch.
“Teníamos seis de ellos en la alineación. Así que lo estábamos esperando. Tan pronto como el zurdo Hader hizo tanto como recoger una pelota, Andy ya tenía su casco puesto y estaba listo’’.
Hinch, quien ha mezclado y maniobrado magistralmente el bullpen con el banco, no tuvo reparos en enviar a Ibáñez a consumir turno de emergente por Zach McKinstry en la octava entrada contra un zurdo tan respetado como Hader.
No tuvo reparos a pesar de que Ibáñez había terminado septiembre con un promedio de .167.
“Sé que septiembre no ha sido el mes más productivo para mí, pero tengo que confiar en mí mismo y estoy agradecido, en primer lugar, con Dios’’, explicó el pelotero cubano.
”En segundo lugar, agradezco a mis entrenadores y a mis compañeros de equipo que me han apoyado en todo momento hasta conseguir un buen resultado este miércoles’’.
Después de tres batazos de foul, Ibáñez descargó un metrallazo por la banda derecha que remolcó a tres hombres en circulación y serviría como estocada mortal a los Astros, mientras que los Tigres aseguraban su primer viaje a la Serie de Campeonato de la Liga Americana desde el 2013.
Como si fuera poco, será igualmente la primera travesía del dirigente a esa instancia de playoffs desde que llevara a los Astros a la Serie Mundial en el 2019, antes de ser despedido y suspendido del béisbol por un año a raíz del escándalo de señales robadas en Houston.
Pero no cabe duda que posee una de las mentes más prodigiosa del béisbol y la prueba está en cómo aglutinó a peloteros como Ibáñez, a veces con un papel más importante y a veces reducido, para darle un vuelco a un equipo que el 10 de agosto estaba ocho juegos por debajo de la marca de .500.
“Tenemos buenos jugadores’’, comentó Ibáñez.
”Y lo que es más importante, tenemos esta conexión, esta unión que nos hace ser como una banda de hermanos que se apoyan unos a otros, y nos empujamos unos a otros y seguimos trabajando todo el tiempo para conseguir los resultados’’.
Veremos entonces cómo esa conexión puede hacer que Ibáñez, Hinch y esa banda de hermanos pueda seguir adelante en la postemporada, ahora que les espera el hueso duro de los Guardianes en Cleveland en la Serie Divisional.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2024, 8:29 a. m..