Cuando se hable de coaches de bateo que la gente diga: Yuni. Gurriel brilla como maestro desde su aula en Miami
Cuesta creer que alguna vez Yunieski Gurriel no sabía qué hacer para ganarse la vida.
Hoy, sin embargo, el hombre que es parte de una realeza de la pelota cubana se ha convertido en un sinónimo de maestro del bateo y a su caja acuden decenas de peloteros de todos los niveles y talentos.
Yuli es reconocido como uno de los mejores jugadores antillanos de todos los tiempos y el menor, Lourdes Jr., labra su historia en Grandes Ligas, mientras que Yunieski labora sin estridencias, pero con una constancia tremenda ganándose la confianza de muchos que depositan en sus manos la fortuna de sus carreras, incluyendo sus hermanos.
Lo que comenzó como una idea tras una práctica de entrenamiento de sus hermanos ha crecido al punto que hoy es una institución. Por eso él es el primero en reconocer que no fue ese bateador enorme que sí son sus hermanos u otros de sus clientes, pero muchas veces el maestro no resulta el mejor, sino el que observa más.
¿Cómo es que eliges convertirte en coach de bateo?
“Fue un caminito largo. Yo llegué a este país y no tenía nada qué hacer. Ya no estaba jugando. Un amigo me dijo que debía dedicarme a hacer algo, ponerme a trabajar. Un día fui a ver una práctica de mis hermanos y cuando nos montamos en el carro les dije que iba a ser su coach de bateo’’.
Pero era solo un deseo.
“Entre risas y cosas me puse a estudiar, a analizar. Yo nunca había sido coach de nadie. Todo lo que yo tenía era del juego. Digo que allá arriba hay un Dios y las cosas se me fueron dando poco a poco. Un coach de universidad me llamó para ser parte de su equipo. Estuve allí por dos años de coach de bateo. Me fue bien y allí me dije que esto era lo mío’’.
Y te fuiste en solitario.
“Empecé mi negocio con dos hijos de un amigo de mi papá. Al tiempo empezaron mis dos hermanos y hoy en día somos unos cuantos por aquí ya’’.
¿Tus hermanos te aceptaron como coach por apoyo familiar o por talento real?
“Yuli me dijo que empezara el negocio y que íbamos a ver. Mis hermanos me quieren con la vida como yo a ellos, pero hay que ser muy ingenuo para soltar una carrera como la de ellos a cualquiera solamente porque sea un hermano. Las coas no son así. Estuve un año entero trabajando con niños y Yunito me dijo entonces: ‘el año que viene voy a trabajar contigo porque me gusta lo que estás haciendo. Entraron juntos los dos’’.
¿Qué opinaba tu papá, Lourdes, de todo lo que estaba pasando?
“Mi papá se incorporó conmigo. Me empezó a ayudar, a apoyar. Me daba consejos. Me dio el mejor consejo para este negocio: cuando estás trabajando lo primero que debes hacer es apreciar el esfuerzo de quien te está pagando esa clase. Cuando aprecies eso, tus clases van a ser mejores todos los días. También me dijo que cuando llegara a casa debía hacerlo con la conciencia tranquila de haber entregado lo mejor. Eso lo he llevado a través del tiempo’’.
En un sector tan competitivo, ¿cuál ha sido la clave principal del éxito?
“Hay muchos coaches y creo que todos hacemos un buen trabajo. La diferencia está en cómo se identifica el jugador contigo. Si logran la química entre los dos las cosas te van a ir bien. Todos somos buenos, estamos llenos. No es que Yunieski tenga todos los jugadores. Todos tenemos trabajo, los jugadores están felices. La diferencia está en la química’’.
Yunito es más joven, Yuli un veterano, ¿haces un trabajo diferenciado?
“Hay diferencias de edad, pero los dos se integran al entrenamiento como si fueran iguales. La ventaja que tengo con Yuli es que me puede aportar toda su experiencia con Yunito. Yunito, por su parte, me agrega toda esa energía. Uno se nutre del otro. Ahí vamos los tres junticos y gracias a Dios nos ha ido bien’’.
Esperamos a ver qué pasa con Yuli, ¿todavía le queda béisbol de nivel?
“A todo el que me pregunta solo le digo que lo único que debe hacer es venir para que lo vea entrenar. Véanlo entrenar y ustedes me dicen si el tipo está listo o no. El año pasado pensaron que no podía y lo vimos dándole a lanzamientos de 100 millas por hora. Fajado con todo el mundo, como si tuviera 20 años’’.
¿Qué significa poder entrenar a tus dos hermanos?
“Para mí ha sido difícil. Soy un jugador que no bateé en la pelota, que no me destaqué por lo que hago ahora mismo, comparado con mis hermanos y todos los que entrenan conmigo. Esta esa teoría que si uno no bateó. Yo no creo en eso. Es cuestión de enfocarse en el trabajo de cada cual. Es como enfrentes el trabajo, lo que estás haciendo. Le digo a Yuli cómo es que debe trabajar. Todo está en enfocarte y tener disciplina para que crean en ti’’.
¿Cuál es tu meta final?
“Que cuando se hable de bateo mi nombre se mencione ahí. Que cuando se hable de coaches de bateo, la gente diga: Yuni. No primero que este o el del otro, pero que se mencione mi nombre en ese grupito ahí’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de enero de 2025, 11:31 a. m..