Béisbol

Decidí que mi mejor opción era irme. Pelotero cubano llega a Miami con la meta de continuar su carrera

Branlis Rodríguez se para en medio de la calle en Miami Gardens y da la sensación que está listo para lanzar. Todavía oloroso a Cuba, el pelotero se aclimata a su nueva vida en Estados Unidos al amparo de unos amigos que le han brindado ayuda para que pueda recomenzar su trayectoria profesional.

El espigado pitcher de Pinar del Río abandonó una escuadra de la mayor de las Antillas que asistía en noviembre a un juego de exhibición en México contra la selección nacional de ese país que compitió en el torneo Premier 12. Tras una breve actuación Rodríguez se marchó de su hotel y solicitó el proceso conocido como CBP-1, junto con otros dos compatriotas.

Desde diciembre en Miami, nadie tiene que decirle a Rodríguez, de 30 años, que cada paso de regreso al montículo tiene sus riesgos y demoras, pero él está empeñado en hacer todo lo posible por pisar nuevamente un montículo, quizá en liga independiente, tal vez en el Caribe. Deseos no le faltan.

¿Por qué decides venir a Estados Unidos?

“Porque se me dio la oportunidad de llegar a México y me quedé. Apliqué para el trámite de CBP-1. Me llegó la cita y pude llegar acá. Vamos a ver si las cosas salen bien y uno puede coger aunque sea una liga independiente para seguir haciendo lo que a uno le gusta’’.

¿Es algo que tenías pensado o que surgió de pronto en México?

“Estando en México vi la oportunidad y me dije: a lo que Dios quiera. Gracias a Dios todo salió bien. Llegamos el 7 de noviembre por la madrugada. Me quedé el 8. Salí del hotel. Me fui y el 9 ya estaba aplicando para la cita, como todo el mundo. Muchos me decían que me puse de suerte porque el 8 de diciembre me llegó la cita. Estaba para mí’’.

Imagino que te queda mucha familia en Cuba.

“Aquí tengo familia de mi papá. Mi padrino y su familia, pero de mi casa el único que está aquí soy yo. Eso siempre choca a uno por el tiempo de estar allá con la familia, pero hay que salir adelante para poderlos ayudar desde aquí. Ahora voy a comenzar a entrenar, aunque a trabajar también. Jugar los fines de semana para irme manteniendo’’.

¿Crees que jugar como profesional es posible?

“Todo es proponérselo en la vida. Si Dios quiere que llegue ahí con mi sacrificio y mi esfuerzo, llegaré. La meta es tratar de jugar béisbol que es lo que me gusta, en la liga que sea y donde sea. Hasta Grandes Ligas se puede porque depende del sacrificio para obtener un buen resultado’’.

Contigo se quedaron dos peloteros más, ¿sigues en contacto con ellos?

“Sí, me comunico mucho con Over Luis Cremet porque estuvimos en la preselección del Premier 12 e hicimos una amistad. Tengo su número y estoy dándole esa ayuda para ver si él también lograrlo porque está aplicando para llegar también aquí’’.

Eres parte de una generación donde se han quedado muchos, ¿eso influyó?

“Eso es una decisión de cada cual. Ellos decidieron quedarse, pero mi decisión fue muy personal. Decidí que esa era mi mejor opción. Llevaba varios años en el equipo de Pinar del Río. Iba mejorando como deportista, como lanzador, y decidí quedarme para ayudar a la familia, a mis padres’’.

¿Cómo ves el béisbol cubano?

“Hay muchachos con una calidad inmensa, pero por muchas cosas que pasan allá no pueden explotar esas capacidades. El béisbol está bueno. Con buenos peloteros, pero sales de la escuela y llegas al equipo de Pinar del Río. Y ya. Se conforman con hacer ese equipo’’.

Ese no fue tu caso.

“Cuando comencé solo lanzaba a los bateadores zurdos, pero en el sub-23 ya era abridor. Poco a poco me hice más pitcher. Me dieron la responsabilidad de abrir partidos en la Serie Nacional. Me puse una meta y llegué a ocho juegos ganados’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de enero de 2025, 8:30 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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