Antes era más difícil que un cubano quisiera aprender, trabajar. Ahora vienen con otra mentalidad
Cada invierno y hasta el principio de la primavera comienza el peregrinaje a la Catedral del Bateo.
Decenas de peloteros de Grandes Ligas acuden en busca de los consejos y entrenamientos de Ricardo Sosa, quien es reconocido como uno de los mejores coaches del mundo en la materia.
Sosa tenía un centro importante de bateo en Hialeah, pero ahora este maestro de peloteros ha erigido una verdadera academia de béisbol, una suerte de casa de altos estudios donde la tecnología de punta se entrelaza con la experiencia de quien ha trabajado años con lo mejor de las estrellas.
¿Cuál ha sido la clave de su éxito?
Sosa dice que la constancia y el saber adaptarse a los cambios y los tiempos que han sacudido el arte de batear -aunque él dice que no son tantos- a todos los niveles del béisbol. Por eso muchos siguen viniendo a su catedral.
De darle por el piso a darle hacia arriba a la bola, ¿cuánto cambió el bateo?
“No creo que sea tanto darle hacia arriba. Es más la dirección del swing. La verdad es que el bateo no ha cambiado mucho. Sigue siendo lo mismo, lo que ahora hay un poquito más de tecnología y sabemos enfocarnos más por dónde va el swing, la dirección del movimiento. Pero el swing siempre ha sido el mismo, la traslación, la dirección. Ahora podemos verlo desde otro punto de vista y ángulo’’.
El cambio defensivo afectó el juego ofensivo, ahora se redujo bastante.
“Sin el shift es más fácil batear. Tiene un poco más de espacio y si le das fuerte a la pelota vas a tener más chance de que la pelota pase el infield. Si cargan a la gente en una sola dirección, le puedes dar duro y todavía habrá gente en esa dirección. Ahora hay más oportunidad’’.
Luis Arráez es tremendo bateador, pero todo parece girar en torno al jonrón.
“La evolución siempre va a ser para bien, es parte de la vida y el proceso de un ser humano. Arráez es un pelotero útil, que todos los equipos quisieran tener. Lo que perjudica a Arráez es el dinero que va a ganar por los números que va a poner, pero de utilidad para un equipo, todos lo quieren’’.
Mira el caso de Kyle Schwarber: .248, 38 jonrones y primer bate.
“Un primer bate te va a tomar 30, 40 o 50 turnos más al final del año. Va a tener más chance de producir más que de cuarto, quinto o séptimo. Son las oportunidades que le das al bateador. Mientras más adelante lo pongas, más oportunidades tendrá de ir al plato’’.
¿Eso no es la búsqueda a toda costa del jonrón?
“No se trata de buscar el jonrón sino de un tipo que le dé duro a la pelota, que se mantenga consistentemente dándole duro a la pelota. Ese es el tipo que científicamente controla más el juego, capaz de darle a la bola por encima de 95 millas de manera consistente’’.
¿Se han adaptado los bateadores cubanos a estas tecnologías y formas?
“Los peloteros cubanos han tenido mucho éxito desde siempre. Antes de la tecnología y después de ella. Tenemos mucho talento y han aprendido a trabajar mejor. Son más obedientes, quieren aprender, desarrollarse. Antes era más difícil que un cubano quisiera aprender, trabajar. Ahora vienen con otra mentalidad de crecer, aprender’’.
Tu propia academia ha crecido en todos los aspectos.
“Estoy feliz. Estamos en paz, trabajando enfocados. Trabajando todos los días de manera consistente’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de enero de 2025, 10:47 a. m..