Este pitcher cubano hizo época en Grandes Ligas. Nunca alardeaba de su talento y desde la lomita hablaba con sus envíos mortíferos
En una de las transacciones más insólitas realizadas en la extinta pelota profesional de Cuba el equipo de los Tigres de Marianao envió a un joven lanzador a cambio de una docena de bates a los Elefantes del Cienfuegos.
Luego, este serpentinero se convirtió en verdugo de los felinos, leyenda de las Series del Caribe y en uno de los mejores serpentineros latinoamericanos en la historia del béisbol de Grandes Ligas.
Decir el nombre de Camilo Pascual es sinónimo de grandeza y de sencillez humana.
No alardeaba de su elevado nivel, hablaba desde la lomita con sus lanzamientos mortíferos.
Nació el 20 de enero de 1934, en La Habana. Se inició con el Club Ferroviario del barrio de Lawton, en la capital cubana.
Fue un lanzador derecho que sabia combinar su buena velocidad con uno de los mejores envíos de curvas hacia abajo en la historia del béisbol.
Antes de ser estrella de Grandes Ligas actuó en Ligas Menores con Tampa y Havana Cubans, con Cienfuegos en su país de nacimiento y en Series del Caribe donde termino invicto con seis victorias.
En Cuba terminó con marca de 58 victorias, 32 derrotas y efectividad de 2.85. Con Cienfuegos participó en las Series del Caribe de 1959, 1960 y 1961, sumando seis victorias sin derrotas (dos en cada serie) para ayudar a los tres títulos de su equipo.
Debutó en Grandes Ligas el 15 de abril de 1954 teniendo 20 años con los Senadores de Washington, equipo sotanero de la Liga Americana.
A pesar de no actuar con una novena competitiva, en 1959 ganó 17 con 10 reveses sufridos y 2.64 carreras limpias, logrando 12 y 8 con 3.03 en 1960.
En 1961 pasó a un mejor equipo, los Mellizos de Minnesota, alcanzando 15 victorias y logrando su primer liderato en ponches propinados con 221.
Repitió en 1962 como el lanzador con más ponches en el más joven circuito con 206, logró 20 triunfos con 3.32 de efectividad, lideró en juegos de nueve ceros (5) y juegos completos (18).
Su mejor temporada fue en 1963 cuando ganó 21 juegos y perdió nueve, con 2.46 de efectividad, 18 juegos completos, 202 ponches y tres lechadas.
Camilo fue líder en ponches durante tres temporadas consecutivas (1961-62-63), sumando otra con 213 (1964).
Fue primero dos veces en WAR lanzador y en tres en juegos de nueve ceros.
Durante su tránsito de seis temporadas por Minnesota acumuló un balance de 88 victorias con 57 derrotas para un promedio de 15 y 9 por año, con 72 juegos completos y 18 blanqueadas.
En sus 10 mejores temporadas (1959-1968) teniendo su brazo en plenitud de forma, Camilo alcanzó 142 éxitos y tuvo 97 fracasos y terminó con promedio positivo en cada una de estas campañas.
Además de Washington y Minnesota, también vistió por breve tiempo actuando con problemas en su brazo con los Rojos de Cincinnati (1969, 11 entradas), Dodgers de Los Angeles (1970, 14.0) y los Indios de Cleveland (1971, 23.1).
Terminó su carrera con 174 triunfos, efectividad de 3.63, recetó 2,167 ponches, completó 132 juegos con 32 de ellos tirando los nueve ceros y 10 juegos salvados. Su WAR lanzador fue de 40.9 y su WHIP de 1.28.
Fue elegido a siete Juegos de Estrellas y estuvo en la Serie Mundial de 1965 con los Mellizos teniendo de rival a los Dodgers.
Camilo no pudo superar las 200 victorias en Grandes Ligas debido a que lanzó en la mayoría de sus años con equipos de segunda línea y por sufrir lesiones después de cumplir los 34 años.
Luego de su retiro fue entrenador de pitcheo y buscador de talento. Fue elegido al Salón de la Fama de Minnesota, Cuba y Serie del Caribe.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de enero de 2025, 7:00 p. m..