Estrellas sobrevaloradas, mediocres millonarios y apatía en el terreno. Grandes Ligas necesita un cambio urgente
Los cambios ocurridos en el deporte durante las últimas décadas con relación a etapas pasadas han sido muy positivos para su desarrollo.
El mejoramiento en la técnica, en la ciencia, en los métodos de entrenamiento, en una alimentación más saludable, en el cuidado médico y en algunos otros renglones, han hecho posible que en algunos deportes como el atletismo y la natación las mujeres de hoy en día superen las marcas que hacían los hombres en épocas lejanas.
El béisbol no ha sido la excepción, pues la inmensa mayoría de los peloteros son más atléticos, los bateadores más consistentes, los jugadores más rápidos corriendo, los lanzadores tiran con mayor velocidad y lo hacen con un mayor repertorio de envíos.
También han ocurrido cambios en las estrategias de los dirigentes durante los partidos, en especial con la utilización de los lanzadores abridores y relevistas.
Muchos de estos movimientos han contribuido a convertir al béisbol en una actividad más atractiva y dinámica a la vista de los espectadores, tanto de los que asisten a los estadios como de aquellos que lo disfrutan a través de la televisión. Sin duda, la modernidad se impone.
Y nosotros estamos de acuerdo con ella. Pero existen aspectos donde discrepamos y creemos que de hacerse diferente el deporte de las bolas y los strikes fuera mejor en calidad.
Dinero desproporcionado y contratos largos
Nos referimos al salario desproporcionado que devengan los peloteros y los contratos largos. Esto hace que muchos jugadores que pactan por muchos años con demasiado dinero, una vez asegurado el mismo no se esfuerzan en el terreno de juego con la misma intensidad como lo hacían cuando buscaban recibirlo.
En el béisbol de los últimos años hemos tenido a centenares de bateadores con promedio inferior a los .220, con 10 jonrones o menos, y por debajo de las 30 carreras impulsadas en un campeonato largo de 162 partidos, ganando millones de dólares.
También ha sido notable el número de lanzadores multimillonarios que no han llegado ni a las 10 victorias y con un promedio de carreras limpias por encima de las cinco por juego.
Aunque podríamos citar muchos ejemplos de jugadores retirados y activos que ejemplifican lo que planteamos, en esta ocasión solo vamos a mencionar un caso que ocurre en esta misma temporada.
Hablamos del dominicano Juan Soto que después de tener un excelente año con los Yankees de Nueva York en 2024 se declaró agente libre y firmó con los Mets de Nueva York el contrato más grande en la historia del deporte.
Soto, que pactó por $765 millones por 15 temporadas, en estos momentos batea para un promedio de .247 en 48 partidos con ocho jonrones y 20 impulsadas.
¿Una mala racha? ¿Algún problema personal? ¿Lesión?
Si fuera alguna de estas razones, estaría justificado su bajo rendimiento y también su actitud. Pues Soto, sin importar el dinero que gane es un ser humano que atraviesa como cualquier otro momentos malos y buenos.
Pero no estamos hablando de estos factores. Nosotros hemos visto a Soto jugar en varios partidos donde ha demostrado un pobre entusiasmo.
No está poniendo todo el esfuerzo en el terreno de juego. El mánager de los Mets, el venezolano Carlos Mendoza, la propia prensa de la ciudad y una gran parte de los aficionados de este equipo no se encuentran contento con Soto.
Han visto lo mismo que nosotros estamos planteando. Un hombre que gana $765 millones por 15 temporadas ($51 millones como promedio por temporada) con el poco entusiasmo que ha demostrado representa una falta de respeto hacia los dirigentes que autorizaron pagarle esa suma de dinero y para los aficionados que desean verlo con entrega total en el terreno para el bien del equipo.
Se espera que tanto el estratega Mendoza como algún otro ejecutivo de los Mets hablen con Soto para que reaccione, pues una cosa es caer en una mala racha de bateo, sentirse mal o estar lesionado, y otra muy diferente es jugar sin grandes deseos de hacer lo mejor para su equipo después de tener asegurado esos millones.
Nadie pone en duda de que Soto debe mejorar su actuación y jugar con más amor al béisbol. El dominicano es uno de los mejores peloteros de ambos circuitos y se espera que vuelva a ser lo que fue hasta la pasada temporada.
Tope salarial y ganancia adicional por rendimiento
Sabemos que existe una Asociación de Jugadores de Béisbol de Grandes Ligas (MLBPA) que sirve como representante de los peloteros, directivos, entrenadores y hasta de los jugadores de Ligas Menores, tanto en cuestión de salarios como en los fondos de pensiones, arbitraje salarial, derechos de licencia y otros aspectos.
También reconocemos que esta Asociación de Jugadores cumple obras importantes para la comunidad, para los niños, tienen una Fundación Benéfica, ayudan al desarrollo de la juventud beisbolera y realiza algunos otros beneficios.
Estamos a favor de los derechos de los peloteros que con su juego son los que hacen posible el éxito del espectáculo atrayendo a millones de fanáticos a los estadios e ingresos por otros conceptos, incluyendo anuncios comerciales.
¿Por qué estamos de acuerdo con los beneficios que reciben los peloteros?
Para que se entienda mejor, vamos a ilustrarlo con un ejemplo que está grabado en la historia. Uno de los escándalos más grandes del béisbol ocurrió en 1919 cuando ocho jugadores de los Medias Blancas de Chicago se entregaron a los apostadores por dinero.
Este hecho, al igual que cualquier otro, tuvo sus causas. No ocurrió por casualidad.
¿Qué razón llevó a que sucediera? La principal fue que en aquella época los jugadores al no estar protegidos como están ahora, eran explotados por la mayoría de los propietarios.
En el caso de los Medias Blancas de 1919 sucedió después que su pitcher estelar Ed Cicotte y su máxima estrella Joe “El Descalzo’’ Jackson, por la labor que habían tenido en la campaña anterior le solicitaron un aumento salarial al dueño del equipo, Charles Comiskey.
Cuando el ‘’tacaño’’ Comiskey se negó a pagarle más dinero tanto a Jackson como a Cicotte, dejó listo el escenario para que un grupo de sus jugadores se organizaron para protagonizar aquel suceso que sacudió al mundo del béisbol.
Pero eso ocurrió hace muchísimos años. Ahora los jugadores son privilegiados. Y nosotros, que cumplimos 45 años de estar viendo béisbol y escribiendo para diarios de Estados Unidos, hemos sido testigos del comportamiento negativo de algunos peloteros después que firman contratos multimillonarios por muchas temporadas.
Cuando vemos lo que está ocurriendo con Juan Soto repetimos lo que hemos dicho en otras ocasiones, de que el béisbol necesita tener un tope salarial y que los contratos no deberían ser multianuales.
En las épocas de Ted Williams, Willie Mays, Roberto Clemente y Sandy Koufax, los jugadores tenían que rendir lo necesario para recibir un aumento salarial. Por ello, estos colosos tenían dos razones para darlo todo en el terreno: el amor que sentían por su deporte y la obligación de poner estadísticas buenas para ganar más dinero.
Pero no es así en estos momentos, y desde hace algún tiempo. Cualquier pelotero mediocre en rendimiento se convierte en un multimillonario. Y algunos que sí son estrellas, cuando le pagan esa enormidad de dinero como está ocurriendo con Soto, se acomodan y parece interesarles poco la victoria de su equipo.
Desde el año 2023 el béisbol es el único deporte colectivo en el profesionalismo de Estados Unidos donde no existe algún tipo de tope salarial.
Ocurre en la MLS (fútbol), la NHL (hockey), la NBA (baloncesto) y en la NFL (football).
La pelota de Grandes Ligas lo que tiene es un impuesto de lujo que penaliza a los equipos que exceden la cantidad designada para una temporada.
Lo más beneficioso para la salud del béisbol es que se pudiera establecer un tope salarial con una ganancia adicional por el rendimiento de cada pelotero.
Si esto ocurriera, la calidad beisbolera sería superior debido a que sus protagonistas entregarían todo su esfuerzo en el terreno en cada partido de la temporada sabiendo que no tendrían aumento si no rinden lo necesario.
Sabemos que, aunque sea el método ideal, pudiera no ocurrir nunca debido a que el béisbol de Grandes Ligas además de ser un deporte es un negocio lucrativo tanto para peloteros, propietarios, ejecutivos, dirigentes y todo el restante grupo que compone esta pelota de lujo.
De igual forma, es un gran negocio para las personas que están al frente del Sindicato de Jugadores, que en ocasiones anteriores ellos o sus antecesores apoyaron huelgas que paralizaron el espectáculo dejando a niños, mujeres y hombres sin ver su pasatiempo favorito.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de mayo de 2025, 8:53 p. m..