Béisbol

Un fuera de serie remolcando carreras con una placa en Cooperstown. ¿Quién es esta leyenda de la pelota cubana?

Cuando mencionemos a los mejores peloteros de la historia del béisbol cubano tenemos que nombrar a Tony Pérez, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown.
Cuando mencionemos a los mejores peloteros de la historia del béisbol cubano tenemos que nombrar a Tony Pérez, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown. Gregory Fisher-USA TODAY Sports

Cuando mencionemos a los mejores peloteros de la historia del béisbol cubano tenemos que nombrar a un bateador que impulsó 1,652 carreras en Grandes Ligas que lo ubica en el lugar 32 de todos los tiempos en este importante renglón ofensivo.

Sumó además 963 extrabases (#48), 4,532 en total de bases (#48), 2,732 imparables (#60), 505 dobles (#61) y 379 jonrones (#75).

Esta leyenda de Cuba acumuló estas excelentes estadísticas en una etapa donde no se usaban los esteroides, se jugaba con una pelota menos viva y se ganaba mucho menos dinero que en la actualidad donde cualquier jugador bateando para un pobre .230 de promedio y remolcando solo 40 carreras se convierte en millonario.

Hablamos de Tony Pérez y su nombre completo es Atanasio Pérez Rigal.

Nació el 14 de mayo de 1942 en el Central Violeta, Ciego de Ávila, Camagüey. Su padre se llamó José Manuel Pérez y su madre Teodora Rigal. Siendo niño ayudó a su padre en el trabajo del ingenio azucarero donde se inició como pelotero y fue firmado en 1960 con 17 años por el buscador de talento Tony Pacheco para la franquicia de Cincinnati.

Viajó a Estados Unidos sin familiares con el único deseo de jugar en Grandes Ligas. Tony fue uno de los mejores bateadores de su época y figura relevante de los Rojos de Cincinnati.

Se le conoció con los sobrenombres de “Big Dog” y “Doggie”. Al llegar a Estados Unidos fue asignado a la Liga Instruccional de los Rojos, con los Havana Sugar Kings.

Entre 1961 y parte de 1964 actuó en Ligas Menores y resultó elegido el Jugador Más Valioso de la Costa del Pacífico (1964) al promediar .309, con 34 jonrones y 107 remolcadas, actuación que le sirvió para ser promovido a Cincinnati con quien debutó el 26 de julio de 1964.

En sus primeras temporadas actuó como antesalista y en 1972 pasó a la inicial donde tuvo su mejor desempeño.

Una época de gloria en Cincinnati

La mayor parte de su carrera fue con Cincinnati (1964-1976, 1984-1986) cuando a este equipo le decían “La Maquinaria Roja’’ donde brillaron otras figuras como Pete Rose, Johnny Bench, Joe Morgan, David Concepción y Ken Griffey (padre).

El camagüeyano también vistió las franelas de los Expos de Montreal (1977-79), Medias Rojas de Boston (1980-82) y Filis de Filadelfia (1983).Tony fue uno de los grandes impulsores de carreras de su generación, remolcando más de 100 en siete ocasiones. Entre 1967 y 1977 (once temporadas consecutivas), el cubano superó las 90 impulsadas con un máximo de 129 en 1970.

Durante la década de los setenta fue el segundo mejor remolcador de ambos circuitos con 954, sólo superado por su compañero de equipo Johnny Bench.Su mejor temporada fue en 1970 cuando además de impulsar 129, bateó para .317 de promedio con 40 jonrones, 107 anotadas, un slugging de .589 (#2) y un War ofensivo de 7.2 (#1), terminando tercero en la votación para el premio de Jugador Más Valioso, sólo superado por Johnny Bench y Billy Williams.

Los Rojos jugaron cuatro Series Mundiales en la década del setenta, ganando dos de ellas en 1975 y 1976 ante los Medias Rojas de Boston y los Yankees de Nueva York.

Pérez fue una de las figuras claves de un equipo que está considerado entre los mejores de todos los tiempos. Después de ganar la Serie Mundial de 1976 frente a los neoyorquinos, los Rojos se disolvieron y nunca más jugaron en el Clásico de Octubre.

Una placa eterna en Cooperstown

A la edad de 38, Pérez tuvo una excelente temporada en 1980 con los Medias Rojas al terminar con 25 jonrones y 105 remolques, ganando el premio Lou Gehrig.

Finalizó su carrera en 1983 como jugador reserva de los Filis de Filadelfia, equipo con el que estuvo en su quinta Serie Mundial.

Tony fue elegido siete veces al Juego de Estrellas y en el de 1967 celebrado el 11 de julio en el Anaheim Stadium fue seleccionado el Jugador Más Valioso al pegar un jonrón que le dio la victoria a la Liga Nacional, en la decimoquinta entrada frente a Catfish Hunter.

Por su brillante trayectoria fue elegido al Salón de la Fama en Cooperstown en 2002.

Fue inducido en julio de este año junto a Sparky Anderson, Carlton Fish, Bid McPhee y Turkey Stearnes. El número 24 que utilizó con Cincinnati fue retirado del equipo el 27 de mayo del 2000.

En 1998, fue seleccionado al Salón de la Fama del Caribe, en el 2001 al Museo de la Herencia Hispana, en el 2010 al Salón de la Fama del Béisbol Latino y al Salón de la Fama del Deporte Cubano, en Miami.

Después de su retiro en octubre de 1986 como jugador activo fue mánager de Cincinnati y los Marlins de Florida.

También tuvo el cargo de asistente especial del director general con los Marlins. En estos momentos radica entre Miami y Puerto Rico junto a su esposa Juana “Pituka’’ de la Cantera.

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