Excepcional velocidad y control de sus envíos. Con esas armas brilló este Diamante Negro de la pelota cubana que es eterno en Cooperstown
Fue una superestrella en las Ligas Negras de Estados Unidos y en el profesionalismo cubano.
Su nivel encima de la lomita era tan grande que en una ocasión durante una gira por La Habana de los Gigantes de Nueva York dirigido por John McGraw el legendario Babe Ruth que reforzaba a este equipo, al verlo lanzar expresó sobre lo siguiente: “Si pudiera pintar de blanco a ese pitcher y al jonronero Cristóbal Torriente podríamos llevarlos para nuestro equipo de Grandes Ligas y ganaríamos el torneo a inicios de septiembre para irnos a pescar en espera de la Serie Mundial”.
José de la Caridad Méndez nació en la ciudad de Cárdenas, Matanzas, el 19 de marzo de 1887.
Como lanzador poseía una gran velocidad en sus envíos, tiraba curva y cambio de velocidad, con mucho control en cada uno de sus envíos.
Se le llamó “El Diamante Negro’’. Por su procedencia humilde siendo muy joven alternaba la práctica del béisbol con los oficios de carpintero y clarinetista.
Antes de pasar al profesionalismo actuó como torpedero en equipos de la zona como El Patria perteneciente a Sagua La Grande, y Remedios del Campeonato de Las Villas.
El camino hacia la fama y la gloria de Méndez llegó en 1907 en el pueblo de Remedios (Las Villas) donde se celebraban juegos dominicales.
Entonces, el equipo Almendares del torneo profesional envió a los peloteros Armando Marsans, Carlos Royer y Armando Cabañas que pertenecían a este club para que observaran a un lanzador de quien se hablaba mucho, en choque entre Sagua La Grande y otra novena local.
Pero ese día dicho jugador no convenció a Royer que en un informe escrito le explicó a la gerencia del equipo lo siguiente: “El pitcher que vinimos a ver es bueno, pero no es lo mejor. Mi opinión es que hay un negrito que juega el campocorto que tiene un brazo que mete miedo, fildea de maravilla y cuando lo pusieron a lanzar nadie le sacó la pelota del cuadro. No pierdan ni un solo minuto y contrátenlo”.
Se trataba de José de la Caridad Méndez.
LIGA CUBANA
Con el uniforme del Almendares en 1907 lanzó su primer juego completo ante un elenco de Matanzas en el Estadio Palmar del Junco.
En este choque previo al inicio de la temporada regular no toleró carreras y recibió la aprobación de los propietarios para integrar la nómina oficial.
Su mejor temporada fue la de 1909-10 cuando ganó 18 y perdió solo dos, liderando el pitcheo de la Liga Invernal Cubana.
Al siguiente año tuvo marca de 9-5. Participó como pitcher en la Liga Cubana Profesional entre 1908 y 1927 con los equipos Almendares, Habana, Matanzas y Santa Clara, ganando tres coronas de pitcheo en victorias y derrotas.
Terminó su carrera en Cuba con 76 triunfos y 28 reveses para .731 de promedio, con 438 ponches en 504 entradas.
LA PROEZA DE LOS 45 ESCONES CONSECUTIVOS
El 15 de noviembre de 1908 fue seleccionado para abrir el primer partido amistoso de una serie de tres entre Almendares y el equipo de Grandes Ligas, los Rojos de Cincinnati.
Este primer choque se celebró en el Almendares Park y el serpentinero derecho dejó al Cincinnati en un solo imparable conectado en la novena entrada por Miller Huggins.
Luego en los dos siguientes encuentros tampoco permitió carreras para elevar a 25 el número de escones consecutivos.
Esta cadena de ceros se extendió a 45 cuando en otros dos desafíos pintó de blanco al Key West de Ligas Menores para luego sumar dos escones más el 24 de diciembre ante el Habana de la Liga Cubana que le anotó una carrera en la tercera entrada.
Méndez también se enfrentó a otras novenas de Grandes Ligas como Tigres de Detroit, Atléticos de Filadelfia y en 1920 a los Gigantes de Nueva York cuando Babe Ruth visitó la Habana como refuerzo de este equipo para una serie de nueve desafíos.
Frente a equipos de Grandes Ligas, Méndez terminó con récord de ocho triunfos, ocho reveses y un empate, con 3.26 de efectividad en 204 entradas, permitiendo 150 imparables y propinando 123 ponches.
Se enfrentó y dominó a varios de los mejores bateadores de Grandes Ligas, entre ellos a Ty Cobb cuando visitó Cuba con Detroit.
Superó a estrellas de la lomita como Eddie Plank con los Atléticos de Filadelfia.
Un receptor de este equipo de Filadelfia que se enfrentó a Méndez en Cuba, Ira Thomas, en una ocasión declaró para la Revista Baseball Magazine: “Méndez fue un pitcher sensacional con una velocidad respetable. Su recta no era más rápida que la de Walter Johnson, pero sí se acercaba a ella comparándose con los lanzadores más veloces de cualquier béisbol. Reunía credenciales para ser uno de los mejores de Grandes Ligas y solo lo impidió el problema racial que imperaba en ese momento’’.
Uno de los mejores peloteros de todos los tiempos de las Ligas Negras, John Henry ‘Pop’’ Lloyd, dijo sobre el cubano: “Cuando tuvo su brazo en plenitud de forma fue el mejor lanzador al que me enfrente’’.
LIGAS NEGRAS
Actuó en esta pelota con los equipos Cuban Stars, Detroit Stars, Chicago American Giants, Los Angeles White Sox, Brooklyn Royal Giants y Kansas City Monarchs.
Como lanzador acumuló 27 victorias y 12 derrotas para un promedio de ganados y perdidos de .710, con siete juegos salvados y 3.52 de efectividad.
Méndez tuvo problemas en su brazo de lanzar y por ello tuvo algunas temporadas con menor cantidad de aperturas, pasando a trabajar como relevista y en posiciones del cuadro.
Por dominar el idioma inglés, Méndez dirigió a los Monarcas de Kansas City, uno de los mejores equipos en la historia de esta liga.
Su récord como mánager fue de 196 triunfos y 100 derrotas. Ganó cuatro títulos: 1920, 1923, 1924 y 1925.
Como mánager y lanzador encaminó a Los Monarcas al triunfo en la primera Serie Mundial Negra frente al equipo Hilldale, donde se acreditó dos victorias en función de relevo, incluyendo el partido decisivo el 20 de octubre de 1924 teniendo de rival al estelar Holsey Scrip Lee.
Mendez se anotó el triunfo 5-0 cuando solo permitió que cuatro bateadores se le embasaran para ser el único cubano en ganar como estratega una Serie Mundial de Béisbol de Estados Unidos.
Méndez falleció el 31 de octubre de 1928 (41 años).
Sus restos descansan en el Cementerio Cristóbal Colón, en La Habana.
Fue elegido al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en 1939 en la primera exaltación realizada. En 2006 fue seleccionado al Salón de la Fama del Béisbol de Cooperstown, Estados Unidos.