Explosivo pelotero lidera la nueva ola de acuerdos cubanos en Grandes Ligas antes del arbitraje
En medio del pulso anual del arbitraje salarial, varios peloteros cubanos lograron acuerdos que no solo evitan el desgaste legal, sino que confirman su valor dentro de organizaciones que apuestan por su impacto inmediato.
El nombre que sobresale, por volumen, proyección y simbolismo, es el de Randy Arozarena, quien firmó su último contrato de arbitraje con los Marineros antes de asomarse a la agencia libre.
Seattle y Arozarena acordaron por un año y $15.65 millones, una cifra que lo coloca entre los jardineros mejor remunerados bajo este sistema.
El pacto marca un punto clave en la carrera del cubano, que tras llegar desde Tampa Bay en el deadline de 2024, no tardó en convertirse en una pieza esencial del lineup de los Marineros, tanto por producción como por energía competitiva.
En la temporada 2025, Arozarena respondió con el perfil completo que lo ha definido: 27 jonrones, 31 bases robadas y una línea ofensiva de .238/.334/.426, números que adquieren mayor peso al estar ajustados al contexto ofensivo del T-Mobile Park.
Su wRC+ 22% por encima del promedio de la liga confirma que su impacto va más allá del conteo tradicional y que entra a 2026 en el momento más fuerte de su valor de mercado.
Otros cubanos también acordaron
Pero Arozarena no fue el único cubano que aseguró su presente. En San Diego, los Padres pactaron por $3.9 millones con el zurdo Adrián Morejón, escogido al Juego de las Estrellas en 2025 y una de las historias de consolidación más importantes del bullpen en la Liga Nacional.
Después de años marcados por lesiones, el relevista finalmente encontró continuidad y rol, y los Padres decidieron respaldarlo.
En Baltimore, los Orioles llegaron a un acuerdo por $1.6 millones con Yennier Cano, un brazo que ha sabido moverse entre entradas de presión y trabajo múltiple con una efectividad que lo mantiene como pieza fija del relevo.
Cano no acapara titulares, pero su consistencia ha sido clave para uno de los equipos jóvenes más competitivos del Este.
También en el apartado del pitcheo, Johan Oviedo firmó por $1.55 millones con los Medias Rojas en una apuesta medida, pero interesante.
El derecho cubano regresó en 2025 de la cirugía Tommy John y, aunque su carga fue limitada, dejó señales alentadoras con 3.57 de efectividad y un promedio rival de .182 en nueve aperturas con Pittsburgh, antes de llegar a Boston vía cambio.
Una realidad clara
En conjunto, estos acuerdos reflejan una realidad clara: el pelotero cubano sigue teniendo peso específico en el mercado de Grandes Ligas, ya sea como estrella establecida, como Arozarena, o como piezas tácticas que sostienen rósters competitivos.
Para algunos, es un cierre de capítulo; para otros, apenas el comienzo de una etapa donde la salud y la constancia pueden abrir puertas mayores.
Y en el caso de Arozarena, el mensaje es directo: 2026 no será solo otra temporada, sino una vitrina completa hacia el contrato más importante de su carrera.