El béisbol es difícil en todos lados. Pelotero cubano afianza su carrera de Grandes Ligas a Corea del Sur
Guillermo Heredia vive su tercera temporada en Corea del Sur con la tranquilidad de quien ha encontrado un segundo hogar en el béisbol profesional.
Tras su paso por las Grandes Ligas, donde reconoce que le faltaron algunas oportunidades, el veterano jardinero cubano ha logrado adaptarse y destacarse en la KBO, mostrando que la salud y la constancia siguen siendo sus prioridades.
“Mi enfoque ahora es mantenerme saludable, terminar las temporadas completa y poder incorporarme al sprint training de la mejor forma posible”, asegura Heredia, quien valora la estabilidad que ha encontrado en su equipo coreano.
Con compañeros de equipo sólidos y una organización que lo ha acogido como si fuera uno más del país, Heredia se siente cómodo y feliz lejos de casa.
“La vida allá se me hace más fácil, después de haber sido emigrante por primera vez en Estados Unidos”, comentó el jugador que por estos momentos entrena en Miami con el profesor de bateo Ricardo Sosa.
Sobre su tiempo en las Mayores, Heredia no tiene arrepentimientos.
“Estoy orgulloso del trabajo que hice, aunque uno siempre quisiera un poco más de oportunidades. Esa etapa ya pasó y ahora disfruto plenamente de Corea del Sur y de lo que me ha dado el béisbol”.
El matancero, campeón de la Serie Mundial en el país asiático y con varios logros importantes en su carrera, tiene claro cuál es su próximo objetivo: la longevidad en el deporte.
“Lo que me falta es jugar hasta los 38, 40 años. Con salud, sé que puedo mantenerme activo y competitivo por mucho tiempo más”.
Sobre el nivel del béisbol coreano, Heredia lo califica como la tercera liga en importancia después de Estados Unidos y Japón.
“Muchos llegan pensando que será más fácil, pero el béisbol es béisbol en todos lados y es difícil en todos lados”, dice con experiencia.
Para quienes sueñan con probar suerte en la KBO, su consejo es simple: escuchar, aprender y adaptarse todos los días.
“Conocer la liga, la cultura y ajustarse al ritmo diario del equipo es clave. El béisbol es el mismo aquí que allá, solo hay que adaptarse”, concluye.
Sin duda alguna, Heredia es hoy un ejemplo de perseverancia y pasión: un jugador que, lejos de su país, sigue encontrando motivos para amar el juego y proyectarse hacia un futuro que aún promete capítulos memorables.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de enero de 2026, 8:13 a. m..