Dramático final: Nicaragua cae ante Países Bajos por jonrón de Ozzie Albies en el último suspiro
Para los miles de aficionados nicaragüenses que siguieron el juego con el alma en un hilo, el final fue tan inesperado como cruel.
Cuando parecía que Nicaragua tenía en el bolsillo una de las victorias más emocionantes de su historia reciente en el Clásico Mundial de Béisbol, todo se desmoronó en cuestión de segundos.
Con dos outs en la novena entrada y el triunfo prácticamente asegurado, la segunda base de los Países Bajos, Ozzie Albies, conectó un jonrón de tres carreras el sábado en la tarde que cambió el destino del partido y dejó tendidos en el terreno a los centroamericanos con derrota 4-3, mientras casi 20,000 fanáticos pinoleros no podían creer lo que habían presenciado.
Fue un golpe devastador que se escuchó en todo Miami.
Durante ocho entradas y dos tercios, Nicaragua había hecho casi todo bien. El abridor Erasmo Ramírez mantuvo bajo control a la potente ofensiva neerlandesa durante cinco episodios, permitiendo apenas una carrera, mientras el resto del bullpen se las arreglaba para mantener a raya a un lineup cargado de figuras de Grandes Ligas como Xander Bogaerts y el propio Albies.
Del lado ofensivo, Nicaragua encontró el momento perfecto para tomar ventaja. En la octava entrada, con el juego empatado, Jeter Downs se vistió de héroe al disparar un cuadrangular de dos carreras que silenció momentáneamente a los rivales y puso el marcador 3-1.
En ese instante, la ilusión era real.
Los aficionados nicaragüenses ya comenzaban a saborear una victoria que parecía histórica y prácticamente les aseguraba el cupo para el próximo Clásico Mundial. El equipo había mostrado carácter, disciplina y la convicción necesaria para derrotar a uno de los programas más sólidos del torneo.
Pero el béisbol, como tantas veces ocurre, tenía reservado un giro dramático.
En la novena entrada, Países Bajos se negó a morir. Con dos hombres en base y dos outs en la pizarra, Albies llegó al plato representando la última esperanza. El batazo salió disparado hacia el jardín derecho-central y recorrió 411 pies antes de desaparecer detrás de la cerca.
En un instante, el silencio se apoderó del dugout nicaragüense, mientras los holandeses festejaban hasta la locura.
El jonrón de tres carreras no solo selló la remontada de Países Bajos, sino que dejó a Nicaragua a apenas un out de una victoria que ya parecía segura. Albies terminó la noche con cuatro carreras impulsadas, responsable absoluto del triunfo neerlandés.
Las estadísticas reflejan lo cerrado del duelo. Nicaragua conectó nueve hits y tuvo oportunidades para ampliar la ventaja, dejando 14 corredores en base. Países Bajos, por su parte, sumó diez imparables, pero encontró el golpe decisivo justo cuando parecía demasiado tarde.
Para Nicaragua, la derrota duele más por la forma que por el resultado. Estuvieron a un suspiro, a un lanzamiento, a un solo out de celebrar.
En el béisbol, sin embargo, el último out siempre es el más difícil de conseguir. Y esta vez, cuando parecía al alcance de la mano, terminó escapándose junto con el partido.