Béisbol

Equipo mediocre y resultado predecible: análisis del mayor fracaso de Cuba en el Clásico Mundial de Béisbol

El culpable del fracaso no puede ser Germán Mesa (centro). Ningún mánager puede ganar con un equipo tan mediocre como el que Cuba presentó en este Clásico Mundial de Béisbol.
El culpable del fracaso no puede ser Germán Mesa (centro). Ningún mánager puede ganar con un equipo tan mediocre como el que Cuba presentó en este Clásico Mundial de Béisbol. Getty Images

Antes de iniciarse el sexto Clásico Mundial de Béisbol afirmamos que la ofensiva del equipo cubano le costaba mucho trabajo anotar carreras y que si sus bateadores no despertaban podrían marcharse a casa eliminados.

Y así sucedió.

Por primera vez en la historia de este magno evento, Cuba no logra avanzar a la segunda ronda.

Este juego final frente a Canadá fue un desastre para la novena antillana. Pobre ofensiva, mala defensa y sus jugadores perdidos mentalmente.

Hay que decirlo, aunque sea molestia para algunos: mientras el mundo avanza en el deporte de las bolas y los strikes, Cuba se hunde en la mediocridad.

En honor a la verdad debemos afirmar que los cubanos no solo perdieron ayer. Comenzaron a perder desde hace mucho tiempo cuando ocurrió la funesta decisión impulsada por Fidel Castro de eliminar el profesionalismo.

Esa fue la causa que trajo como consecuencia que con el transcurso del tiempo la que fue de manera simultánea la segunda potencia beisbolera del mundo a nivel profesional y la primera en el campo aficionado, su pelota se haya deteriorado, y hoy no sea ni la décima por calidad de liga como país y a nivel internacional.

La Cuba de hoy y la de hace ya bastantes años es una calamidad. Los jugadores que deseen mejorar su nivel tienen que abandonar la isla en busca del desarrollo profesional y económico.

En estos momentos hay un grupo de peloteros que actúan en Grandes Ligas y otro mayor en Ligas Menores, pero la lista se queda muy corta tanto en talento como en cantidad en comparación a países como República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico y Japón.

En las Mayores juegan cerca de 23 cubanos, algunos con nivel alto y otros intermedios como son los casos de Yordan Álvarez, Yandy Díaz, Randy Arozarena, Adolis García, Luis Robert, Lourdes Gurriel Jr., Jorge Soler, Miguel Vargas, Aroldis Chapman, Raisel Iglesias, Adrián Morejón y Yennier Cano; que con ellos en la nómina del equipo nacional cubano pudieran dar una fuerte batalla.

Pero en la mayoría de los casos no desean actuar con el equipo de Cuba. Nosotros no criticamos a los que sí lo han hecho, pues siempre ha sido un orgullo para cualquier jugador representar a su patria en un evento internacional; pero a la vez comprendo a los que no lo hacen debido a que muchos de ellos rechazan a un sistema que en gran parte los utilizó como propaganda y en otros casos les restó posibilidades a triunfar en Grandes Ligas de manera más rápida.

La verdad hay que decirla: la causa principal del declive económico, social y beisbolero de Cuba la tiene el sistema político implantado a partir de 1959 que destruyó las libertades humanas y con ello el propio deporte que dio en otras épocas a leyendas como Martín Dihigo, José de la Caridad Méndez, Cristóbal Torriente, Adolfo Luque, Orestes Miñoso, Tony Pérez, Camilo Pascual, Tony Oliva, Miguel Cuéllar y Luis Tiant, entre muchos otros.

En Cuba todo se politizó incluyendo la educación, la salud pública y los deportes. Y cuando toda la sociedad se politiza en base a los intereses de quien gobierna, el país se corrompe y paraliza su desarrollo.

Una novena sin nivel para este torneo

El equipo cubano que estuvo en este Clásico carece de competitividad en base al nivel que tiene este torneo.

¿Alguien me puede decir si de este elenco podemos sacar a un solo bateador que podamos considerar poderoso?

¿Moncada? Por favor. Yoan desde hace tiempo es bateador de 230 y 240 en las Mayores con un mínimo de jonrones y carreras remolcadas.

Aunque es bueno reconocer que en su caso ha estado lesionado en gran parte de los torneos.

El jugador más destacado de este equipo fue Ariel Martínez, pero tampoco puede ser llamado un bateador poderoso.

Una novena que en un juego de vida o muerte se poncha 13 veces ante un pitcheo que no podemos llamar de excelencia y su defensa comete tres errores costosos que regalaron carreras, no merece ganar.

En sus cuatro juegos los cubanos anotaron 13 carreras, sumaron 20 incogibles y cometieron seis errores.

Sus bateadores fueron retirados por los strikes 41 veces para un promedio de 10.2 ponches por partido. Todo este pobre bateo no fue ante un pitcheo de elevado nivel como el japonés, el dominicano, el venezolano y el de Estados Unidos.

Ocurrió frente a serpentineros con cierta calidad sin considerarse entre los mejores.

Nos duele tener que decirlo, pero estamos en el deber de hacerlo: este equipo antillano es el peor que hemos visto ofensivamente a lo largo de la historia entre los equipos cubanos en eventos de importancia a nivel internacional.

Ganaron los dos primeros juegos frente a Panamá y Colombia, los dos equipos más débiles de este grupo. Pero lo hicieron sin convencer.

En los dos últimos desafíos ante Puerto Rico y Canadá sus bateadores fueron neutralizados por completo. Ante los boricuas anotaron una carrera con dos incogibles y frente a Canadá pisaron la goma dos veces con cinco imparables.

En total sumaron tres carreras con siete indiscutibles y 23 ponches recibidos en sus últimas 18 entradas. Así no se puede aspirar al triunfo.

Peloteros que no debieron estar

Cuba tuvo tres oportunidades de anotar más carreras en este choque frente a los canadienses cuando llenaron las bases en una ocasión y en otras dos ubicaron dos hombres en posición de anotar con menos de dos outs, pero no aprovechó esas oportunidades.

Fallaron Alfredo Despaigne, Yoan Moncada, Erisbel Arruebarrena y otros, todos retirados por los strikes.

El cuarto bate cubano con 39 años bateó para .133. En este último partido dejó cuatro hombres en bases, la primera vez con doble matanza, la segunda y la tercera con ponches.

Sobre Despaigne podemos decir lo siguiente: ayer maravilla fue, pero hoy ni su sombra es.

Roel Santos utilizado como primer bate en sus tres primeros juegos no pudo dar ni un solo imparable y cada vez que intentó tocar la bola para sorprender fallaba.

Yoel Yanqui, Alexander Vargas, Malcon Núñez, Andrys Pérez y Alexei Ramírez batearon para cero de promedio.

Yidi Cappe lo hizo para .250, Yoelkis Guibert .231, Yoan Moncada .154, Roel Santos .091, Erisbel Arruebarrena .100 y Omar Hernández .083.

Con la excepción de Ariel Martínez que terminó con promedio de .462 y remolcó cuatro, los restantes bateadores fueron palomitas.

Sobre los casos de Despaigne y Ramírez debemos preguntar lo siguiente: ¿acaso en la Cuba actual no hay algún talento joven para ubicar en el equipo antes que dos figuras con 39 y 44 años, respectivamente?

Bueno, es casi seguro que existan esos dos jugadores idóneos para reemplazar a Despaigne y Ramírez, lo cual hace pensar que no quisieron llevarlo a una cita fuera del país incluyendo la posibilidad de jugar en Estados Unidos, por temor a que desertara en busca de mejores oportunidades.

Con esa pésima ofensiva es imposible ganar. Tampoco se puede aspirar a la victoria con un receptor deficiente que no puede aguantar los envíos difíciles para evitar que los corredores corran impunemente por el terreno y con una defensa que comete tres errores costosos en un partido decisivo.

Un país que en las diferentes etapas de sus Series Nacionales tuvo a receptores de primer nivel como lo fueron Ariel Pestano, Juan Castro, Pedro Medina, Pedro Luis Rodríguez, Lázaro Pérez, Ricardo Lazo y algunos otros, en estos momentos no vemos ni a uno solo que se acerque a la calidad de los mencionados, incluyendo en Grandes Ligas donde tampoco existe.

Por otra parte, el pitcheo cubano actuó de manera eficiente en los cuatro desafíos. En este último, el zurdo Liván Moinelo trabajó bien a pesar de comenzar algo descontrolado.

El relevista Yariel Rodríguez de las cuatro carreras que aceptó solo una fue limpia.

De las siete anotaciones que permitieron los lanzadores antillanos ante Canadá, cuatro fueron sucias debido a los tres errores que cometieron.

Una solución bien clara

¿Qué lanzador puede ganar si su equipo no lo respalda anotando las carreras necesarias?

Las dos derrotas no fueron porque los equipos de Puerto Rico y Canadá sean muy poderosos. El problema estuvo en que el equipo cubano es mediocre. Las dos victorias que lograron fueron con mucho susto.

Después del revés he leído varios comentarios en redes sociales donde en algunos de ellos se critica al mánager Germán Mesa. Hablan de cambios en la alineación que no funcionaron, de jugadas que se hicieron mal, de emergentes que no puso, etc.

Por favor, no le echen la culpa a Mesa. Ningún piloto puede ganar con un equipo tan malo como el de la Cuba actual.

Los estrategas de glorietas no acaban de entender que ni sacando de la tumba al famoso mánager de los Yankees de Nueva York Casey Stengel para dirigir a Cuba, este equipo tampoco hubiera ganado.

La solución para que esta nación recupere la gloria de otras etapas de su historia es que llegue un cambio de sistema político, donde sus peloteros puedan desarrollar libremente sus habilidades naturales sin necesidad de abandonar su patria para jugar en Grandes Ligas y que se vuelva a organizar en la isla un campeonato profesional al estilo o mejor del que existió antes de 1961.

Cuando llegue ese momento, entonces más rápido de lo que muchos creen, Cuba volverá a ser la misma potencia beisbolera o quizás superior a la que fue durante casi un siglo cuando llenaron de orgullo a toda la nación.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2026, 5:32 p. m..

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