El Misil Cubano entra al Top 10 de salvados en Grandes Ligas y viene otra marca importante en camino
Hay peloteros que acumulan números. Y hay otros, como Aroldis Chapman, que convierten cada salida en una nueva página de la historia.
El zurdo cubano añadió otro capítulo memorable este lunes al apuntarse su onceno salvamento de la temporada en igual cantidad de oportunidades durante la victoria 3-1 de los Medias Rojas de Boston sobre Kansas City.
Pero más allá del resultado, la noche quedó marcada por un dato enorme: Chapman llegó a 378 rescates de por vida y ascendió en solitario al décimo puesto histórico de las Grandes Ligas, dejando atrás los 377 de Joe Nathan.
A sus 38 años, el holguinero sigue desafiando el paso del tiempo con la misma mezcla de velocidad, intimidación y sangre fría que lo convirtió durante más de una década en uno de los relevistas más temidos del béisbol. Y lo hizo a su manera: dominando.
Chapman retiró el noveno inning sin sobresaltos, enfrentó a tres bateadores y los sacó a todos, incluyendo un ponche ante Starling Marte.
Apenas necesitó 14 lanzamientos, 10 de ellos en zona de strike, y volvió a rozar las 100 millas por hora con un envío de 99.8 MPH que recordó al mundo que todavía queda gasolina premium en ese brazo privilegiado.
Lo más impresionante es que no se trata solamente de momentos aislados. La temporada del cubano está siendo sencillamente extraordinaria.
En 16.2 entradas trabajadas exhibe una microscópica efectividad de 0.54, con 22 ponches propinados y un promedio ofensivo permitido de apenas .125.
Cada aparición transmite la sensación de estar viendo a un veterano reinventado, alguien que ha aprendido a combinar experiencia y poder sin perder la esencia explosiva que lo llevó a dominar las Mayores durante tantos años.
Y todavía hay otra meta importante en el horizonte.
Con 1,353 ponches de por vida, Chapman se encuentra ahora a solo 10 de igualar a Hoyt Wilhelm como el relevista con más ponches en la historia de las Grandes Ligas.
Una marca que hace algunos años parecía inalcanzable y que hoy luce peligrosamente cerca para el cubano.
En una época donde la longevidad de los cerradores suele evaporarse rápidamente, Chapman continúa resistiendo, acumulando rescates y construyendo un legado que ya pertenece a la conversación de los mejores relevistas de todos los tiempos.