¿Cuál fue el mejor equipo cubano de la historia en eventos internacionales?
Elegir al mejor equipo Cuba de la historia es un tema polémico. Las comparaciones a veces son desagradables, pero a la vez son necesarias. Así de controversial es el mundo de los deportes.
Me llamó un colega de la prensa para decirme que el tema se estaba tocando en algunos medios. Al entrar a los mismos, me encontré que un excelente periodista cubano de la isla nombrado Michel Contreras realizó su selección de los tres mejores equipos cubanos en eventos internacionales en la publicación CubaDebate.
En dos de ellos coincido, en el otro no estoy de acuerdo, aunque le doy crédito. Sin duda, un gran trabajo que merece nuestra felicitación. Hoy trataré del equipo que mejor coincido con Michel, el mejor de la historia.
Pienso igual que Contreras, a mi juicio el mejor equipo fue el de 1978 en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Medellín, Colombia. Pero si nos fijamos el equipo que asistió al Mundial de 1978, en Italia, fue casi igual, con uno o dos cambios en la nómina. A la vez, el equipo Cuba en los Juegos Panamericanos de 1979 en San Juan, Puerto Rico, también fue casi similar con la excepción de dos o tres cambios, lo cual indica que estos dos últimos equipos también están entre los mejores.
Considero que los equipos más completos de Cuba en eventos internacionales se formaron entre 1976 y 1999. Así lo creo, porque después del 2000 la avalancha de deserciones de jugadores ha sido tan grande que por uno u otro lado se le pueden sacar lagunas a los elencos cubanos, incluyendo al que discutió el título en el primer Clásico Mundial de Béisbol. A las novenas de antes del 2000, no tenían por dónde señalarle debilidades.
Podemos mencionar a varios equipos cubanos con méritos suficientes. Entre las décadas del ochenta y noventa fueron integrados por figuras como Omar Linares, Antonio Pacheco, Orestes Kindelán, Germán Mesa, Pedro Medina, Víctor Mesa, Orlando Hernández, José Contreras, Lourdes Gourriel y Luis Giraldo Casanova en la etapa final de su ilustre carrera, entre otros.
En las décadas del setenta existieron otros elencos de calidad. Pero yo me quedo con el de 1978, tanto el que fue a Medellín como el que asistió a Italia, al parecerme novenas más completas, incluyendo sus lanzadores.
Sabemos que muchos me dirán que los contrarios no eran los mejores profesionales de sus países. Y estoy de acuerdo con esto. Pero cuando miramos la nómina del equipo de 1978, sencillamente hay que quitarse el sombrero ante la presencia de tanto talento.
Por suerte, tuve la suerte de ver de cerca a estos jugadores, y también he sido testigo en las últimas tres décadas del béisbol de Grandes Ligas. Y puedo asegurar que casi todos los peloteros del equipo Cuba de 1978 tenían tanto nivel como los mejores de Grandes Ligas, con la única diferencia de que no jugaban en Ligas Mayores.
Estoy convencido que a los equipos cubanos le sobraba calidad para superar a cualquier otra novena profesional, incluyendo las mejores de Grandes Ligas.
Hoy vamos a refrescarle la memoria a quienes tuvieron la dicha de ver jugar a estos colosos del deporte de las bolas y los strikes en una época dorada de la pelota cubana. Y para los que no vieron a estos jugadores, decirles que en dicha etapa en la isla se jugaba una pelota de primer nivel.
La nómina de 1978 en Medellín, Colombia, fue la siguiente:
Receptores: Pedro Medina y Alberto Martínez.
Jugadores de cuadro: Antonio Muñoz y Agustín Marquetti en la inicial, Rey Vicente Anglada y Alfonso Urquiola en la intermedia, José “Cheíto Rodríguez en tercera con Pedro Jova y Rodolfo Puente en el campocorto.
Jardineros: Luis Giraldo Casanova, Armando Capiró, Fernando Sánchez y Wilfredo Sánchez.
Lanzadores: Braudilio Vinent, Santiago “Changa’’ Mederos, Rogelio García, Lázaro Santana, Juan Carlos Oliva, Félix Pino y Gaspar Legón. Mánager: Servio Borges.
Con la excepción de Albertico Martínez que fue un gran receptor defensivo, pero no era bateador, los restantes jugadores incluyendo sus lanzadores eran material de Grandes Ligas.
Algunos me podrán decir que Puente era débil a la ofensiva, con un brazo flojo y que no tenía mucha oportunidad en Ligas Mayores, pero el “Jabao’’ como así le llamaban era una estrella en su posición, soltaba la bola con gran rapidez, fue muy inteligente y oportuno en la caja de bateo.
Medina ha sido el receptor más completo en Series Nacionales. Un gran bateador y con fuerza en sus múñecas hacia cualquier ángulo del terreno. A la defensiva cumplía a cabalidad su trabajo.
Muñoz, Marquetti, Anglada, Urquiola, “Cheíto’’, Jova, Casanova, Capiró, Fernando y Wilfredo, eran estrellas de la gorra a los spikes. Ellos hubieran sido estelares en Grandes Ligas.
Lanzo una pregunta al aire. Si Rusney Castillo fue firmado por los Medias Rojas de Boston por $72.5 millones y siete temporadas. Y si el lanzador Raisel Iglesias lo firmó el Cincinnati por $27 millones.
¿Cuánto valdría Casanova en estos momentos? ¿Cuánto Muñoz? ¿Cuánto Capiró y los restantes de dicha época en la pelota actual de Grandes Ligas? ¿Cuánto valdría Vinent, Rogelio, Changa y los otros lanzadores? ¿Alguien me puede decir?
El pitcheo era colosal: Vinent, el mejor pitcher en la historia de las Series Nacionales. Changa Mederos, un zurdo con una curva impresionante. Rogelio, un supersónico con una bola de tenedor imponente. Santana, Oliva, Pino y Legón, estrellas de la lomita.
Recordemos que en estos juegos se produjo un promedio de seis jonrones por partido. En una sola entrada ante Puerto Rico, los cubanos anotaron 24 carreras, algo que no se ha visto en la historia del béisbol en cualquier nivel.
Entre los bateadores, ocho terminaron con average superior a .400. Muñoz fue el líder de los bateadores con promedio de .714 (28-20), Capiró .614 (44-27) y Casanova .606 (33-20). Cheíto conectó 15 jonrones en 45 turnos, y seis de ellos fueron en dos juegos consecutivos sumando tres en cada uno, remolcando 37 carreras hacia el plato.
Repetimos, que nadie piense que desconozco que los rivales y el pitcheo que enfrentaba Cuba no eran los mejores profesionales de Grandes Ligas, Sí, pero aseguramos también que este equipo ganaba y perdía con la mejor selección de Grandes Ligas. Y estamos convencidos que los bateadores de esta novena podían pegarle batazos de cualquier dimensión a los mejores lanzadores de Grandes Ligas.
Quienes vieron jugar a estos peloteros cubanos que hemos mencionado, saben que lo que decimos es cierto.
Quiero repetir unas palabras que en una ocasión me dijo el difunto Preston Gómez, uno de los hombres con mayor conocimiento del béisbol de Grandes Ligas, cuando me aseguró: “Marino, estos jugadores cubanos no tienen que envidiarle a los mejores de Grandes Ligas’’.
La última pregunta polémica que lanzamos es la siguiente: :¿Podrá Cuba repetir en un futuro un equipo de la clase que tuvo en 1978?
En estos momentos, aunque se integre un equipo cubano con los jugadores que militan en Grandes Ligas, sería imposible formar una novena con una calidad similar. Y si en un futuro logran un elenco parecido, entonces podría ganar en cualquier torneo profesional, incluyendo el Clásico Mundial.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de septiembre de 2015 a las 11:34 p. m. con el titular "¿Cuál fue el mejor equipo cubano de la historia en eventos internacionales?."