Béisbol

El coronel no tendrá quien le escriba, pero controla la entrada al juego en La Habana

TRABAJADORES PINTAN el Estadio Latinoamericano el 1 de marzo del 2016 para el juego del 22 contra los Rays en La Habana.
TRABAJADORES PINTAN el Estadio Latinoamericano el 1 de marzo del 2016 para el juego del 22 contra los Rays en La Habana. AP

Nadie sabe su nombre, pero basta con decir su grado militar para que muchos de los que aspiran a ver el juego entre los Rays de Tampa Bay y la selección nacional cubana coincidan en que "El Coronel'' es el hombre que controla las entradas.

Ya es oficial que al encuentro del 22 de marzo asistirán miles de personas pasadas por el filtro gubernamental, un tamiz fijado por la repetición histórica de eventos al más alto nivel y el trazo maestro de este coronel del Ministerio del Interior.

"Aquí el Instituto de Deportes (INDER) ni la Federación Cubana de Béisbol tienen voz o voto, este juego es un asunto de estado, y lo demás es decorativo'', comentó una fuente muy cercana al evento. "¿Te acuerdas del juego contra los Orioles del 99? Pues la seguridad ahora será cinco veces mayor''.

También es verdad que con Baltimore no viajó un presidente de Estados Unidos, pero de acuerdos con personas contactadas en La Habana, la repartición de entradas va dejando alguna que otra estela de malestar.

A los afortunados -como siempre la fortuna les sonríe en estos casos a los miembros del partido y la juventud comunista- les han pedido que no usen celulares, que no lleven gorras o sombreros y que se acerquen al Estadio Latinoamericano dos o tres horas antes del comienzo del juego.

Los verdaderos fanáticos, sin embargo, los que conocen de verdad la importancia de un Evan Longoria o pueden citar las estadísticas de Chris Archer, vuelven a ser condenados a la intemperie del acontecimiento, con la paciencia de Job y la mirada de la Mona Lisa.

"Esos mismos fanáticos esperaban la nominación de Javier Méndez como manager del equipo Cuba, todos en La Habana daban como un hecho eso'', apuntó Lachy Méndez, quien no va a la peña del Parque Central, pero es un ratón de todo lo relacionado con Grandes Ligas. "Cuando anunciaron que Víctor Mesa era el hombre, nadie podía creerlo. Y estoy seguro de que el INDER no tuvo papel alguno en eso''.

Ni siquiera las entradas alcanzan para algunos veteranos del deporte que se han quedado en una lista de espera más sospechosa y traicionera que la de una terminal de transporte interprovincial.

Pero eso es lo que han fallado en entender o lo han hecho muy tarde los aficionados más leales: este juego simbólico y, si se quiere histórico, no es para ellos, sino para la foto y el ego de los jerarcas cubanos y el presidente Barack Obama, ya en modalidad de legado, preocupado por pasar como el hombre de la llave -¡qué casualidad, en el Cerro!- que abrió la puerta de las relaciones.

El lunes tres enviados de las Grandes Ligas estuvieron repasando las obras del estadio, mientras miembros de la Federación los contemplaban algo asustados, no fuera a ser que a última hora no gustase el color de la grama o la densidad de la arcilla.

Pero el juego no tiene marcha atrás, Obama es la garantía y la esperanza de millones de cubanos que confían en sus progresivas oleadas de flexibilizaciones, y de los peloteros que sueñan con esa pacto de Grandes Ligas cada vez más cercano.

Va Obama, van los Rays, pero también van los hombres de negocios oteando el horizonte de un país donde mucho está por hacer y casi todo por reconstruir. La Habana es el lugar de moda, eso lo saben muy bien los Rolling Stones que el 25 de marzo darán un concierto con mayores proporciones históricas, ahora sí, que un juego de exhibición.

"Los empresarios americanos ya se notan en la capital'', expresó la fuente. "La gente ni en Cuba ni fuera se imaginan como esto va a cambiar. Por cierto, los hombres de negocios también quieren ir al Latino, pero si no dan con El Coronel, también se quedaran fuera''.

Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de marzo de 2016, 7:32 a. m. with the headline "El coronel no tendrá quien le escriba, pero controla la entrada al juego en La Habana."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA