Frustrado por su lesión, este pitcher de los Marlins se refugió en un popular pasatiempo y hoy lo ve como una gran ayuda
Trevor Rogers necesitaba un pasatiempo.
Después de perderse casi toda la pasada campaña de los Marlins por un par de lesiones en su brazo de lanzar, Rogers quería algo que le ayudara a desconectar y no pensar en el béisbol. Por su mente pasaban tantas rondas de golf como fuera posible una vez que estuviera sano en esta temporada baja.
¿Y qué hizo?
“Me dediqué a construir juegos de Lego”, expresó Rogers.
“Fue increíble”.
El viaje comenzó en julio, alrededor de un mes después de su última asignación de rehabilitación con un desgarro en el brazo que lo sacó de temporada, cuando un juego de Lego llamado BD-1 Star Wars llamó su atención en Prime Day en Amazon.
“Yo estaba como diciendo. ‘Déjame ver si esto es divertido’. Y fue increíble’’’, recuerda Rogers.
Desde entonces, Rogers ha construido 11 juegos de Lego.
Entre sus favoritos: El poderoso Bowser, de Super Mario, y el Banco Gringotts, de la serie Harry Potter.
Otros completados incluyen un coche de carreras McLaren de Fórmula Uno y el Hulkbuster de Marvel.
La mayor parte de la colección de Rogers está en una estantería de su residencia en Jupiter, Florida.
El resto permanece en su casa de temporada baja en Texas.
“Estaba concentrado en ese mundo”, comentó Rogers, que añade que de pequeño jugaba con bloques de construcción, pero nunca con Lego.
“Me sentaba en la mesa de la cocina de mi casa. Pasaban tres horas y pensaba: ‘Hoy ha sido un buen día’”.
Después de haber podido desconectar mentalmente por los últimos siete meses, Rogers espera ahora tener buenos resultados en el terreno de juego.
El zurdo de los pees entra en los entrenamientos de primavera con algo que demostrar, después de dos temporadas prácticamente perdidas tras una campaña en 2021 en la que quedó en segundo lugar en la votación para Novato del Año de la Liga Nacional.
Luego de eso, en la contienda de 2022 tuvo efectividad de 5,47 en 23 salidas y 107 entradas. La de 2023 resultó acortada por una lesión en la que solo lanzó 18 innings en cuatro salidas.
“Siempre he tenido fe y creencia”, afirmó Rogers.
“Sé lo que puedo hacer. Intento no mirar al pasado, pero la verdad es que no creo que 2021 fuera una casualidad. Sé lo bueno que puedo ser, pero los últimos años no lo han demostrado. Tengo que volver a demostrarlo”.
Y ese pensamiento lo reafirmó el mánager de los Marlins, Skip Schumaker.
“Lo quiere más que nunca por lo que pasó el año pasado. Cuando tienes algo de ventaja, algo de motivación, eso es diferente. Tiene mucho que demostrarse a sí mismo y quiere demostrar que es uno de los tipos que pertenece a la rotación y estar en ella mucho tiempo. Un Trevor Rogers motivado es algo muy bueno. Pero no estoy seguro de que haya nadie más motivado que él ahora mismo”.
En su mejor momento, Rogers exhibió tres envíos con los que podía lanzar strikes: su bola rápida de cuatro costuras, el cambio y su slider.
Pero no ha estado en ese mejor momento desde la campaña de 2021.
Ahora espera que la temporada baja le ayude a recuperar la forma.
Con 26 años, Rogers visitó las nuevas instalaciones de entrenamiento de su agencia en Arizona a principios de enero, para trabajar durante una semana y media antes de los entrenamientos de primavera.
Allí conoció a Tommy Costello, especializado en biomecánica.
“Estaba en una práctica, hice unos cuatro lanzamientos y me dijo que parara”, cuenta Rogers.
Costello le dijo entonces a Rogers que había visto “un par de cosas que realmente le llamaban la atención” en su mecánica de tirar.
Rogers se dio cuenta de que estaba utilizando su cuerpo de una forma “tan insuficiente” que le estaba provocando lesiones.
“En cierto modo tiene sentido por qué me lesioné el año pasado”, aseguró Rogers.
“Trabajamos en cambios muy pequeños y graduales desde la base. Trabajamos en mi windup para que mi cuerpo se moviera de forma más eficiente”.
¿Los primeros resultados?
“Estaba muy contento con la forma en que salía la pelota y cómo mi cuerpo se sentía después de lanzar”, declaró Rogers.
“Trabajar con Costello ha sido muy beneficioso. La velocidad es mejor, la forma en que la pelota llega al receptor es más eficiente. El movimiento con mis envíos rompientes es mucho mejor. Todo se siente mejor, mucho más claro”.
Ahora, al igual que con sus juegos de Lego, Rogers tiene que construir sobre su trabajo de temporada baja mientras se prepara para su año de prueba.