Carlos Correa enciende un fuego que consume a los Marlins en Minnesota
Sin identificar nombres, Carlos Correa envió una onda expansiva el martes en la noche. Tras la derrota en el inicio de la serie ante los Marlins, el pelotero puertorriqueño dejó a entrever a la prensa que no todos los peloteros de los Mellizos experimentaban el mismo sentido de urgencia.
Mucho se discutió en Minnesota (82-76) el impacto de la declaración de Correa, pero el boricua validó lo dicho con un doble que sirvió el miércoles en la noche para que su equipo venciera 8-3 a los peces y no siguiera cediendo terreno frente a los Tigres de Detroit (84-74) y los Reales de Kansas City (84-74) en la carrera de los comodines de la Liga Americana cuando restan cuatro partidos.
De hecho, todo el equipo debió sentir el impacto de Correa porque salió al terreno con una vibra diferente que se pudo percibir a lo largo del encuentro, tenso al principio, pero luego con una fuerza tremenda como la de una séptima entrada de cinco anotaciones.
El juego, que comenzó bajo la sombra de las palabras de Correa, no comenzó nada bien para los de casa porque los peces le fueron con todo al abridor Simeon Woods Richardson, quien solo pudo completar un inning al verse asediado por la ofensiva de Miami.
Richardson permitió hits a los primeros cuatro hombres que enfrentó, incluyendo un cuadrangular de tres carreras de Jake Burger, quien llegó a 29 en la temporada para colocarse a uno de sumar dos contiendas consecutivas con 30 en su carrera.
A partir de ese momento, el manager Rocco Baldelli echó a mano de su bullpen con mejor fortuna al trabajar con ese sentido de urgencia del cual hablaba Correa para contener a un equipo sin ambiciones como los Marlins, pero sin presiones por lo que pueda suceder.
Edward Cabrera, quien abrió por Miami, presentó una muy mejorada versión que la vista en su salida previa cuando formó parte del juego histórico donde Shohei Ohtani inauguró el club 50/50 al pegar tres jonrones y robar dos bases con 10 impulsadas.
Si en aquella aciaga jornada Cabrera permitió siete anotaciones y regaló cinco pasaportes en menos de tres capítulos, ahora contuvo a los Mellizos en solo tres carreras y regaló una sola base por bolas en cinco capítulos, aunque permitió un bambinazo de Byron Buxton en el cuarto.
Sin duda, Minnesota tuvo oportunidades de abrir el marcador de su lado, pero en momentos puntales fue víctima de su mal corrido de bases, como sucedió en el quinto episodio cuando Griffin Conine capturó una línea a punta de zapato en al jardín izquierdo y puso out en segunda a un Correa que había adelantado demasiado.
Pero el derrumbe de Miami llegaría en el séptimo porque un error en tiro a la inicial de Declan Cronin abriría las puertas del plato para la carrera que rompería el empate a tres y colocaría arriba a los locales, antes de que Correa pegara su biangular para remolcar la quinta.
El puntillazo saldría del bate de Carlos Santana, quien limpió las almohadillas con un doble y dejó sin aliento a los Marlins.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de septiembre de 2024, 10:46 p. m..