Paliza brava en Miami: Atlanta castiga a los Marlins con festival de jonrones
Por segunda jornada en fila, Javier Sanoja salió a trabajar la entrada final del juego.
Y cuando un jugador de posición es el encargado de sacar los últimos tres outs eso no presagia nada bueno. Y cuando el rival son los Bravos, menos que menos.
Los Marlins volvieron a vivir una de esas fechas para el olvido en el loanDepot park. Con un ataque despiadado desde el mismo primer inning, los georgianos destrozaron el pitcheo floridano con marcador de 12-1, apoyados en un festival de batazos largos y en una apertura sólida de Joey Wentz.
La fiesta comenzó temprano cuando Jurickson Profar abrió el juego con un cuadrangular solitario.
Desde ahí, fue una avalancha imposible de detener: Matt Olson la desapareció en el tercer inning con un hombre en base y Ozzie Albies completó la masacre con un bambinazo de tres carreras en ese mismo episodio. Para colmo, en el sexto llegó otro tablazo de Michael Harris II y Profar repitió la dosis en la séptima entrada.
En total, los Bravos sacaron cinco pelotas del parque, con Albies remolcando cinco carreras y Harris aportando tres más. Profar firmó quizás su mejor actuación de la campaña con dos jonrones, dos imparables y cuatro anotadas.
Olson, siempre constante, agregó su vuelacerca número 20 de la temporada.
Mientras la ofensiva explotaba, Wentz (6.2 IP, 4 H, 1 ER) se encargaba de silenciar los bates de Miami.
El zurdo solo permitió una carrera en la quinta entrada cuando Derek Hill conectó doble para impulsar a Liam Hicks. Fuera de ese momento, los Marlins apenas pudieron ligar cinco hits en toda la noche.
Del otro lado, el pitcheo de Miami fue un desastre colectivo. El abridor Ryan Gusto no pasó de 3.2 innings y cargó con nueve carreras limpias, incluyendo tres jonrones.
Ni la labor de los relevistas Freddy Tarnok ni Seth Martínez pudo contener el vendaval, y el daño fue irreversible desde temprano.
La paliza fue tan grande que, por segunda jornada consecutiva, los Marlins tuvieron que recurrir a un jugador de posición para sacar los últimos outs.
Y otra vez le tocó el turno a Sanoja, quien subió al montículo en el noveno episodio y consiguió los últimos tres outs con un esfuerzo más simbólico que competitivo, un día después de trabajar en el mismo episodio en la derrota 11-2.
En la ofensiva local nunca apareció la chispa. Xavier Edwards, Otto López y Heriberto Hernández se fueron en blanco, y los pocos destellos llegaron de Hicks y Hill.
Con la derrota, los Marlins caen a 62-71 y se alejan aún más de la zona de los comodines, mientras los Bravos, que juegan sin la presión de los últimos años, al menos se dieron el gusto de recordar por una noche lo que significa ser un equipo demoledor al llegar a 61-72.
Una paliza que no deja dudas: los Bravos fueron muy superiores en cada aspecto del juego y Miami tendrá que sacudirse rápido si no quiere que esta serie se convierta en una pesadilla aún mayor en casa.